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Filas en los comedores y heladeras vacías: la inflación agudiza el hambre en Estados Unidos

Autor: Lora Kelley y Nicholas Kulish

La primera vez que Kelly Wilcox fue en su Dodge Grand Caravan 2017 hasta el comedor comunitario cercano a su casa de Payson, Utah, de inmediato advirtió algo que la sorprendió: modelos más nuevos de autos y camionetas Toyota y Honda. “Vi a un montón de personas con autos como el mío que tenían chicos en su interior”, dijo.

Wilcox, madre de cuatro hijos varones pequeños, no sabía qué esperar cuando esta primavera hizo el primer viaje al comedor comunitario Tabitha’s Way Local Food Pantry. Sí sabía que necesitaba ayuda.

Su marido había perdido el trabajo. Pronto encontró uno nuevo como gerente de cuentas, pero con la inflación el sueldo no era suficiente. “Todavía no podemos pagar las cuentas”, dice Wilcox, de 35 años. Para que sus hijos pudieran alimentarse este verano, fue al comedor con regularidad y dijo que, si no se produce un cambio, como un descenso del precio de los alimentos o un aumento de sueldo de su marido, eso seguirá siendo necesario en el futuro inmediato.

La sede de Tabitha’s Way en Spanish Fork, Utah, una ciudad de 44.000 habitantes de las afueras de Provo, solía atender a unas 130 familias por semana, ofreciendo productos básicos como alimentos frescos y leche maternizada para bebés. Este año, al atender a personas como Wilcox y su familia, cuyo salario no alcanza para nada, esa cifra superó las 200.

Una fila para recibir donaciones de alimentos frente a la sede de una organización humanitaria en Chelsea, Massachusetts, en diciembre. Foto: REUTERS

Una fila para recibir donaciones de alimentos frente a la sede de una organización humanitaria en Chelsea, Massachusetts, en diciembre. Foto: REUTERS

El golpe de la inflación

El aumento de la inseguridad alimentaria no se debe a una repentina ola de desempleo, como ocurrió cuando la economía se paralizó en 2020 durante la primera ola de la pandemia.

Se debe a la inflación: el aumento de los precios de la vivienda, los combustibles y, sobre todo, los alimentos. Según el último informe de precios al consumidor, el costo de los alimentos aumentó un 10,4% interanual, el mayor incremento en doce meses desde 1981.

Los bancos de alimentos tratan de satisfacer esas necesidades al tiempo que lidian con una disminución de las donaciones y, en algunos casos, una mayor conciencia entre las personas que necesitan ayuda de que los bancos de alimentos son una opción.

Los datos de la Oficina del Censo muestran que el mes pasado 25 millones de adultos a veces no habían tenido suficiente comida en los siete días anteriores.

Se trata de la mayor cifra desde antes de la Navidad de 2020, cuando la pandemia seguía teniendo un alto costo económico y la tasa de desempleo era casi el doble de la actual.

Ofertas en un supermercado de Alhambra, California. Se dispara el precio de los alimentos en EE.UU. Foto: AFP

Ofertas en un supermercado de Alhambra, California. Se dispara el precio de los alimentos en EE.UU. Foto: AFP

Cifras de la crisis

Una encuesta realizada por el Urban Institute reveló que la inseguridad alimentaria, tras descender bruscamente en 2021, aumentó en junio y julio de este año aproximadamente al mismo nivel que en marzo y abril de 2020: alrededor de 1 de cada 5 adultos declaró haber experimentado inseguridad alimentaria en los 30 días anteriores.

Entre los adultos con trabajo, el 17,3% dijo haber experimentado inseguridad alimentaria, en comparación con el 16,3% en 2020. La encuesta más reciente abarcó a 9.494 encuestados y tuvo un margen de error de 1,2 puntos porcentuales.

En el nivel municipal, esas tendencias se reflejan en lo que Wendy Osborne, directora de Tabitha’s Way, ve en Utah. “Hay más gente que tiene trabajo, que está trabajando, pero que no gana lo suficiente”, dijo.

Osborne señaló que la mayoría de las familias que reciben comida en Tabitha’s Way tienen uno o más empleos. “Oigo esto muchas veces: ‘Nunca había tenido que usar un comedor comunitario. Yo era el que ayudaba a la gente, no el que necesitaba ayuda'”, dijo.

Bancos de alimentos

Las colas de miles de autos ante los bancos de alimentos y los comedores fueron una de las imágenes emblemáticas de la primera fase de la pandemia, cuando la economía se contrajo tras los confinamientos de alcance nacional. El gobierno federal ayudó con fondos y alimentos adicionales. Donantes particulares aportaron dinero.

“Hubo una gran respuesta caritativa al principio. También hubo una respuesta gubernamental muy fuerte”, dijo Elaine Waxman, experta en inseguridad alimentaria y programas federales de nutrición del Urban Institute de Washington. Pero el fin del aumento en el subsidio por desempleo, los cheques de estímulo y los pagos mensuales de crédito fiscal por hijos, sumado a la inflación, significa que los problemas están empezando a aparecer nuevo. Esta vez las donaciones se reducen justo cuando la necesidad vuelve a aumentar.

“Somos eficientes en las crisis. Estamos a la altura de las circunstancias”, dijo Waxman. “Pero no sabemos qué hacer si la crisis persiste”.

Habitantes de Nueva York reciben leche y alimentos frente a una mezquita y centro cultural en Brooklyn, en mayo de 2021. Foto: AFP

Habitantes de Nueva York reciben leche y alimentos frente a una mezquita y centro cultural en Brooklyn, en mayo de 2021. Foto: AFP

Feeding America, la mayor red de bancos de alimentos del país, que ayuda a abastecer los pequeños comedores de primera línea donde las personas reciben alimentos, informó que el 65% de las organizaciones miembros encuestadas habían reportado un aumento del número de personas atendidas de mayo a junio. Sólo el 5% informó un descenso.

Menos donaciones

Al mismo tiempo, las donaciones en efectivo, que fueron de gran ayuda al principio de la pandemia, disminuyeron. En el primer trimestre del año, los ingresos de la oficina nacional cayeron casi un tercio respecto del año anterior, pasando de 151 millones de dólares a 107 millones.

“Estamos en medio de una batalla, y la gente está abandonando la lucha”, dijo Claire Babineaux-Fontenot, CEO de Feeding America. En las visitas a los bancos de alimentos, dijo, “entro a cámaras frigoríficas que no tienen mucha comida en su interior”.

La red de Feeding America comprende 200 bancos de alimentos y 60.000 comedores y programas de comidas. Durante los cuatro meses de los que se tienen datos recientes, de febrero a mayo, el 73% de los bancos de alimentos de Feeding America encuestados dijo que las donaciones de alimentos habían disminuido, el 94% dijo que el costo de las compras de alimentos había aumentado y el 89% declaró que pagaba más por el transporte para adquirir o entregar alimentos.

En los tres primeros trimestres del año fiscal 2022, Feeding America dijo haber recibido 517.000 toneladas de alimentos de los programas federales de productos básicos, en comparación con 1.116.000 toneladas el año anterior.

La multiplicidad de presiones que pesan sobre los sistemas alimentarios de emergencia son evidentes en Tabitha’s Way. En la primera mitad de 2022, las donaciones de alimentos cayeron casi dos tercios en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Las donaciones de tiendas de comestibles y restaurantes fueron menos de una cuarta parte de lo recibido el año anterior. Las donaciones en efectivo cayeron a menos de 700.000 dólares, frente a casi 1,1 millón de dólares.

La espera frente a un comedor comunitario en Santa Ana, California, en 2020. El hambre se disparó en la pandemia. Foto: EFE

La espera frente a un comedor comunitario en Santa Ana, California, en 2020. El hambre se disparó en la pandemia. Foto: EFE

Al igual que los consumidores, el comedor gasta más en los alimentos que compra. El combustible para recoger los alimentos donados cuesta más, aunque haya bajado levemente desde los últimos picos máximos. Y con un desempleo del 2% en Utah, los costos laborales de los conductores y el personal calificado también han subido.

Osborne dijo que el salario promedio de su personal era de 20 dólares o más por hora, por arriba de los 16 dólares de hace un año. “No queremos que nuestros empleados también tengan inseguridad alimentaria”, explicó.

“Se prestó mucha atención a nivel nacional durante el Covid, y con razón, pero lamentablemente las cosas no han cambiado y, por desgracia, ahora tienden a empeorar, en especial con la inflación que hay”, dijo Osborne.

Pedir ayuda

Las largas colas frente a los bancos de alimentos al comienzo de la pandemia, y el cataclismo sufrido por todos a la vez, también pueden haber contribuido a eliminar parte del estigma de los sistemas alimentarios de emergencia.

“Pensé que recibiría muchos alimentos de baja calidad o comidas preparadas”, dijo Antazha Boysaw, de 24 años, asistente de enfermería de un hogar de ancianos de la zona de Hartford, Connecticut. En cambio, Boysaw, madre de dos hijos pequeños, descubrió que los comedores locales ofrecían calabaza, camarones y arroz integral.

“Se puede comer comidas de lujo en el comedor comunitario”, dijo Boysaw. “No es que te dan lo mínimo de sobras y alimentos vencidos”.

Empezó a ir a un comedor comunitario en 2021 después de enterarse de que sus ingresos eran demasiado altos para tener derecho a los beneficios de SNAP, el programa de asistencia alimentaria, pero aun así necesitaba ayuda para alimentar a sus hijos.

“Me ponía un sombrero, un suéter grande: no quería que nadie me viera”, dijo de la primera vez que fue a un comedor.

Ahora que la inflación sigue haciendo subir los precios, depende de la asistencia alimentaria para tener comidas saludables y anima a otros necesitados a buscar ayuda también.

Boysaw empezó a publicar videos en TikTok sobre su experiencia positiva. Le decía a una amiga: “No tengas miedo… ¡recibí comida! No te olvides los documentos”.

Otras personas que acuden por primera vez a un comedor superaron el peor momento de los confinamientos por la pandemia sin necesitar este tipo de ayuda, pero ahora se encuentran con que la inflación es más difícil de sortear.

Iliana Lebron-Cruz, de 44 años, coach de salud que también trabaja en una residencia canina, vive una hora al oeste de Seattle con su marido, supervisor de Costco, y sus tres hijos. Los ingresos familiares suman unos 120.000 dólares anuales. “Gastamos todos nuestros ingresos en vivir, sin posibilidad de ahorrar”, dijo.

Hace poco, Lebron-Cruz tuvo que buscar opciones de comida gratis en su zona después de que inesperadamente gastara cientos de dólares en un viaje a Oregon por una emergencia familiar.

Cuando volvió a casa después de ese viaje, miró su heladera vacía. “Me pagan el jueves. Es martes. No tengo plata”, se dijo al darse cuenta. Llamó a un comedor comunitario.

“Si algo se evidencia con lo alta que está la inflación, es que es un doble golpe”, dijo. “Hace seis meses, si hubiera ocurrido lo mismo, no habría sido tan grave”, explicó.

Como dijo Lebrón-Cruz en un video de TikTok visto más de 390.000 veces: “No hay estigma: ¡¡¡no hay que avergonzarse amigos!!!” Contó que había recibido algunas respuestas negativas al video, pero que también había tenido noticias de madres que pasaban necesidades.

“Yo digo: ‘Decididamente, vayan a alimentar a sus bebés’”, declaró.

The New York Times

Traducción: Elisa Carnelli

CB

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