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Cómo el amor de Antonio Aguilar le cambió la vida a Flor Silvestre: de película, o casi

Autor: Miguel Cane

Antonio Aguilar y Flor Silvestre.  (Photo by Lawrence K. Ho/Los Angeles Times via Getty Images)

Antonio Aguilar y Flor Silvestre. (Photo by Lawrence K. Ho/Los Angeles Times via Getty Images)

Si hablamos de regional mexicano y sus grandes exponentes, la indiscutible matriarca del ranchero es Flor Silvestre (con el perdón de Cuca Abarca). Esto lo digo con conocimiento de causa, ya que de la extinta hermana de Queta Jiménez, ‘La prieta linda’, es la cuna de una exitosa dinastía de cantantes, siendo ella cantante también, todo estro fruto de su legendario amor con Antonio Aguilar (QEPD), una relación épica que, en tono de broma Pepe Aguilar ha descrito como “un episodio de ‘La rosa de Guadalupe'”.

Flor Silvestre en imagen de archivo con su hijo menor, Pepe Aguilar, en un evento en Los Angeles, California.  (Photo by Michael Tran/FilmMagic)

Flor Silvestre en imagen de archivo con su hijo menor, Pepe Aguilar, en un evento en Los Angeles, California. (Photo by Michael Tran/FilmMagic)

Y en cierta forma, al padre de Ángela Aguilar no le falta razón, aunque más bien el carácter de drama se le puede dar a las historias de amor que la intérprete de ‘Échame a mí la culpa’ (quizá su canción más famosa alrededor del mundo) vivió antes de enamorarse de Antonio Aguilar, durante el rodaje de la película ‘El Rayo de Sinaloa’, en 1957.

Antes de esto, Doña Flor (cuyo verdadero nombre era Guillermina Jiménez Chabolla) había tenido dos matrimonios: el primero a los 16 años con el cantante Andrés Nieto; su hija mayor, Dalia Inés, nació cuando la cantante tenía 17 años en Argentina, durante una gira. Sin embargo, el matrimonio -que fue solo por lo civil- no duró y con su hija aún muy pequeña, Flor Silvestre continuó su carrera y de su exmarido no se volvió a saber nada.

En 1950 —y probablemente sobre esto era acerca de lo que bromeaba Pepe— Antonio Aguilar y Flor Silvestre se conocieron por primera vez en la XEW en un programa de radio. Irónicamente, en ese entonces ella ya era famosa y él comenzaba a destacar, aunque todavía no era ‘El Charro de México’, sino que cantaba boleros en clubes nocturnos como El Patio o El Waikikí. Ninguno se sintió particularmente atraído en ese momento, aunque ambos estaban solteros y entre ellos no pasó nada.

(Photo By John Prieto/The Denver Post via Getty Images)

(Photo By John Prieto/The Denver Post via Getty Images)

Algunos años después, Aguilar se casó con la actriz Otilia Larrañaga, de quien se divorció en 1958 sin tener familia (ella se emparejó después con Rogelio Guerra y tendrían una hija), y Flor se casó en 1953 con el famoso locutor de radio y TV Francisco Rubiales, alias Paco Malgesto, una de las personalidades más célebres de la televisión mexicana, con quien tuvo dos hijos, Francisco y Marcela, quien es actriz y cantante y forma parte del espectáculo de jaripeo de la familia.

Flor y Antonio no volvieron a coincidir sino hasta 1955, cuando rodaron otra película, pero el flechazo definitivo vino en 1957 filmando en locaciones; el tema, claro, era que ambos estaban casados y antes de que consumasen nada, decidieron romper formalmente con sus parejas para unirse. Larrañaga no se opuso, ya que tampoco era feliz casada con Aguilar y se separaron de manera cordial, mientras que Flor sí enfrentó un escándalo: Malgesto la demandó por adulterio (que entonces era delito) y le quitó la patria potestad de sus hijos, por lo que la cantante sufrió mucho ya que no pudo verlos en varios años y tenía que comunicarse con ellos y verlos a escondidas, algo que fue muy estresante.

Antonio Aguilar, que siempre quiso y trató a sus hijastros como propios, utilizó todos los recursos posibles para conseguir que el juzgado de lo familiar revirtiera su sentencia y pudiera conceder visitas a la madre, algo que se tardaron muchos años en conseguir, hasta que por fin Rubiales cedió y se pudo reunir la familia, antes de su muerte en 1978.

La pareja se casó por el civil el 29 de octubre de 1959. Un año después nació Antonio Aguilar Jr. (El papá de Majo Aguilar) y en San Antonio, Texas, el 7 de agosto de 1968, nació Pepe y de este modo se consolidó una gran familia extendida que incluye no solo a sus hijos, sino a sus nietos y bisnietos.

Antonio y Flor se pudieron casar por la iglesia hasta 1980, después de veinte años de casados, cuando la mitra permitió que se casaran ya que ambos eran divorciados; en el documental ‘Mi destino fue quererte’, Flor Silvestre describió sus años de amor con Antonio como los más felices de toda su vida; y ciertamente lo fueron, muestra de que estaban predestinados a encontrarse y amarse desde siempre, que es precisamente lo que Pepe desea retratar en una bioserie que está cocinando pero de la cual no ha dado más detalles.

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