Internacional

Las autoridades norcoreanas informaron de un brote de una “enfermedad intestinal no identificada”

La situación en Corea del Norte ha ido agravándose desde que las autoridades sanitarias registraran el mayo el primer contagio por covid-19 desde que comenzara la pandemia. Sin vacunas (ya que ha negado la ayuda internacional) y demás material necesarios, los norcoreanos hacen frente a la enfermedad y esperan solventarla con la mayor brevedad posible. No obstante, el Gobierno del país ha informado que, además, la región atraviesa una nueva “epidemia”.

Una enfermedad intestinal -un anuncio inusual del hermético país- ha alertado a las autoridades sanitarias norcoreanas después de que se detectara un brote de “una epidemia entérica aguda” en la ciudad suroccidental de Haeju, según la agencia estatal KCNA, quien asegura que “un equipo de tratamiento y diagnóstico rápido” está trabajando para tomar medidas.

Algunos observadores dijeron que el propósito del anuncio no era tanto informar de las infecciones en sí mismas como mencionar que el líder Kim Jong Un donó medicamentos de su reserva personal, un aparente esfuerzo por pulir su imagen en un momento de extrema dificultad.

La agencia no nombró la enfermedad, pero entérica se refiere a las enfermedades intestinales, como la fiebre tifoidea, la disentería y el cólera, que son causadas por los gérmenes de los alimentos o el agua contaminados o por el contacto con las heces de personas infectadas. Este tipo de enfermedades son habituales en Corea del Norte, donde hay escasez de instalaciones de tratamiento de agua y el sistema de salud pública lleva décadas sin funcionar.

Según explica la agencia estatal, más de 4,5 millones de los 26 millones de habitantes del país han enfermado debido a una fiebre no identificada y que 73 murieron. El país, que aparentemente carece de kits de pruebas de coronavirus, sólo ha identificado una parte de ellos como casos confirmados de covid-19. Muchos expertos extranjeros ponen en duda el número de muertos del Norte, diciendo que probablemente se ha subestimado para proteger a Kim de cualquier daño político.

En un país donde el poder está concentrado en manos de una pequeña élite gobernante y los hospitales a menudo carecen incluso de los suministros básicos, los desertores dicen que es común que cualquiera que pueda mantenga reservas de medicamentos en sus hogares – y los altos funcionarios suelen poder almacenar más que los ciudadanos comunes. Los observadores también dijeron que la medicina donada puede haber venido simplemente de las instalaciones de almacenamiento del Estado, pero fue distribuida en nombre de Kim.

“El brote de sarampión o tifus no es raro en Corea del Norte. Creo que es cierto que hay un brote de una enfermedad infecciosa allí, pero Corea del Norte lo está utilizando como una oportunidad para enfatizar que Kim está cuidando de su pueblo”, dijo Ahn Kyung-su, director de DPRKHEALTH.ORG, un sitio web centrado en cuestiones de salud en Corea del Norte. “Así que es más un mensaje político que médico”.

El mes pasado, Corea del Norte informó de un aumento del número de pacientes con fiebre. En ese momento, la agencia de espionaje de Corea del Sur dijo que “un número considerable” de los casos incluía enfermos de sarampión, fiebre tifoidea y tos ferina.