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'El efecto Perpiñán': claves de la única gran victoria de la ultraderecha en Francia

Autor: MSN

El frente republicano se ha derrumbado en Perpiñán. La victoria de la ultraderecha, eclipsada por la oleada verde que ha conquistado la gran mayoría de ciudades en las elecciones locales de este domingo, supone uno de los fracasos más sonados en la estrategia del cordón sanitario contra Reagrupamiento Nacional (RN) en las últimas décadas. Esta victoria es un paso más en la estrategia de normalización de la ultraderecha francesa pues, por primera vez en veinte años, una ciudad de más de 100.000 habitantes estará gobernada por el partido liderado por Marine Le Pen.

Louis Aliot se ha apresurado a decir que su victoria en Perpiñán es solo el inicio de un cambio en toda Francia y representa el fin del “abominable frente supuestamente republicano”. El nuevo alcalde de Perpiñán, que ya estuvo cerca de hacerse con la ciudad en 2014, ha recibido el 53% de los votos frente al 47% del alcalde saliente, Jean-Marc Pujol. “Es el ejemplo de que no existe el techo de cristal para Reagrupación Nacional. El frente supuestamente republicano ha caído esta tarde en Perpiñán y puede caer en cualquier lado mañana”, explicaba Aliot nada más conocer los resultados.

Las condiciones específicas de Perpiñán hacen difícil tratarla como un caso exportable al resto del país. Sin embargo, sí que se pueden extraer algunas lecciones de cómo puede venirse abajo el frente republicano, la unión de todos los partidos del arco político contra RN, y cómo la ultraderecha ha sido incapaz hasta ahora de implantar un modelo local exitoso. En Perpiñán, ciudad situada a apenas 40 kilómetros de la frontera con España, era difícil encontrar seguidores de Pujol. Si bien el frente republicano logró unirse para apoyar al alcalde de centroderecha en 2014, factores como la pobreza, el paro, la falta de tren de alta velocidad y el clientelismo han incentivado la apatía del electorado.

Debacle en el resto de Francia

Pero la ultraderecha no puede estar de celebración, pues esta victoria es un oasis en medio de un desierto de derrotas para el partido de Le Pen. Apenas se han hecho con cinco ciudades de más de 10.000 habitantes en todo el país y han fracasado en su intento de expandir su influencia al norte y al sudeste. Ni siquiera la debacle del partido de Emmanuel Macron es una buena noticia para ellos, pues los titulares se los ha llevado la ola verde de los partidos de centroizquierda que han triunfado en las grandes ciudades como Lyon, Marsella, Burdeos y Estrasburgo.

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Pero el triunfo verde no significa que el mapa político se vaya a reconfigurar por completo de cara a las elecciones presidenciales de 2022. Sí que influirá, por ejemplo, en cómo modificarán sus estrategias los dos grandes candidatos, Macron y Le Pen. “La ola verde municipal en Francia es notable, pero a nivel nacional lo importante es ver si el espacio de izquierdas-verde puede encontrar una figura que sea capaz de plantar cara al duopolio Macron-Le Pen en el enfrentamiento presidencial de 2022”, decía Antonio Barroso, analista de riesgo político en Teneo. “El número dos de los verdes dice que ‘el proyecto es más importante que los individuos’ pero en el sistema político francés, ‘el individuo’ (el candidato presidencial) es crucial”.

France’s ‘green municipal wave’ is remarkable, but at the national level, the main thing to watch is whether the green-left space can find a figure to challenge the Macron-Le Pen duopoly in the 2022 presidential contest (no small feat) https://t.co/jtRZVZiXm6

— Antonio Barroso (@abarrous) June 29, 2020

Por otro lado, el logro de Perpiñán podría no ser tan buena noticia para el futuro de Marine Le Pen. Desde 2014, Louis Aliot se ha dedicado a ‘deslepenizar’ el partido en los Pirineos-Orientales, acercándose a otros votantes de derecha desencantados con la gestión de Jean-Marc Pujol. En los carteles de campaña apenas salía el nombre del partido y Aliot ha mantenido un perfil distinto al usual en las oficinas del partido soberanista en París.

“La victoria de Louis Aliot en Perpiñán responde a una dinámica propia y relativamente novedosa en la historia reciente de la extrema derecha francesa: la creación de barones territoriales capaces de trascender las fronteras de su propio partido y presentarse simplemente como “personas de un lugar, que lo conocen bien, que están familiarizadas con sus problemas y que quieren aportar soluciones”, explica a El Confidencial Guillermo Fernández-Vázquez, autor del libro ‘¿Qué hacer con la extrema derecha en Europa? El caso del Frente Nacional’.

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“Aliot ha sido bastante más que el candidato del RN. Es una figura que lleva tiempo trabajando el territorio y tratando de implantarse allí. Por eso, más que el candidato de la ultraderecha, ha sido el “candidato del país” que viene a ofrecer cambio y renovación”, afirma Fernández-Vázquez. Un pensamiento repetido en Perpiñán ha sido el del votante de izquierdas que se decantó por Pujol en la segunda vuelta de 2014 y que ahora decidió quedarse en casa: “Le voté en 2014 por el frente republicano. ¿Y qué ha hecho el alcalde con mi voto desde entonces?”, explicaba un ciudadano de izquierdas de Perpiñán a este periódico en febrero.

¿Recomposición ideológica de la ultraderecha?

Otros analistas, como el historiador Nicolas Lebourg, autor de ‘Perpignan, une ville promise au Rassemblement National?’, creen que esta victoria puede suponer una recomposición ideológica de Reagrupación Nacional, apuntando directamente a la apuesta de Marine Le Pen. La victoria de Aliot junto a la reelección de Robert Ménard en Béziers supone un éxito de la “fusión de las derechas que defiende el soberanismo cultural, que está contra la inmigración pero no es antieuropeo y es más liberal económicamente”. “Es la línea nacional-populista de los años 80 sin las provocaciones racistas y antisemitas. Y hoy eso tiene éxito. El RN es un partido de extrema derecha, pero de derecha, por lo que hablar al electorado de Mélenchon (el candidato de extrema izquierda) solo está en la cabeza de Marine Le Pen y Florian Philippot”, aseguraba Lebourg a ‘Le Monde’.

Pósters de campaña de la primera vuelta de las elecciones en Perpiñán. (EFE)
Pósters de campaña de la primera vuelta de las elecciones en Perpiñán. (EFE)

La gran pregunta de cara a las elecciones presidenciales en 2022 es si Perpiñán será una excepción o el camino a seguir para la ultraderecha. Una reciente encuesta daba un 45% de voto a Marine Le Pen en una supuesta segunda vuelta contra Macron, diez puntos más que en 2017. En una entrevista que concedió a El Confidencial en febrero, el alcalde saliente Jean-Marc Pujol ya advertía que Perpiñán no es ninguna salvedad. “En las elecciones europeas, el antiguo Frente Nacional quedó el primero en 70 departamentos de 100. Perpiñán ya no es una excepción. La gente está cada vez más harta de que se prohíban cosas”.

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Sin embargo, Fernández-Vázquez prefiere guardar cautela y no extraer conclusiones precipitadas sobre el futuro de Reagrupación Nacional: “La victoria de Aliot en Perpiñán supone la consolidación del modelo de los barones o “notables” (como dicen en Francia) dentro de Reagrupación Nacional. Por eso, esto no nos dice nada particular sobre las elecciones presidenciales de 2022, pero sí sobre la capacidad de la derecha identitaria para asentar feudos electorales locales y experimentos de gestión municipal”.

Uno de los factores que ha ayudado al derrumbe del frente republicano ha sido la caída en la participación, que no ha llegado ni siquiera al 50%. Carole Delga, presidenta socialista de la región de Occitania, es símbolo del “agotamiento democrático”, según ha declarado a ‘Le Monde’: “Es inquietante para Francia y para la República que los franceses encuentren solo una opción y voten a la extrema derecha”.

Debilidades del frente republicano

Desde hace años, algunos expertos han puesto en duda la efectividad del frente republicano para frenar a la ultraderecha asegurando que, a largo plazo, podía resultar contraproductivo. Al fin y al cabo, seguía este argumento, unirse todos contra FN o RN les da legimitidad para presentarse como “la única alternativa a la clase dirigente”, bipolarizando la vida política en Francia.

El politólogo Olivier Rouquan aseguraba en uno de sus artículos que el frente republicano ha permitido a la ultraderecha movilizar a su base más militante, incorporando a los votantes más desencantados con el sistema. “[El frente republicano] ha ayudado a RN adoptar la postura del chivo expiatorio y alimentar el pensamiento conspiranoico, un elemento fuerte del pensamiento de extrema derecha. Así ha conseguido aumentar de forma gradual su electorado”. Ellos mismos lo reconocen. Robert Ménard, actual alcalde ultraderechista de Béziers, una ciudad de casi 80.000 habitantes, afirmaba que, “cada vez que construían el Frente Republicano, nosotros subíamos en las encuestas”.

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