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Advierten sobre expresiones médicas que ‘desempoderan’ a los pacientes

Autor: Clarin.com

“Cierto lenguaje que se usa para comunicarse directamente con los pacientes o cuando se habla sobre la atención del paciente con otros profesionales de la salud puede inadvertidamente desempoderar a los pacientes”, subraya un análisis publicado en la revista científica The BMJ.

Y añade que “aunque la jerga despectiva que se usó históricamente ahora se reconoce casi universalmente como inaceptable, “el lenguaje que menosprecia, duda o culpa sigue siendo de uso común en la práctica clínica diaria”, tanto en forma verbal como escrito.

Las autoras, Caitríona Cox y Zoë Fritz, del Instituto de Estudios de Mejoramiento de la Salud (THIS) de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, consideran “obsoleto” ese lenguaje médico y afirman que “pone en peligro la relación terapéutica”.

Las elecciones de palabras y frases específicas afectan la forma en que los pacientes ven su salud y enfermedad. Foto Shutterstock.

Las elecciones de palabras y frases específicas afectan la forma en que los pacientes ven su salud y enfermedad. Foto Shutterstock.

Moldear una relación en base al lenguaje

“En un contexto médico -dicen-, el lenguaje hace más que transferir información entre pacientes y proveedores de atención médica: tiene el potencial de moldear relaciones terapéuticas. De hecho, las elecciones de palabras y frases específicas afectan la forma en que los pacientes ven su salud y enfermedad, reflejan las percepciones de los trabajadores de la salud sobre sus pacientes, e influyen en la atención médica y los tratamientos ofrecidos.”

Cox y Fritz se basaron en investigaciones existentes para describir cómo dicho lenguaje, aunque a menudo se da por sentado, puede afectar de manera insidiosa la relación terapéutica al alterar las actitudes tanto de los pacientes como de los médicos. Y sugieren cómo podría cambiarse para fomentar una relación centrada en la comprensión compartida y los objetivos colectivos.

Advierten por expresiones que culpan, dudan o infantilizan a los pacientes. Foto Shutterstock.

Advierten por expresiones que culpan, dudan o infantilizan a los pacientes. Foto Shutterstock.

Entre quejas, negaciones y “envíos a casa”

El lenguaje que menosprecia a los pacientes incluye el concepto ampliamente utilizado “queja que presenta” en lugar de referirse a la razón del paciente para entrar en contacto con el sistema de salud, escriben.

“Quejarse tiene connotaciones negativas, y se ha sugerido que el uso de ‘problema’ o ‘preocupación’ es más comprensivo”, sostienen.

De manera similar, el uso de palabras como “niega” y “afirma” al informar el relato de un paciente sobre sus síntomas o experiencias, sugiere una negativa a admitir la verdad y puede insinuar falta de confianza. Por ejemplo, “el paciente niega fiebre, escalofríos o sudores nocturnos”.

Las autoras destacan en ese sentido que “negar es negarse a admitir la verdad o la existencia de algo, y el término puede insinuar falta de confianza”.

Y suman que en un estudio que examinó las reacciones a las notas de los pacientes ambulatorios, muchos respondieron negativamente al lenguaje que cuestionaba la validez de sus experiencias. Uno de ellos manifestó: “Yo no negué estas cosas. Dije que no los sentía. Completamente diferente. El idioma importa”.

No obstante, aclaran que a veces es apropiado que un médico ejerza cierto escepticismo sobre el relato de un paciente (por ejemplo, cuando afirma que no tomó ninguna sustancia ilícita pero una prueba de toxicología en orina da resultados positivos).

“Pero los términos niega y afirma se usan ampliamente en situaciones en las que no hay una base razonable para tal duda, probablemente por (mal) hábito más que por incredulidad.”

Sugieren optar por un lenguaje que facilite la confianza, equilibre el poder y apoye la toma de decisiones compartida. Foto Shutterstock.

Sugieren optar por un lenguaje que facilite la confianza, equilibre el poder y apoye la toma de decisiones compartida. Foto Shutterstock.

El paciente infantilizado

Otro lenguaje de uso frecuente presenta al paciente como pasivo o infantil, al tiempo que enfatiza la posición de poder del médico, plantean Cox y Fritz . Por ejemplo, los médicos “hacen” un historial o “envían” a los pacientes a casa.

Los términos “cumplimiento” e “incumplimiento” (en relación con la toma de medicamentos) también pueden considerarse autoritarios.

Esto, señalan, es particularmente frecuente en las narrativas que rodean condiciones como la diabetes. “Hay un autoritarismo, por ejemplo, al hablar de que a los pacientes (no) se les ‘permite’ ciertos alimentos por parte de sus médicos. Aunque los pacientes pueden encontrar ese lenguaje perturbador o frustrante, algunos también adoptan una narrativa infantil, describiendo el efecto de ser ‘travieso’ o ‘bueno’ en sus niveles de azúcar en la sangre, o relatando cómo los profesionales de la salud los ‘retaron'”. 

El lenguaje que culpa implícitamente a los pacientes por los malos resultados también es problemático, argumentan Cox y Fritz. Por ejemplo, el término “control deficiente” en condiciones como la diabetes o la epilepsia puede ser estigmatizante y hacer que los pacientes se sientan juzgados, mientras que “fracaso del tratamiento” sugiere que ellos son la causa del fracaso, más que otro tipo de limitaciones.

Las autoras sugieren que los profesionales de la salud deberían centrarse en cambiar su lenguaje para enfocarse en las razones por las que los pacientes podrían no estar tomando adhiriendo a los tratamientos prescriptos, promoviendo una mayor relación colaborativa.

La investigación muestra que las elecciones de palabras y frases específicas no solo afectan la forma en que los pacientes ven su salud y enfermedad, sino que también influyen en las actitudes de los médicos hacia los pacientes y la atención y los tratamientos ofrecidos, explican las investigadoras.

Por ejemplo, un estudio de lenguaje neutral con lenguaje que implica responsabilidad del paciente (no tolera la máscara de oxígeno vs. rechaza la máscara de oxígeno), mostró que el término no neutral se asoció con actitudes negativas hacia el paciente y menos prescripción de medicamentos analgésicos.

Usar el lenguaje correcto, dicen las autoras, “no es una cuestión de corrección política; afecta el núcleo de nuestras interacciones“. En adelante, sostienen, se necesitan más investigaciones que exploren el impacto que dicho lenguaje podría tener en los resultados de los pacientes.

Gran parte de las expresiones resaltadas en el artículo publicado en The BMJ “están profundamente arraigadas en la práctica médica y son usadas sin pensar”, afirman Cox y Fritz.

Y concluyen que médicos y médicas “deben considerar cómo su lenguaje afecta las actitudes y elegir uno que facilite la confianza, equilibre el poder y apoye la toma de decisiones compartida”.

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