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Espido Freire: “No hay requisitos para ser escritora, y si los hubiera, lo interesante sería saltárselos”

Autor: Administrador

Un lugar es alegría, herida, historia y secreto. Como un libro, siempre cuenta algo, y Espido Freire lo sabe. La escritora publica Tras los pasos de Jane Austen (Ariel), un libro donde recorre con cariño los lugares que marcaron la vida y la obra de una de las autoras más aplaudidas de la literatura. “La Jane privada fue todo un descubrimiento, y el inicio de una relación que ha durado veinte años y que no da señales de cansancio”.

¿Esto es lo que solemos llamar amor verdadero? Sin duda. Por Jane Austen siento admiración, un componente importante para que el amor perdure. La admiro, además, por las circunstancias en las que escribía y por su conocimiento. Con el tiempo he ido construyendo la verdadera valoración que tengo por esta autora y por esta mujer. Distingo esas dos facetas.

¿Hasta qué punto han sido, tanto la autora como la mujer, un referente para usted? Cuando era pequeña, buscaba referentes literarios con vidas interesantes y obras que me sedujeran. No necesitaba tanto una vida llena de aventuras como una vida que fuera coherente, algo en que lo que pudiera verme reflejada. Ahí empezaron a surgir unos nombres que me siguen acompañando: María Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz, Jane Austen, las hermanas Brontë y Virginia Wolf. En el siglo XX ya hay más variedad. Vemos a Emilia Pardo Bazán, a Rosalía de Castro…

A Jane Austen empecé a entenderla mejor según iba cumpliendo etapas en mi vida. Yo ya soy mayor de lo que llegó a ser ella, tengo 46 años. La sensación de comprenderla mejor cuando escribía cartas a los 27 o a los 30, o cuando rozaba la enfermedad y la muerte, para mí ha sido fascinante. Cuando se es más joven, da la impresión de que es sencillo escribir como ella, pero, cuando se conoce mejor el oficio, se empieza a valorar lo difícil que es esa aparente nitidez, ese ingenio constante en cada frase.

Este ensayo parte de Querida Jane, querida Charlotte (2004), cuyo resultado no le convenció en su día. ¿En qué se diferencia este nuevo libro del anterior? El problema de ese libro fue que llegó demasiado pronto. Cambié de editorial y quedó, en cierta medida, abandonado a su suerte, y un poco desangelado. Cuando lo retomé, ya sabía mucho más sobre de Jane Austen por los viajes que había hecho a su tierra, acompañada por lectores y profesionales que saben mucho de su vida.

La escritora Espido Freire.

Espido Freire

  • Bilbao, País Vasco, 1974. Escritora. 

María Laura Espido Freire nació en Bilbao y creció en Llodio. Estudió canto durante su adolescencia y viajó por toda Europa. Diversas circunstancias la llevaron a padecer un trastorno de la alimentación, tema que ha abordado desde distintos planos (libros, conferencias y redes sociales) para concienciar sobre la salud mental. Finalmente, dejó la música y se licenció en Filología Inglesa por la Universidad de Deusto. Desde 1998, publica novelas, ensayos, relatos y obras de literatura juvenil. Dirige el Máster de Creación Literaria de la Universidad Internacional de Valencia. En 1999, con 25 años, se convirtió en la ganadora más joven en recibir un Premio Planeta por su novela ‘Melocotones helados’.

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Estos dos libros tienen en común que presentan un viaje por los lugares de Jane Austen, pero, a partir de ahí, todo difiere. Tras los pasos de Jane Austen es un libro que está únicamente centrado en ella y que presenta un conocimiento mucho mayor, una lectura más profunda. Quien no conozca absolutamente nada de Jane Austen se va a encontrar con una introducción a su mundo. Quien ya la conoce podrá refrescar muchas cuestiones y plantearse si le gusta o no la visión que ofrezco. 

La escritora Espido Freire posa en la madrileña plaza de Plaza de Salvador Dalí.
La escritora Espido Freire posa en la madrileña plaza de Plaza de Salvador Dalí.
JORGE PARÍS

También afirma que ambos presentan una visión “parcial, prejuiciosa e ignorante” de Jane Austen, haciendo referencia, así, a la descripción que la escritora hizo de sí misma en Historia de Inglaterra (1791). ¿Cuánto hay de verdad y cuánto hay de guiño en esto? Es que, cuando la leemos, Jane Austen nos pertenece un poco a todos: es nuestra, la moldeamos a nuestra manera y proyectamos nuestras ambiciones y aspiraciones en ella. Algunas de las cosas que ella comentaba ya eran incómodas para una sociedad ñoña, y quienes presentaron una visión de ella acorde con la época fueron sus sobrinos. Ellos buscaban preservar la privacidad y alejar a Jane Austen de los aspectos disonantes. Ahora, queremos rescatar la época de la Regencia y obtenemos puntos fascinantes, porque la mirada y la interpretación de una época es clave. Mi visión es prejuiciosa, desde luego. En el libro, cuando me meto a opinar, digo lo que pienso. Hay miembros de su familia que no soporto, y creo que, en algunas cosas, nos han engañado. También pienso que Jane Austen tenía muy mala leche y que, a veces, mentía, como todos hacemos. Esto no lo oculto.

Desmitifica a Austen, y no solo eso: reconoce que a usted tampoco le gusta que la idolatren. Es que la Jane Austen real es mucho más interesante que la idealizada. Es decir, en su intento por meterla en una urna de cristal, su familia y sus herederos la privaron de contradicciones, de dolor y de sentimientos. Ella trabajó y leyó mucho. En un momento de su vida llevó a cabo una serie de renuncias personales, y no siempre estaba de acuerdo con su familia. Hay grietas, y son interesantes. Por lo menos, esto es lo que a mí me interesa. No me gustan las imágenes particularmente perfectas.

En mi caso, muchas veces se ha dado una imagen de mí que es distinta a la que yo veo. Que se forme una imagen cerrada de nosotras impide que, en cinco años, cuando seamos distintas, seamos creíbles. Yo nunca he pretendido parecer perfecta, por eso es interesante tener ocasiones para hablar con los lectores. Las redes sociales han facilitado mucho esto. 

“Que se forme una imagen cerrada de nosotras impide que, en cinco años, cuando seamos distintas, seamos creíbles”

De hecho, ganó el Premio Influencer en 2017 por su labor cultural en redes sociales. ¿Cómo gestiona la exposición? Mis redes sociales son estrictamente profesionales, pero sí trato de visibilizar términos concretos en ellas, como la salud mental, los trastornos de la alimentación y la depresión. Me gusta hablar de mi trabajo, de mis gustos y de mis aficiones. En ellas he tenido escasísimos conflictos, aunque tampoco los he buscado. Siempre va a haber alguien que critique. Hay personas que piensan que lo que hago es de una frivolidad imperdonable para mi oficio, pero es que no hay requisitos para ser escritora, y si los hubiera, lo interesante sería saltárselos. 

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¿Siempre ha pensado así? Es que, en siete años, los escasísimos ataques que he recibido en las redes sociales han sido puntuales y sin ningún sentido. Las críticas están dirigidas a quien piensan que soy, no a quien realmente soy. He llegado a convivir bastante bien con ello, pero la edad ayuda mucho. Cuando era jovencita, las críticas sí me herían. Tenía una sensación de incomprensión… Sentía que me tenía que explicar mucho. He trabajado esa parte.

¿Cómo lo ha hecho? La escritora Andrea Abreu, por ejemplo, suele criticar la presión que siente por tener que ser correcta. Tras el éxito de su primer libro, cree que siempre debe demostrar cuán inteligente es. El éxito le llegó con 24 años, casi la misma edad que usted tenía cuando recibió el Planeta. Vaya… su novela, Panza de burro, ha sido un éxito desbordante. Lo que ella cuenta pasará. Yo aconsejo ver una primera novela como la semilla de lo siguiente. Hay que pensar: ‘Cuánto voy a agradecer esto dentro de cinco años’. Yo nunca he sido cortoplacista, y me ha ido bien. Después de ganar el Premio Planeta, pensé: ‘Esto es el inicio’. Soy consciente de que publicar una primera novela es muy difícil, pero no tiene comparación con continuar una carrera larga y frágil.

Lo cierto es que a mí el éxito me vino de muy jovencita, pero venía de haber sido cantante de ópera. Llevaba en la música desde los catorce años, así que ya sabía lo que era estar expuesta. Sabía cuánto significaba lo que decías y cómo lo decías, de qué manera tenías que contestar a los periodistas. Responder a sus preguntas es oro, y lo valoras cuando ya no lo tienes, o cuando ves a gente muy válida que carece de esa atención. 

Volvamos a Jane Austen. En su último libro, repasa los lugares que marcaron su vida. ¿Cuáles la han convertido a usted en la persona que es hoy? Claramente, por mis raíces, diría que Bilbao y Galicia. También quiero perfilar Reino Unido, un lugar al que vuelvo constantemente; y Noruega, donde viví el paso de ser una jovencita a una mujer más adulta.

Como Jane Austen, publica desde muy joven. ¿Cuál de sus libros marcó un antes y un después en su entrada a la adultez? Creo que las claves de mi primera etapa se encuentran en Irlanda (1998), y las de una madurez distinta, una etapa claramente diferenciada, están en La flor del norte (2011). El primer libro tiene una parte más fabuladora y adolescente, mucho más introspectiva, y una energía vital y literaria mayores.

La escritora Espido Freire posa en la madrileña plaza de Plaza de Salvador Dalí.
La escritora Espido Freire posa en la madrileña plaza de Plaza de Salvador Dalí.
JORGE PARÍS

En una entrevista con este periódico, contó que prefería no militar en áreas politizadas del feminismo: “Hay quién dirá que todo es política pero para mí no todo es politizable”. ¿Lo mantiene? Lamento mucho decir que tenía razón, y los hechos lo han demostrado. En lugar de vivir la incorporación de una cuarta ola del feminismo de una manera sensata, lógica y dialogante entre generaciones, vemos un enfrentamiento radical y politizado. El problema está cuando colocamos causas individuales por encima de una causa común, y en eso son expertos, particularmente, los partidos políticos. Veo una división en el feminismo que es absolutamente ridícula y contraproducente… ¡Pues no habrá causas por las que luchar unidas! Y ahora te hablo de feminismo, pero también podemos trasladar esto a terrenos como el de la sanidad o la educación.

“Veo una división en el feminismo absolutamente ridícula y contraproducente”

La escritora Kate Mosse, en una imagen promocional.
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Y, como escritora, ¿qué opina sobre el rechazo que genera, entre algunas personas, la existencia de una categoría de ‘literatura para mujeres’? La mayor parte de ese tipo de etiquetas tiene que ver mucho con la editorial y con una necesidad de llegar de una manera lo más clara posible a las lectoras. Esto les permite identificar qué novelas pueden gustarles. ¿Por qué esto se hace con las lectoras y no con los lectores? Pues porque ellas se subdividen en más grupos. Según las estadísticas, leen más mujeres que hombres, y, además, muchas leen ficción. Para estudiarlo, canalizarlo y hablar de ello son necesarias las etiquetas. ¿Hay una mirada mucho más sesgada hacia el mundo femenino? Sí, la hay, pero no solamente en la literatura. Yo no puedo estar de acuerdo con eso, ni mucho menos, pero hay pocas formas de combatirlo.

¿Podría recomendarnos un nuevo talento de la escritura que haya descubierto recientemente? Últimamente hay muchas voces nuevas e interesantes, pero pienso en una autora, Txani Rodríguez, que ha tenido una repercusión muy importante. Ella ha sido una periodista de referencia en cuanto a cultura en Bilbao y su parte de novelista, creo, va a depararnos muchísimas alegrías.

Un recorrido por la vida de Jane Austen

Tras los pasos de Jane Austen no es un ensayo al uso ni tampoco un libro de viajes: es un recorrido emocional por los lugares reales y ficticios que marcaron la vida de la autora de aclamados títulos como Orgullo y prejuicio o Sentido y  sensibilidad. Espido Freire dibuja con cariño un retrato realista de una mujer “no siempre abnegada”. Una artista apasionada y revolucionaria que, en pleno siglo XIX, y entre el sueño y la realidad, vio cumplido su deseo de publicar una novela.

Espido Freire se incorporará a partir del próximo miércoles 10 de marzo como columnista de 20minutos, sumándose a firmas como Helena Resano, Vicente Vallés, Carmelo Encinas, Carlos García Miranda o Diego Carcedo.

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