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Doctora Torregrosa, la sabia del escáner: “Se puede ver un cáncer con una radiografía simple”

Autor: Ainhoa Iriberri

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Asunción Torregrosa recuerda perfectamente el día que decidió convertirse en radióloga, una de las especialidades médicas más invisibles y que a ella, sin embargo, le llamó profundamente la atención cuando un profesor explicó a sus alumnos cómo tan sólo con una radiografía simple se podía distinguir un tumor óseo benigno de un cáncer

Desde aquella década de 1990, Torregrosa terminó la carrera, se especializó y ha acabado presidiendo la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), un cargo en el que se acaba de estrenar. Reconoce que le molesta que tanto los pacientes como los técnicos que hacen las pruebas de diagnóstico por imagen digan que los resultados ya se los dirá su médico. “Oiga, ¡que nosotros también somos su médico!”, dice. 

Pregunta. – ¿Cómo definiría para alguien lego en la materia qué es la Radiología? 

Respuesta. – La radiología es la parte de la medicina que se dedica al diagnóstico y al tratamiento por medio de la imagen médica obtenida por medios físicos como son los rayos X, los ultrasonidos o los campos magnéticos de la resonancia magnética. 

P.- Lo del diagnóstico es fácil de entender, pero… ¿curan los radiólogos? 

R.- Es evidente que nosotros avanzamos de la mano de la tecnología y así hemos ido viendo que, mediante técnicas que utilizan la imagen médica como guía, se pueden tratar determinadas enfermedades. Por ejemplo, si hay un tumor en el hígado, por medio de la ecografía se puede ver dónde está y con una técnica sencilla como es la termoablación se puede quemar. La parte del tratamiento que realizan los radiólogos vasculares intervencionistas está ahora muy desarrollada y la conoce más la población. Cuando a alguien le hacen un procedimiento por la ingle, se lo está haciendo un radiólogo. 

P.- Me comentaba que la capacidad de hacer un diagnóstico diferencial con tan sólo una radiografía simple fue lo que llevó en parte a escoger su especialidad. ¿De verdad se puede ver un cáncer así? 

R.- Sí, por las características que tienen determinadas estructuras y tumores y patologías concretas. Nosotros aplicamos todos los criterios que ya se han desarrollado en la propia especialidad para hacer el diagnóstico de benignidad o de malignidad, aunque hoy en día obviamente prácticamente todas las cuestiones médicas pasan por un escáner. O algunas más complicadas por la resonancia magnética o por el PET, por ejemplo; pero eso pasa por el desarrollo tecnológico que ha sido tan importante.

P.- Me imagino que hay gente que piensa que el radiólogo es el que te hace el TAC o la radiografía, pero no es así, ¿no? 

R.- La cultura sanitaria en la población general va aumentando, pero sí que es verdad que todavía nos encontramos con gente, incluso compañeros, que piensa que el radiólogo o la radióloga es la que te hace la radiografía o la que cuando te estás haciendo un TAC te despide y te dice: “Bueno, ya puede usted irse a casa”. Está claro que en nuestro debe está el aumentar la visibilidad de los profesionales de la radiología, en este caso de los médicos radiólogos. Eso sí, en las áreas donde nosotros tenemos contacto directo con el paciente, como es la ecografía o la radiología vascular intervencionista, sí que ya la población sabe que el que te está haciendo la prueba es un médico que ha estudiado seis años.

P.- ¿Y cómo se podría mejorar esa percepción errónea? 

R.-Es muy importante que cuando uno va a atender a un paciente se presente y le diga “muy buenos días, soy la radióloga que le va a atender o que le va a hacer la ecografía”. Otra forma tiene que ver con que el paciente obviamente siempre tiene ganas de saber el resultado de su prueba. Aumentaremos nuestra visibilidad y nuestra importancia de cara a la a la población general si cuando acabamos de hacer la prueba le explicamos al paciente el resultado de esta. Obviamente, dentro del cuadro clínico que tenga y dentro también del tipo de paciente que sea, pero sí que hay que comunicar el resultado de la prueba, porque el paciente te lo está preguntando.

P.- El radiólogo entonces no está en la sala donde hacen la mayoría de las pruebas de diagnóstico por imagen. ¿Quiénes son las personas que están ahí y dónde está el radiólogo en ese momento? 

R.- Las salas de escáner y de resonancia magnética son las que tienen mayor presión asistencial en los hospitales. Normalmente allí habrá personal de enfermería, que cogen las vías, ponen el contraste, tallan y pesan a los enfermos, les hacen la entrevista previa para detectar posibles alergias o reacciones…, también un técnico superior en diagnóstico, que es el que va a realizar el estudio, el que va a manejar la máquina de escáner y probablemente un TCAE , que es un técnico auxiliar, que probablemente sea el que te acueste en la cama del TAC y el que te diga que pongas los brazos para arriba y no te muevas. Los radiólogos solemos estar en las salas de informes, pero siempre disponibles y cerca para solventar cualquier duda que tenga el paciente, cualquier tipo de contingencia que pueda suceder, una reacción adversa, lo que sea.

P.- Entonces lo de informar del resultado nada más hacer la prueba es complicado, ¿no? 

R.- Hay países donde es obligatorio que después de realizar el escáner, el radiólogo mire por lo menos por encima el resultado, porque obviamente el informar y el ver un TAC, que puede tener 1.000 o 2.000 imágenes, no se hace en un momento, es como un puzle. A los pacientes se les puede atender en ese momento y responder las preguntas que tengan en ese momento. Aunque la mayoría de las respuestas serán: “Ya lo veremos con calma y cuando tengamos el informe realizado, lo enviaremos al médico que le atiende en la consulta”. Esto también es importante para que la población vea que el TAC, el escáner, la resonancia, no la lee el traumatólogo ni el oncólogo.

P.- Porque, ¿cuánto se tarda en hacer un informe de una prueba de este tipo? 

R.- Obviamente está todo informatizado y las imágenes entran en el sistema de archivado y transmisión de imágenes (PACS, de sus siglas en inglés), que es el de almacenamiento de las imágenes médicas que se generan en todos los hospitales. Todos los equipos están conectados a ese superordenador que guarda todas las imágenes y luego se dirigen a cada radiólogo, que muchos estamos especializados en zonas. Yo, por ejemplo, lo estoy en hígado. ¿Y cómo trabajamos? Pues según la prioridad que tenga cada paciente; por ejemplo, si se sospecha que alguien pueda tener un cáncer, vendrá definido como de prioridad alta mientras que si es alguien que se hace un control de su enfermedad la prioridad media es más baja. Entonces nosotros en nuestros ordenadores vamos haciendo el informe según la prioridad y cómo sea éste, pues hay veces que nos cuesta hacerlos diez minutos, otros una hora -por ejemplo, porque tenemos que en la mayoría de las ocasiones sacar los estudios anteriores para poder comparar y para ello y para emitir un diagnóstico. O a veces es un caso complicado que te tienes que ir a la literatura científica a buscar si hay publicado algo al respecto. Es una especialidad en la que es muy importante el seguir estudiando. 

P.- ¿Son ustedes los médicos que siempre son portadores de malas noticias? 

R.- Bueno, damos malas, pero también buenas. Hoy en día un alto porcentaje de cáncer se puede curar de manera completa, ¿no? Pues somos nosotros quienes damos la buena noticia de que alguien está libre de enfermedad y lo sigue estando en el siguiente control. O sea, emitimos un diagnóstico muchas veces de una cierta gravedad pero, por otro lado, somos también los que decimos que ha sido tratada con éxito.

P.- Hay ciertos mitos en torno a las pruebas de diagnóstico por imagen. Por ejemplo, ese que dice que se puede averiguar el resultado leyendo la cara al que la hace. ¿Qué hay de cierto en esto? 

R.- Cuando hacemos una ecografía, que el paciente está consciente y te está mirando la cara, hay algunos muy ansiosos que apenas has puesto el transductor encima de, por ejemplo, el abdomen ya te está diciendo: “¿Qué tengo, que tengo?” Algunos al final te dicen: “Es que la cara que estaba poniendo…”.  Yo creo que el paciente obviamente tiene derecho a la información, que es suya y siempre les digo que cuando termine la exploración le voy a explicar. Pero hay veces que detectas una lesión, pero tampoco sabes qué es hasta que no se haga una biopsia o hasta que no se coteje con la analítica. Entonces al paciente le dices la verdad: “Se le ha detectado una lesión en el hígado, pero esto es sólo el primer escalón diagnóstico, hay que hacer más pruebas y seguramente habrá que hacer una biopsia.

P.- Y claro, muchos quedarán angustiados…

R.- La angustia de la espera no la podemos evitar. Por ejemplo, las biopsias sí que necesitan de un tiempo porque hay que procesar la muestra y esto lamentablemente es inevitable. Sí que es verdad que los técnicos, que al final son los que están ahí en muchas pruebas, siempre contestan lo mismo, que ellos solamente han hecho la prueba y que hay que esperar a que el radiólogo o la radióloga haga el informe de su exploración.

P.- Otro mito extendido es que cuando una prueba de diagnóstico por imagen revela algo “malo” al paciente se le llama antes, no se espera a la cita. ¿Esto es verdad? 

R.- Bueno, esto puede ocurrir por dos razones. Y sí, una es porque detectemos un hallazgo potencialmente grave. Si hay que completar el estudio con otra prueba, llamamos al paciente inmediatamente para que venga a hacerse esa prueba y además llamamos a su médico de referencia de la consulta. También porque nos encontremos con complicaciones no esperadas; por ejemplo, que estemos informando TAC y veamos un coágulo en una vena del pulmón. Y claro, esto hay que tratarlo inmediatamente porque si no puede ser potencialmente peligroso. Cuando uno habla con el paciente y se lo explica, el paciente lo entiende todo. No es tonto, aunque no tenga estudios superiores, ni hay que tratarlo como tal. 

P.- Y viceversa, también se dice que, si no te han llamado antes de tiempo, uno puede ir tranquilo a la consulta…

R.- Pues lamentablemente no. Dada la presión asistencial que tenemos, no sólo en España sino en todo el mundo, puede ocurrir que, si no hay ningún síntoma de alarma o nadie reclama la prueba, se detecte un tumor en alguien a quien el estudio se le ha hecho hace 15 días. Pero cuando eso pasa lo aceleramos todo lo posible y lo priorizamos.

P.- ¿Cree que la gente demanda pruebas radiológicas en exceso? 

R.- Sucede mucho en Urgencias, el paciente ahí sí demanda mucho. Cuando no se les ha hecho una analítica o una ecografía o una radiografía porque se le ha valorado y se ha visto que no tiene nada urgente parece que no se va contento a su casa. Pero el paciente debe tener la confianza de que se le está tratando de la mejor manera posible en ese momento. 

P.- Y, en la misma línea, ¿diría que están justificadas todas las pruebas de imagen que se hacen? 

R.- No, no están todas justificadas y por varias razones. Una, porque se piden de una manera sistemática y no aportan información valiosa para la sintomatología que presenta el enfermo. Y con esto, por ejemplo, me estoy refiriendo a la radiografía simple de abdomen. No todos los dolores abdominales necesitan una radiografía de abdomen, ni muchísimo menos. Y esto es una tendencia tradicional que se viene reproduciendo. La SERAM tiene un catálogo de exploraciones de las que se recomienda no hacer en determinados escenarios clínicos. Pero entiendo que es difícil, sobre todo el escenario de la urgencia hospitalaria. Es complicado, pero es verdad que deberíamos.

P.- ¿Cómo está España dotada de máquinas para hacer pruebas de diagnóstico por imagen? 

R.- La verdad es que estamos infradotados, porque como los avances tecnológicos de las casas comerciales van a un ritmo importante. Nosotros somos conscientes del desembolso que hay que hacer para dotar a los hospitales de la última tecnología, pero no es necesario que la haya en todas partes. Pero es que estamos ahora con el plan INVEAT sustituyendo equipos de 20 años de antigüedad. Y eso en un equipo de radiología que está trabajando mañana, tarde y en algunos casos noche te puedes imaginar las prestaciones tan limitadas que puede llegar a tener. Nosotros trabajamos con tecnología y si la tecnología tiene 20 años, esto es como si en lugar de ahora comprarte un coche híbrido o eléctrico, pues siguieras con un Seat 127 de gasolina echando humo negro. No podemos atender al paciente como se merece. 

P.- ¿Qué opina de iniciativas como la de Amancio Ortega, que ha donado muchos millones de euros para comprar determinados equipos de diagnóstico por imagen? 

R.- Nosotros queremos que nuestros servicios de radiodiagnóstico estén dotados de la tecnología necesaria y suficiente para atender las demandas de salud de la población, pero esto debe hacerse como cualquier otro plan. No puede depender de que erráticamente a alguien se le ocurra donar equipos de diagnóstico por imagen y equipos de radioterapia a los hospitales. Esto debe siempre estar establecido y planificado en el Ministerio de Sanidad o en las consejerías de Sanidad de cada comunidad autónoma, atendiendo a lo que nosotros, los profesionales, les digamos que hace falta. Si de repente una persona en concreto los quiere donar, bienvenido sea, ¿no? Pero claro, los equipos está claro que no funcionan solos. Si yo pongo un equipo de TAC en mi servicio, necesito dotarlo de técnicos, que no son muy abundantes precisamente, de radiólogos que se ocupen de informar las exploraciones que salen por esa máquina, de enfermeras que me cojan la vía y me pongan el contraste. Necesito dinero para el mantenimiento. Necesito profesionales de protección radiológica. No es tan sencillo. No es tan sencillo. Es como si hay sequía, que no puedes depender de que un día se ponga a llover; tendrás que luchar contra lo que está produciendo esa sequía que es el cambio climático, ¿no? En la Comunidad Valenciana, de donde yo provengo, se cambiaron equipos y eso está muy bien, pero insisto en que lo más importante es la planificación, la dotación y la lucha contra la obsolescencia, pero de manera programada y consciente por parte de las autoridades sanitarias.

P.- Hay gente que tiene miedo de las pruebas de diagnóstico por imagen, por la exposición a la radiación. ¿Son peligrosas? 

R.- Las pruebas que utilizan radiaciones ionizantes son la radiografía convencional, las de telemando -para hacer radiografías seriadas-, los tratamientos de los radiólogos vasculares intervencionistas y, sobre todo, el TAC -que en algunas regiones se denomina escáner-. Pero la tecnología al mismo tiempo que avanza en las prestaciones también lo hace en utilizar la menor cantidad de radiación posible. También se avanza en protección radiológica. Hoy en día en todos los hospitales hay un físico del Departamento de Protección Radiológica que se ocupa de calibrar los equipos. Obviamente, la radiación ionizante es un riesgo, pero en la actualidad no hay un peligro para el paciente que supere el beneficio de hacerse la prueba. Además, nosotros siempre trabajamos bajo el concepto ALARA, siglas en inglés de “tan bajo como se pueda”, que significa que vamos a dar la mínima radiación posible para llegar a un diagnóstico. La población no tiene por qué tener ningún miedo, porque hay muchos profesionales detrás de todo esto. La industria además nos favorece en esto, porque los aparatos que se diseñan utilizan menos cada vez menos radiación. 

P.- Pero, ¿qué puede pasar por hacerse muchos TAC? ¿Riesgo de cáncer?

R.- La radiación ionizante puede alterar el contenido que hay en los genes y en algunos casos se podría desarrollar algún tipo de neoplasia, sí. Pero bueno, esto serían efectos a muy largo plazo. Obviamente los niños aquí son muy importantes porque en ellos las células están en permanente desarrollo. Por eso, casi todo en los niños se maneja con ecografía que no utiliza radiación ionizante y, si ésta se necesita, siempre se aplica con protectores de plomo. 

P.- Usted acaba de tomar posesión como presidenta de los radiólogos. ¿Cuáles son las principales reivindicaciones de la especialidad? 

R.- Que haya más radiólogos, que haya más técnicos, que estos puedan conseguir el grado universitario -como reivindican- y que se puedan certificar las subespecialidades en Radiología. 

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