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‘2,000 mules’: la película sobre el supuesto fraude electoral en EEUU que no muestra pruebas de tal conspiración

Autor: Factchequeado

Si no tienes tiempo, lee estas líneas

📌El comentarista conservador Dinesh D’Souza desarrolla la teoría de que los resultados de las elecciones fueron alterados por “recolectores de votos” en Arizona, Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin.
📌 La película, que ha sido avalada por el expresidente Donald Trump, expone que gracias al supuesto rastreo de 2,000 teléfonos móviles y a varias cámaras de seguridad colocadas en centros de votación, se muestra cómo habrían colocado votos demócratas en las urnas. Pero no queda demostrado.
📌Autoridades electorales, expertos en tecnología y el propio exfiscal general William Barr no consideran suficientemente válido el sistema de geolocalización de la organización ‘True the Vote’, mostraado en la película, para iniciar una investigación al respecto.

El comentarista conservador Dinesh D’Souza ha estrenado 2000 mules en Estados Unidos, una película que denuncia supuestas irregularidades durante las elecciones presidenciales de 2020 usando desinformaciones y acusaciones sin evidencia.

En Maldita.es ya alertamos de algunas de las desinformaciones que circularon durante el recuento de los votos, así como todas las teorías conspirativas que alimentan la idea de un supuesto “fraude” a gran escala

Las elecciones en Estados Unidos en 2020 y la victoria de Joe Biden (Partido Demócrata) trajeron consigo todo tipo de teorías sin pruebas que decían que las votaciones habían sido amañadas.

Esta idea fue impulsada por el anterior presidente, Donald Trump (Partido Republicano), y secundada por sus seguidores y algunos miembros de su partido; por el contrario, las acusaciones han sido refutadas en diferentes tribunales y por el propio fiscal general de la administración Trump, William Barr.

En Factchequedo hemos visto la película.

En alrededor de 90 minutos, D’Souza desarrolla la teoría de que los resultados de las elecciones fueron alterados por miles de los llamados “recolectores de votos” y que esto puede demostrarse gracias al rastreo de la geolocalización de sus teléfonos móviles y a varias cámaras de seguridad colocadas en centros de votación.

Estos “recolectores” son personas que se encargan de recoger los boletos de terceras personas que no pueden desplazarse al lugar donde se vota y las entregan en su nombre.

Te contamos lo que sabemos al respecto 

La recogida de votos por terceras personas es legal en casi todos los estados

El documental se basa en unas supuestas cifras de True The Vote, una organización de Texas que dice luchar por la “integridad del voto”, y cuyo origen, rastreado por ProPublica, muestra vínculos con organizaciones conservadoras.

El grupo dice haber obtenido datos de geolocalización de 2,000 teléfonos celulares utilizados en áreas específicas por supuestos recolectores de votos ilegales en condados pertenecientes a swing states (estados bisagra sin una tradición fija de voto hacia demócratas o republicanos), concretamente en Arizona, Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin.

Según True the Vote, estas personas -a quienes definen como las ‘2,000 mulas» – fueron “pagadas supuestamente por demócratas” para introducir los votos de manera ilegal en los buzones electorales.

Analizaron, además, 67,000 horas de videos tomados por cámaras de seguridad ubicadas frente a buzones de votación.

También cuentan con el testimonio de dos fuentes anónimas, cuyas imágenes y voces han sido modificadas, que aseguran haber sido testigos de estos fraudes.

Sin embargo, no aportan pruebas que demuestren ese supuesto fraude electoral.

Según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales (NCSL, por sus siglas en inglés), 26 estados además de Washington D.C. permiten que “cualquier votante pueda solicitar y emitir un voto ausente o por correo, sin que sea necesario aportar justificación”.

En otros ocho estados las elecciones son completamente por correo, “lo que significa que los votantes no necesitan solicitar el voto ya que, en su lugar, lo reciben automáticamente”.

Finalmente, la NCSL señala que los estados restantes “requieren que el votante aporte una justificación” de cara a poder participar de esta forma.

Según los datos de la Ballotpedia, la Enciclopedia de Política Americana que recoge información sobre el sistema de votaciones y la política de Estados Unidos, la recolección de votos es una práctica legal en muchos estados.

A mayo de 2022, 25 de los 50 estados más el distrito de Columbia y territorios, permitían que terceras personas (elegidas por el votante) devolvieran los votos de aquellos que no pudieran votar en persona o por correo, previo consentimiento del elector. 

Por otra parte, otros 11 estados lo permitían aunque limitando esas terceras personas con capacidad de devolver los votos a familiares, convivientes y cuidadores, entre otros. El resto de estados no especifican si alguien puede devolver o no el voto de otra persona salvo en un caso, que sí lo prohíbe expresamente, según Ballotpedia.

Las cámaras de vigilancia y los buzones: suposiciones y falta de pruebas en la película

En la película se afirma que lo que están haciendo los recolectores de votos en las grabaciones es “ilegal”, pero no se aportan pruebas que lo demuestren.

Como se mencionó antes, en Arizona, Georgia y Michigan, tres de los lugares donde se tomaron los videos, esta práctica es legal si la persona que entrega los votos lo hace en nombre de un familiar o persona a su cargo.

En Pensilvania y Wisconsin, a su vez, cualquier persona puede entregar el voto con el permiso del emisor.

En ningún momento de la película se especifica quiénes son las personas grabadas, ni si se conoce la razón por la que entregan varios boletos. 

El autor de la película reconoce que no hay suficientes pruebas que sostengan las acusaciones

En una entrevista con The Washington Post publicada el 17 de mayo de 2021, el propio D’Souza reconoce que no hay suficientes pruebas visuales de las acusaciones, puesto que “muchos estados no colocan cámaras en los buzones, en otros las imágenes se ven cortadas o hay otros donde sí se grabó, pero la cámara no está colocada donde debía”.

Por eso basan toda su investigación en lo que describen como un sistema de geolocalización. 

El expresidente Trump suele referirse a la película para sostener su teoría del fraude electoral, como el pasado 7 de mayo en un rally en Pennsilvania:

“Espero que puedan ver el nuevo documental increíble del genio de Dinesh D’Souza. Se llama ‘2000 mules’, y básicamente Biden no obtuvo los votos, pero sí obtuvo las boletas electorales, en cierto sentido. Pero es un documental increíble (…) esto expone el fraude como ninguna otra cosa”.

Por el contrario, el propio fiscal general de la administración Trump, William Barr, dijo lo siguiente en una comisión pública:

“Mi opinión entonces y mi opinión ahora es que las elecciones no fueron robadas y no he visto nada después de las elecciones que me haga cambiar de idea, incluida la película 2,000 mulas”.

La geolocalización no es lo suficientemente precisa, afirman los expertos 

True The Vote asegura haber registrado la ubicación de aquellas personas cuyos móviles se habían acercado más de 10 veces a las zonas de los buzones electorales y más de 5 a organizaciones sin ánimo de lucro ubicadas en la zona entre el 1 de octubre de 2020 y el día de las elecciones (3 de noviembre) ampliándose a enero en el caso de Georgia (por causa de las elecciones al Senado, que se celebraron ese mes).

Esto, según la película, les convertiría en sospechosos de ser una “mula” (una persona pagada ilegalmente por el partido demócrata para traficar con votos ilegales).

Sin embargo, los expertos en geolocalización aseguran que, aunque se puede registrar un área concreta gracias a este sistema, no permite saber el lugar exacto o las intenciones de las personas que pasaban por la zona.

Además, también afirman que muchos de los buzones están colocados en áreas concurridas, como universidades, bibliotecas, complejos de apartamentos u oficinas, lugares por donde se mueve mucha gente a lo largo del día. 

Los guantes y las mascarillas, “señales” utilizadas para la acusación

De la misma forma, algunos votantes aparecen usando guantes, otra “pista de fraude” según la organización.

Estas imágenes se grabaron en el otoño-invierno de 2020, el año de la pandemia del coronavirus, por lo que algunas de las personas con guantes de látex también llevan mascarillas, dos prendas de protección utilizadas ampliamente para evitar el contagio en el primer año de pandemia. 

En las grabaciones de Georgia, además, es comienzos de enero, y por lo tanto es común encontrar a personas con guantes polares en las grabaciones; lo que no demuestra que quieran esconder sus huellas dactilares.

Las fotografías a los buzones y las fuentes anónimas

Más adelante True the Vote afirma, también, que un ciclista y una mujer que están sacando una foto al buzón tras introducir sus votos lo hacen para “enviar la foto y así demostrar al pagador que han cumplido con lo pactado”.

Sin embargo, la única prueba al respecto es el testimonio oral de una fuente sin identificar que realizó la primera denuncia anónima y, según los creadores de la película, estuvo involucrada en esta supuesta red de tráfico ilegal de votos. Esta fuente no aparece en la película. 

Quienes sí aparecen son otras dos fuentes, un hombre de espaldas y una mujer en una habitación a oscuras que están sin identificar.

Estos afirman haber sido testigos oculares del supuesto fraude electoral, pero no aportan pruebas.

Las investigaciones abiertas tras las elecciones

En diciembre de 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos afirmó que no existían evidencias de fraude electoral.

En octubre de 2021, Stephen Fowler, periodista de la radio pública NPR y del GPB News, compartió un documento oficial en de Oficina de Investigación de Georgia donde se puede leer que esta no consideraba suficientemente válido el sistema de geolocalización de True the Vote para iniciar una investigación al respecto.

Más adelante, en enero de 2022, Georgia se retractó y anunció que iba a abrir una investigación para descubrir si, realmente, hubo una recolección de votos ilegal durante las elecciones.

Para ello, True the Vote aportó los datos personales de las supuestas 2000 mulas registradas por el sistema de geolocalización, pero se negó a dar los datos de la primera fuente que se puso en contacto con ellos a las autoridades de Georgia “porque no quería ser parte de esto”, según confirmó D´Souza a The Washington Post

La oficina del fiscal general de Arizona publicó un comunicado el pasado 2 de junio en el que aseguraba que una de las acusadas se había declarado culpable de la recolección ilegal durante las elecciones primarias de agosto de 2020.

En todo caso, no supone un fraude electoral masivo en Estados Unidos, como se difunde en la película.

En conclusión, la película 2000 mules, concretamente, no demuestra la existencia de fraude electoral masivo en el largometraje, puesto que no aporta datos suficientes acerca de las personas grabadas y basa sus argumentos en suposiciones sin fundamentar.

¿Quién es Dinesh D’Souza, la persona detrás de 2,000 mules?

Tal y como recoge el FBI en una nota de prensa de 2014, D’Souza fue sentenciado por un delito electoral, aunque fue indultado por Trump en 2018.

También ha protagonizado distintas polémicas durante años, como aquella en la que aseguró que “la izquierda cultural es responsable de causar el 11S”, según recoge NPR.

Además de D’Souza, otra de las protagonistas de las acusaciones sin pruebas de la película es Catherine Engelbrecht, fundadora de True the Vote.

En declaraciones recogidas por Propublica, Engelbrecht asegura que su actividad “no tiene absolutamente nada que ver con la raza, el credo, el color, el partido o la política, se trata de principios”.

Sin embargo, la propia fundadora de la organización ha apoyado públicamente en la web de la misma: “Sr. Presidente, le ha devuelto a Estados Unidos el latido de su corazón”, dijo.

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Este es un artículo en alianza con Factchequeado, un medio de verificación que construye una comunidad hispanohablante para contrarrestar la desinformación en español en Estados Unidos.

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