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Elecciones históricas en México y EU: La economía se enfrenta a su mayor riesgo

Autor: Arena Publica

A seis semanas que inicie el registro oficial de las candidaturas presidenciales en México y a una semana de las elecciones primarias del partido republicano en Iowa, la economía arranca 2024 con una alta incertidumbre política y rodeado de una geopolítica explosiva.

Las históricas elecciones presidenciales que tendrán lugar el 2 de junio en México y el 5 de noviembre en Estados Unidos dominarán la agenda política de ambas naciones norteamericanas contaminando las expectativas económicas, no solo por los proyectos antagónicos de los contendientes en muchas de las políticas en ambos países, sino también por los potenciales conflictos postelectorales que podrían acarrear, e incluso el probable debilitamiento de las instituciones bajo algunos escenarios.

En México, Xóchitl Gálvez, candidata de la coalición opositora “Fuerza y corazón por México” se enfrenta a la oficialista Claudia Sheinbaum, de la coalición “Sigamos haciendo historia”, que impulsa el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Una elección que definirá la suerte inmediata de la ‘Cuarta Transformación’, como denomina AMLO a las acciones y programas que ha implementado en los últimos cinco años, y que será -de facto- un referéndum sobre su presidencia.

Mientras que en Estados Unidos es altamente probable que el ex presidente Donald Trump regrese a las urnas encabezando al partido republicano, posiblemente frente al presidente demócrata Joe Biden, agobiado por las críticas a sus 81 años de edad y su impopularidad que lo traen abajo en las encuestas. Trump “está a un tiro de moneda de una segunda victoria presidencial”, dice The Economist en su más reciente edición. Es el mayor riesgo de 2024, como lo han calificado algunos medios y especialistas en Estados Unidos, por encima de los atemorizantes riesgos geopolíticos que enfrenta la economía global.

En ambos territorios, en México y Estados Unidos, las campañas electorales se vislumbran tensas y violentas en un clima dominado por la polarización y el populismo como armas de campaña, y que hacen presagiar conflictos postelectorales importantes si los resultados electorales son cerrados. Difícilmente en un largo y fangoso escenario político -que en Estados Unidos tomará todo el año y en México llegará hasta septiembre cuando termina el periodo de AMLO- la economía se mantendrá impoluta hacia el final de 2024. 

Si bien la economía estadounidense terminó 2023 con una sorprendente solidez para los expertos, contagiando a la economía mexicana que también mostró un vigoroso mercado interno, por los datos más recientes se espera que en algún momento del año esta fortaleza mengüe desacelerando el crecimiento hacia la segunda mitad del año. En todo caso, la mayor incertidumbre política en ambos comicios y un escenario electoral favorecedor a Trump -nada improbable-, abonaría a una menor inversión privada en México.

¿Desaceleración económica inminente?

El tamaño y velocidad del impacto inmediato de la incertidumbre sobre la economía mexicana, es el asunto que los economistas aún discuten. La más reciente encuesta de Citibanamex, entre 32 grupos de economistas del sector privado, arrojó una previsión de crecimiento económico de 2.2% para el año, aunque la amplitud del rango de pronósticos (desde 1.4% hasta 3.8%) revelan el tamaño de la incertidumbre que impera. El Banco de México y el Gobierno Federal prevén un crecimiento de 3.0% para 2024.

“Veremos una desaceleración (de la inversión privada) por esa fuente (la incertidumbre electoral) en 2024, quizá ya a partir de la primera mitad del año”, dijo Marco Oviedo, estratega senior para América Latina del banco de inversión XP Investimentos, con sede en Sao Paulo, una de las firmas financieras de mayor crecimiento en Brasil. 

“Estas declaraciones del Presidente haciendo compromisos tipo segundo mandato, y que Sheinbaum confirma, abonan a esa incertidumbre; seguramente harán algo de mella”, dijo el también columnista de Arena Pública en relación a las reformas constitucionales que anunció AMLO el fin de semana: Una para que los salarios mínimos siempre se incrementen más que la inflación; y otra para reformar al sistema de pensiones de tal manera que los pensionados reciban el mismo salario que percibían en activo, si bien López Obrador no ofreció mayores detalles.

Los pronósticos de Oviedo, doctor en economía por la Universidad de Yale, ya plantean que la economía mexicana se encuentra en ruta de desaceleración. Pronostica un crecimiento trimestral de 0.6% para el IV-T de 2023 (que lo redujo desde 0.8% después de conocerse la contracción del IGAE de -0.1%, mensual, para octubre), un crecimiento de 0.4% para el I-T de 2024, de 0.2% para el II-T, y de 0.1% y 0.0% para el III-T y IV-T de este año, respectivamente.

Una desaceleración gradual y moderada de la economía en 2024 estaría sustentada mayormente por el gasto público. Para Joel Virgen, un economista del sector financiero radicado en Nueva York, “el principal efecto vendrá de una política fiscal expansiva programada para el año electoral”. “Desde luego -añade Virgen- estaríamos hablando de un efecto temporal”. Sin embargo, la mayor preocupación que podría golpear las inversiones en México surgen por un escenario con un segundo mandato de Donald Trump.

Trump, el gran riesgo para México

“Veo mayor impacto de mercado por el proceso electoral de Estados Unidos (antes que por las elecciones en México), dice Virgen, doctor en economía por la Universidad de York. Y explica que “una nueva administración de Trump podría implicar el regreso de un nuevo clima de incertidumbre para las nuevas inversiones de corporativos de Estados Unidos en México, y tensión comercial, no solo por la vía de una mayor presión sobre las empresas estadounidenses para invertir en su propio país, sino también por nuevas amenazas tarifarias o la supervivencia del TMEC”.

Para Eurasia Group, una consultora global de análisis sobre riesgos políticos- las elecciones en Estados Unidos empeorará la división política en el vecino del norte que pasa por una confianza en las instituciones públicas que se encuentra en mínimos históricos, con graves afectaciones a la democracia y con consecuencias globales. Por ello, dice la consultora, es el mayor riesgo al que se enfrenta en 2024, incluso por encima de los riesgos que implican la profundización del conflicto entre Rusia y Ucrania, la extensión del conflicto en Medio Oriente, las amenazas de la desaceleración china, o la inflación global.

“Desde el momento en que consiga la nominación (no garantizada, pero abrumadoramente probable), Trump se apropiará de la política republicana y estadounidense, ya que incluso los republicanos más reacios en el Congreso (y la mayoría de los medios de comunicación, grupos de activistas e intereses adinerados conservadores) se alinearán con él. Sus pronunciamientos políticos, por extravagantes que sean, cambiarán la narrativa nacional y darán forma a la dirección política en el Capitolio y en las cámaras estatales de todo el país antes de que se emita una votación. El resultado será aún más extremismo político, división y estancamiento”, se lee en el reporte de Eurasia con fecha de este lunes.

“La única manera de que el riesgo de Trump se vuelva manejable sería que él no sea candidato. Esto es algo que, si bien es posible, también es bastante improbable”, dice un reporte de Axios publicado este domingo. La preocupación está en máximos al iniciar el año porque “los líderes demócratas han sido cobardes y complacientes… los índices de aprobación de Biden han seguido bajando, mientras que los 91 cargos penales a los que se enfrenta Trump no han hecho más que fortalecerlo”, dice The Economist en una dura crítica al partido del presidente y al propio Biden. El influyente semanario británico sugiere que el presidente estadounidense se haga a un lado, aunque reconoce que es “extremadamente improbable”.

“En cualquier caso, Biden necesita la ayuda de un ejército de demócratas entusiastas dispuestos a hacer campaña a su lado. Por el momento, él y su partido caminan sonámbulos hacia el desastre”, concluye el artículo de The Economist.

AMLO ¿entregaría el poder?

A poco menos de cinco meses de la elección presidencial, todas las encuestas dan una amplia ventaja a Claudia Sheinbaum sobre la opositora Xóchitl Gálvez, si bien las campañas aún no comienzan formalmente y ni siquiera se han registrado como candidatas ante el organismo electoral.

El proceso electoral lo inició el presidente López Obrador en sus conferencias de prensa diarias a mediados de 2023, fuera del calendario del Instituto Nacional Electoral (INE). De acuerdo al INE, los partidos políticos deberán seleccionar a sus candidatos a la Presidencia y al Congreso (por mayoría relativa) a más tardar el 24 de enero, mientras que el registro de candidaturas será del 15 al 29 de febrero. Las campañas iniciarán el 1 de marzo, las elecciones se realizarán el 2 de junio y la toma de posesión de la nueva presidenta será, por primera vez, el 1 de octubre.

Poco se conoce aún sobre las propuestas económicas puntuales de ambas candidatas, aunque Sheinbaum ha reiterado que su plan general es construir “un segundo piso de la cuarta transformación”, que inició AMLO. De lo que le haría diferente de López Obrador se sabe muy poco en sus propias palabras. Gálvez tampoco ha esbozado planteamientos concretos y se ha limitado a reaccionar con críticas las acciones del Gobierno. Para los economistas, la atención y los riesgos están fincados en la conformación del Congreso y, sobre todo, en la posibilidad de un conflicto post electoral si los resultados electorales son ajustados o ligeramente a favor de Xóchitl Gálvez.

“En el caso de que Xóchitl ganara por poco (que de ser el caso, sería lo más probable), sí veo problemas. No me imagino a AMLO entregando el poder sin problemas”, respondió Alexis Milo, fundador de Telekonomics y ex economista en Jefe para México de HSBC y antes de Deutsche Bank. Oviedo concuerda con que este riesgo está latente ante un resultado apretado entre ambas candidatas.

Aunque a 146 días de las elección las encuestas hacen ver que habrá un gobierno de continuidad en México, la pregunta soterrada que flota en el ambiente de los expertos es a qué riesgos se enfrentarán las instituciones de la democracia mexicana, y con ella los mercados, si la candidata de la oposición se acerca en las preferencias de los votantes y provoca una elección cerrada el 2 de junio. Pocos ven a López Obrador aceptando una derrota.

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