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El clímax de la novela erótica, según las reinas del género en España

Autor: ElHuffPost

La literatura erótica en España tiene nombre de mujer, el de dos autoras: Megan Maxwell y Elisabet Benavent —también conocida como Beta Coqueta—. Estas dos escritoras se han posicionado a la cabeza de este género en el mapa literario español, pero además llevan años figurando en los primeros puestos de los escritores más leídos de nuestro país.

Entre las dos han vendido más de seis millones de libros y la última novela de Benavent, El arte de engañar al karma, en una semana se colocó en el top tres de las librerías. El éxito, además, traspasa fronteras: Maxwell ha conseguido capitanear un auténtico fenómeno fan —las llamadas Guerreras de Megan— en Sudamérica y las novelas de Beta Coqueta se publican en diez países, siendo el mercado francés uno de sus puntos fuertes.

El éxito de estas autoras se acompaña de una prolífica producción. Megan Maxwell ha editado más de 40 novelas en doce años. “Escribo tres novelas al año y, de momento, puedo seguir ese ritmo”. Su próximo libro, Hay momentos que deberían ser eternos, saldrá a la venta en junio, sólo cuatro meses después de Un corazón entre tú y yo, la sexta entrega de la serie Las guerreras Maxwell.

Benavent publicó su primer libro, En los zapatos de Valeria, en 2013 y en su catálogo ya se recogen 21 novelas. “Es verdad que de esas 21, siete las tenía escritas de antes. Ya hace un par de años que he bajado el ritmo y voy a proyecto por año”, aclara.

La fina línea entre literatura romántica y erótica

Megan Maxwell (izquierda) y Elisabet Benavent (derecha)

Megan Maxwell (izquierda) y Elisabet Benavent (derecha)

Los datos lo avalan: son las reinas de la literatura erótica por méritos propios, una etiqueta con la que ninguna de las dos parece estar muy de acuerdo, pues ambas prefieren denominarse escritoras de novela romántica. “Y de literatura erótica como subgénero”, matiza la autora de Pídeme lo que quieras.

“Yo escribo comedia romántica. Considero que en la literatura erótica, el eje principal es el erotismo. En mis novelas hay una historia de amor, salpicada de vida cotidiana, con problemas de los que tenemos las mujeres hoy. Ahora bien, yo no pongo la cortinilla hollywoodiense y cuando me meto en faena, me arremango y soy bastante gráfica”, precisa Benavent.

Ahora bien, Beta Coqueta es autora de una trilogía, Mi elección, que sí califica como erótica. “La concebí así. Fue un reto de mi editor que me propuso subir un poco el tono. Me pareció interesante, pero no me siento muy cómoda en ese registro”, asegura.

Coinciden ambas en señalar que la cantidad de sexo que se incluya en la novela inclina la balanza hacia el romanticismo o el erotismo. “En una novela romántica meto tres escenas de sexo y en una erótica meto diez. Ahora, también depende de la descripción, de lo explícita que hagas esa escena”, explica Maxwell.

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“Mis protagonistas son mujeres, chicas que buscan su camino. En ese camino se encuentran con otra persona, interactúan, se enamoran y hay sexo. Una escena de una peli romántica con escena de cama no convierte la película en erótica por más que sea muy explícita”, matiza la autora de la saga Valeria, convertida en serie de Netflix. En este sentido, reconoce que ella suele ser bastante gráfica. “No me gusta marcar tabús. La sexualidad forma parte de la vida y hay que reivindicar el placer femenino como objeto deseado y como objeto deseante”, aclara.

Liberadas y lejos del estereotipo de mujer débil

Megan Maxwell y Elisabet Benavent son dos mujeres de dos generaciones distintas que han sido observadoras de cómo el universo femenino ha ido cambiando en estos últimos años. Una transformación social de la que no han sido ajenas sus protagonistas.

“La mujer de la que yo escribía hace once años no es la misma mujer que ahora. Mis protagonistas de los últimos libros están más segura de sí mismas, tienen más aplomo y más exigencias. Aunque siempre hay una esencia, la esencia guerrera, que se mantiene intacta en mis personajes”, asegura la primera.

Para la segunda, también es evidente esa evolución, pues en sus primeros libros “tenía una concepción más idealizada del amor” y ahora trabaja por eliminar el mito del amor romántico. “Me es muy importante romper con ciertos clichés, especialmente el de ‘los amores reñidos son los más queridos’. Los amores reñidos son tóxicos y no te convienen. También lucho contra el estereotipo del personaje femenino débil que busca al otro para que la complete. Partimos de dos seres que son el 100% de sí mismo, que no se necesitan, se escogen. No creo en la media naranja porque eso quiere decir que estamos destinados a una única persona, con los millones de personas que hay en el mundo, y que estamos incompletos. No creo que necesitemos de otro, sino que escogemos a otro para compartir que me parece lo bonito”, manifiesta.

Sexo cotidiano, pero elegante

Reivindicar la sexualidad como parte de la vida de una mujer, colocar el lenguaje erótico como fundamental en la comunicación de una pareja y eliminar tabús sobre el placer femenino son las directrices de las autoras a la hora de ponerse a escribir. “Se nos ha callado y hemos terminado sintiéndonos avergonzadas por nuestro propio ser sexual”, se queja Beta Coqueta.

“Hoy sí que hablamos de sexo y lo hemos normalizado. Las mujeres hoy podemos decir, me apetece esto o me apetece aquello. Antes decías ‘me apetece tener sexo’ y, aunque se lo dijeses a otra mujer, te miraban con cara rara. Hoy puedes decir ‘que tío más bueno me apetecería acostarme con él’ y no pasa nada”, comenta Maxwell.

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Reconocen las novelistas que para que las escenas de sexo resultes creíbles y no generen rechazo han de cuidarse especialmente. Y en este asunto, Maxwell lo tiene claro: “Intento que sea elegante. Si en una novela aludes continuamente a palabras de alto voltaje, llega un momento en el que te aburres de escuchar esas palabras. No es lo mismo escribir la palabra follar en un momento concreto, en la intimidad de los personajes, que repetirla continuamente. En el momento inoportuno, suena burdo”.

Por su parte, Benavent asegura que huye de romantizar el tema en exceso y que lo trata con naturalidad. “A veces releo mis primeros libros y creo que al principio planteaba la escenas más idealizadas, y he girado a lo cotidiano, a lo que vivimos todos, a normalizar ciertas cosas. Ya no hace falta que todo sea perfecto”, explica.

Un género menor, cosas de chicas

Más del 90% de lectores de las novelas de las reinas de la literatura erótica en España son mujeres y el universo femenino es el centro de sus narraciones.

“Yo escribo para quien se quiera acercar. Si que es verdad que tengo un 94% de mujeres lectoras, pero creo que nos enfrentamos a la comedia romántica desde el prejuicio de género. La comedia romántica se ha tachado de género femenino y, ligado a esto, de género menor. Va ligado al “cosas de chicas” y se ha minimizado y ninguneado como tal”, reivindica Beta Coqueta.

Por supuesto, Maxwell no niega la realidad y admite que siempre se ha considerado una literatura de segunda. “Eso sí, los libreros dicen que es el género que siempre se ha vendido y les ha salvado el mes. ¿Quién cataloga esto es de primera o esto es de segunda? La literatura erótica o romántica ha tenido siempre su espacio”, se defiende.

“Soy una gran defensora la literatura sin género, depende más de la apetencia del lector”, confiesa Benavent. “Pero creo que nos estamos deshaciendo de los prejuicios y nos vamos acercando a los libros con independencia de género”, concluye optimista.

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Las glamurosas fotos eróticas de los 20

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