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La mítica Ruta 66: Quemando ruedas

Autor: Jon Pagola

Mítico, legendario, histórico, auténtico, genuino… Los adjetivos grandilocuentes se agotan cuando hablamos de la Ruta 66, la carretera que, desde sus inicios (1926) se extendía como una alfombra de una punta de Estados Unidos a la otra, de Chicago a Los Ángeles (siempre en esta dirección), atravesando un total de ocho Estados. También conocida como la ‘Carretera madre’ o la ‘Calle principal’ del país norteamericano, casi cien años después de su nacimiento mantiene el aura de sus primeras décadas, aunque ya no exista como tal. 

En 1985 perdió su etiqueta original. Fue reemplazada por la carretera interestatal que sustituye en muchos tramos la antigua Ruta 66. Para revivir viejas emociones, una parte importante de la vía ha sido señalizada con letreros de ‘Historic Route 66’, por lo que el periplo se puede disfrutar prácticamente de la misma manera. Hablamos de más de 3.000 kilómetros de longitud que incluyen algunos de los paisajes al aire libre más emblemáticos de la vieja América, moteles vintage, cafeterías estilo años 50, típicas gasolineras que hemos visto millones de veces en el cine y en televisión y un recorrido infinito que atraviesa el Medio Oeste, las Grandes Llanuras y el Suroeste. 

“Nos gustaría sacarnos el carnet de moto para hacer la Ruta 66 en nuestras bodas de plata”

Aitor Vega – Chapista

El mito se empezó a forjar a partir de John Steinbeck y ‘Las uvas de la ira’. La novela, publicada en 1939, muestra los estragos que causó la Gran Depresión en los Estados Unidos y que arrastró a miles de familias en su éxodo a California en busca de la tierra prometida. “La carretera 66 es la ruta principal de emigración. La 66, el largo sendero de asfalto que atraviesa el país, ondulando suavemente sobre el mapa, de Mississippi a Bakersfield, por las tierras rojas y las tierras grises, serpenteando montaña arriba hasta cruzar las cumbres, siguiendo luego por el deslumbrante y terrible desierto hasta atravesarlo, alcanzar la nueva cordillera y llegar a los ricos valles de California”.

Steinbeck fue quien acuñó el término “carretera madre”, pero también la ruta “de la huida o de la gente en fuga, refugiados del polvo y de la tierra que merma, del rugir de los tractores y la disminución de sus propiedades, de la lenta invasión del desierto hacia el norte, de las espirales de viento que aúllan avanzando desde Texas, de las inundaciones que no traen riqueza a la tierra y le roban la poca que pueda tener. De todo esto huye la gente y van llegando a la 66 por carreteras secundarias, por caminos de carros y por senderos rurales trillados. La 66 es la carretera madre, la ruta de la huida”. 

Chicago-Santa Mónica: Una ruta con mucha miga 

Para embarcarse en la aventura de emular a Peter Fonda y Dennis Hopper, en moto o en coche, se debe realizar un itinerario de aproximadamente dos semanas, dependiendo de los ganchos turísticos que se quieran visitar. El trayecto ciudad a ciudad por la mítica Ruta 66 sería algo así: Chicago, Springfield, Sant Louis, Springfield (otra localidad del mismo nombre), Oklahoma, Amarillo, Santa Fe, Alburquerque, Holbrook, Williams, Las Vegas y punto final en Los Ángeles, concretamente en el muelle de Santa Mónica donde culmina el viaje.  

Normalmente, los viajeros europeos optan por tomar el vuelo de ida rumbo a Chicago. Para el de vuelta al Viejo continente, lo normal es que se parta desde Los Ángeles. Saliendo desde Madrid, y con una escala en alguna capital europea, la duración del vuelo puede rondar las 15 horas. El regreso desde la Costa Oeste, obviamente, es más farragoso y contiene al menos dos paradas intermedias. También resulta más caro. Los viajeros experimentados recomiendan hacerse con un seguro de viaje para evitar disgustos con la carísima sanidad privada estadounidense. 

El alquiler de un coche para dos semanas no es barato. Un automóvil normal y sin florituras a través de la empresa Rentalcar durante dos semanas supera fácilmente los 500 euros, gasolina aparte. Los alojamientos más asequibles y habituales suelen corresponderse a cadenas tipo Motel 6, Days Inn, Super 8, Travelodge, Best Western… La temporada alta coincide con los meses veraniegos y se recomienda reservar con la mayor antelación posible para conseguir precios más competitivos.  

En total, un viaje de estas características para dos personas, incluidos los vuelos, el alojamiento, el alquiler del coche, la gasolina, la comida y las típicas actividades turísticas del recorrido asciende a unos 5.000 euros. Nadie dijo que ponerse en la piel de los actores de Hollywood fuese un capricho asequible.

Final del recorrido de la Ruta 66 en Santa Mónica. Pixabay

Su historia está llena de enormes vicisitudes. El desarrollo de las vías interestatales en Estados Unidos, mejor acondicionadas y más modernas, provocaron su arrinconamiento. Solo se dejaban caer por sus carreteras solitarias conductores nostálgicos, verdaderos incondicionales a los que no les importaba tropezar con pueblos fantasma, tramos desérticos y apeaderos de tren semiabandonados, devorando a su paso miles de kilómetros.

Va desde Chicago hasta las playas de Santa Mónica (California), pasando por Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México y Arizona. Cuando los obreros, campesinos y familias enteras recorrían miles de kilómetros a pie en los años 30 lo hacían por un sendero de polvo y suciedad. La carretera no se terminó de asfaltar hasta justo antes de la Segunda Guerra Mundial, gracias a la labor de jóvenes desempleados. La frase de ‘lo importante es el destino, no el viaje’ adquiere en la Carretera madre todo su significado. 

Carretera y música rock 

Durante la década de los 50 y 60 vivió su época de esplendor, coincidiendo con el resurgir económico del país. Fue cuando el cine, la música y la literatura posaron sus ojos sobre ella, convirtiéndose en el escenario ideal donde desarrollar grandes viajes por carretera, sin rumbo fijo, atravesando paisajes y pueblos inolvidables, lo que se conoce como ‘road trip’; un género típicamente americano que va desde la novela (‘En la carretera’, de Jack Kerouac) a películas como ‘Easy Rider’ y ‘Thelma y Louis’, todas ellas absolutos retratos generacionales. 

“Este verano iremos al pueblo de mi madre, en La Rioja, para disfrutar de la naturaleza”

Susana Blázquez – Electrónica

El rock también ha dejado su huella en esta carretera. Aunque inicialmente estuvo vinculada al jazz, la canción ‘(Get Your Kicks On) Route 66’ desprende una energía irrefrenable en manos de Chuck Berry o los Rolling Stones. Su saltarina melodía pervive en el imaginario colectivo, mientras que la letra es una oda a este viaje de costa a costa: “Si alguna vez planeas rodar hacia el oeste / solo toma mi camino, es la mejor de las carreteras. / Lo pasarás bien en la Ruta 66. / La autopista serpentea desde Chicago hasta L.A. / Más de 2000 millas de trayecto. / Disfruta de la Ruta 66”. 

Las maravillosos explanadas de la ruta a su paso por Utah. Pixabay

La famosísima ‘Born to Be Wild’, popularizada por la banda californiana Steppenwolf, es uno de los embriones del heavy metal. Su éxito no se puede disociar de la película de moteros ‘Easy Rider’, donde unos jóvenes Peter Fonda y Dennis Hopper emprenden una evocadora y extraña escapada en plena era hippy. La banda sonora definió un periodo de libertad y desenfreno donde las drogas psicodélicas jugaron un papel determinante en su devenir.   

Viaje de película 

María Adell, profesora y coordinadora del departamento de Film Studies de la ESCAC, y el diseñador Pau Llavador publicaron en 2015 un libro que fotografía rincones aupados por la ficción. Muchos fans de la cultura popular americana peregrinan cada año a un lugar que podrán repasar en las 216 páginas que componen ‘Ruta 66. Coches, moteles y canciones de película’.  

La pareja divide su obra en seis capítulos: 1 Los Ángeles (inicio de la Ruta 66) 2. California (Ruta 66 y el desierto) 3. Arizona (Ruta 66. Gran Cañón y alrededores) 4. Nevada (Desvío de la Ruta) 5. Nuevo México – Texas (en mitad de la Ruta) 6. Colorado – Utah (lejos de la Ruta). El suyo no es un viaje canónico, para poder desviarse así por otros lugares de interés y poder disfrutar de la inmensidad del Gran Cañón a Monument Valley; de los pueblos fantasmas a la generación Beat; y de moteles de dudosa calidad al Valle de la Muerte (atravesando Los Ángeles, Texas o San Francisco).

“Me gustaría volver a París y conocer Londres. Me quedan muchos sitios por conocer”

Eder Vega – Estudiante

El cine es el tronco común que une el libro. Además de títulos más o menos obvios como ‘Carretera Perdida’, de David Lynch, y las ya mencionadas ‘Easy Rider’ y ‘Thelma y Louise’, recorren el escenario donde se rodaron muchas escenas de ‘Heat’ (1995), un clásico reciente del cine negro y que enfrentó por primera vez a Robert de Niro con Al Pacino. 

Junto con hamburgueserías de estética retro, muchos asocian la Ruta 66 a gasolineras y cafés tan auténticos como el Roy´s Motel & Café, donde discurre la ‘road movie’ ‘Kalifornia’ (1993) y que reunió a David Duchovny, justo antes del pelotazo de ‘Expediente X’, con unos jovenzuelos Brad Pitt y Juliette Lewis. El Roy’s está en tierra de nadie, en una localidad llamada Amboy del interior de California, no demasiado lejos del desierto de Mojave, y con un enorme letrero de neón como reclamo para el viajero. Enrique Iglesias ha rodado allí un videoclip. Como afirman sus promotores, “no es difícil imaginarse por qué es un lugar tan fotografiado”. “Con solo detenerte en el Roy’s Motel & Cafe te hará sentir como si estuvieras en una película”, destacan. 

Son muchos los moteles que hay a lo largo del recorrido.

En otros lugares de esta carretera se han rodado películas como ‘El diablo sobre ruedas’, el escalofriante debut de Steven Spielberg; ‘Cars’, de Pixar, que hace una referencia al Wigwam motel de Arizona; y ya a la altura de los márgenes fronterizos de Nuevo México y Texas, pura épica norteamericana como ‘Pozos de ambición’ o el thriller ‘No es país para viejos’, de los hermanos Coen y protagonizada por Javier Bardem, ambos estrenados en 2007.

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