Elías Travel
Dr. Francisco Barba
Abogado James Millar
Jorge Brignole
Abogado Wilson Purves
David Huete
Desarrollo Virtual
Sonrisas Bright Dental
City Toyota
Imperial Travel
Los Yaquis Restaurant
Kisla Gonzales
Alquimia Med Spa
Latch Quiroprácticos
World Wide Credit Experts
Abogado Alexander Cross
Daly City Dental Center
Pathway Insurance Agency
Dr. Francisco García
Gonzales Dental Care
Dr. Alberto Chaparro
Ayuda Financial
La Gallinita Meat Market
Araujo’s Restaurant
previous arrow
next arrow

Categoria: ,

Biden se propone frenar en seco la dependencia comercial de China

Autor: Fernando Garcia

Estados Unidos está en guerra con China. En guerra comercial y prácticamente en guerra fría. Joe Biden lo dejó claro cuando ordenó la retirada de Afganistán, al señalar que ahora el foco está en el desafío del gigante oriental. Y esta última semana incidió en la vertiente del conflicto comercial. Lo hizo cuando anunció un acuerdo con los responsables de algunas de compañías de distribución, redes de transporte terrestre, sindicatos y los dos grandes puertos de California, Long Beach y Los Ángeles, principal entrada de las importaciones de productos asiáticos.

La cita tenía como finalidad abordar los graves problemas de suministro que la superpotencia afronta a causa de las paradas en todos los eslabones de la cadena y del paralelo aumento de la demanda de determinados productos desde que estalló la pandemia. Y fue a la salida de esa reunión cuando Biden dijo: “Nunca más deberíamos tener que depender demasiado de una empresa, un país o una persona en el mundo, especialmente cuando los países de que se trata no comparten nuestros valores en lo que respecta a las normas laborales y medioambientales”. Es obvio que, al hablar de valores en lo laboral y lo medioambiental, el presidente se refería sobre todo a China aunque –como es habitual en sus alusiones a ese competidor– no la citara de manera explícita.

Biden criticaba la guerra comercial de Trump contra China, pero está manteniendo los aranceles que su antecesor impuso

En el caso de EE.UU.-China, “depender demasiado de un país” en términos comerciales se traduce en un déficit de más de 310.000 millones de dólares en el intercambio de bienes (en servicios, el déficit lo tiene China, por unos 36.400 millones). El año pasado, China vendió a Estados Unidos mercancías por importe de 434.749 millones, mientras que, a la inversa, las importaciones de la potencia oriental a la occidental sumaron 124.485 millones. Este año, ese déficit se ha incrementado hasta ahora en un 13%. Pero tanto en este ejercicio como el anterior el desequilibrio es inferior a los registrados en los seis años anteriores. La razón está en los aranceles que la Administración Trump impuso a China en el 2018.

Vista aérea del puerto de aguas profundas de Yangshan en Shanghai, China, el sábado 9 de octubre.

Vista aérea del puerto de aguas profundas de Yangshan en Shanghai, China, el sábado 9 de octubre.

QILAI SHEN / BLOOMBERG

“Necesitamos invertir para hacer más de nuestros productos aquí, en Estados Unidos”, dijo también Biden durante su discurso después del encuentro sobre los suministros, donde consiguió un compromiso de los jefes de los puertos y de compañías como Waltmart, UPS, Fedex o Samsung para mover contenedores durante 24 horas los siete días a la semana, al menos durante los tres próximos meses. La finalidad era salvar las Navidades, que en las tiendas arrancan aquí en la última semana de noviembre, con el jueves de Acción de Gracias y el viernes Black Friday (días 25 y 26, este año).

La pandemia puso las pilas a EE.UU.

Como en tantos otros países, la pandemia hizo saltar todas las alarmas de EE.UU. respecto a una excesiva dependencia de otros países en ciertos productos. La preocupación se concentró primero en los Equipos de Protección Individual (EPI para nosotros, PPE para ellos). El estancamiento de la producción de batas y mascarillas, sobre todo en China, originó una crisis que rápidamente impulsó a la superpotencia a tomar medidas. El Departamento de Defensa gastó más de mil millones de dólares y ahora, según recogía hace unos días The New York Times, decenas de empresas estadounidenses fabrican respiradores, máscaras, batas y guantes de hospital. Otro tanto ocurre con los semiconductores que se importaban sobre todo a Taiwán y Corea del Sur. El Congreso estadounidense tiene entre manos una regulación para destinar 50.000 millones en subsidios a la industria local de estas piezas

“Nunca más nuestro país debería ser incapaz de fabricar los productos críticos que necesitamos por no tener acceso a los materiales para fabricar ese producto”, añadió Biden en una intervención acorde con los tiempos de nacionalismo y proteccionismo que corren… Y con el pulso que mantiene con China.

Antes de llegar al poder, Biden criticó repetidamente la agresiva política comercial de Donald Trump respecto a China. Pero el actual presidente lleva diez meses en el cargo y por ahora, lejos de dar señales de levantar los aranceles que su antecesor impuso a los productos chinos (de hasta el 25%), mantiene una estrategia muy similar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Relacionadas
¿Cuantos en Linea?

Visitantes en linea – 452:
Usuarios – 0
Invitados – 204
Robots – 248

Te puede interesar también

¿Quieres hablar con nosotros en cabina?

Nuestros Horarios en el Estudio:

9am a 11am | 12m a 1pm | 4 a 5 pm | 5 a 6pm

horario del pacifico