El exceso de velocidad es el principal motivo por el cual nos multan a los españoles, seguido de circular con la ITV sin pasar.

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Hace unos días escribimos un artículo sobre las sanciones más habituales en verano, una época en la que hay más desplazamientos por carretera. España es un país para recorrer sobre ruedas, ya sea por sus paisajes, la calidad de nuestra hostelería y la proximidad entre destinos de interés. Es lógico que, con la llegada del buen tiempo, tomemos el volante hacia zonas de playa o montaña, huyendo del estrés y el ajetreo de las ciudades. Sin embargo, el asfalto es también zona de riesgo y las vícitmas en accidentes de tráfico están lejos de desaparecer por completo. La educación vial, los límites y las sanciones han reducido drásticamente el número de fallecidos, motivo por el que siguen siendo necesarias a día de hoy. Nuestros bolsillos sufren a menudo las consecuencias pero, como veremos a continuación, las multas más típicas en España son también las más evitables

El exceso de velocidad es la infracción más recurrente en nuestro país, tanto en coche como en moto e incluso en patinete. Nos gusta correr, ya sea por confianza en nuestras habilidades o por las prisas de llegar al destino cuanto antes. La infraestructura de carreteras en España ha mejorado notablemente en las últimas décadas y la tecnología en los coches hace más fácil alcanzar velocidades excesivas sin darnos cuenta. Como periodistas especializados en el sector somos conscientes de lo complicado que resulta mantenerse en los límites en coches que no vibran, no suenan y tienen un confort de marcha intachable. Por suerte, el control de crucero empieza a ser algo habitual en los niveles de equipamiento básico.

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Hace años que el uso del teléfono móvil al volante se ha convertido en una ruleta rusa. El riesgo por hacer uso del dispositivo no solo implica a la salud, también a nuestra cartera. Es más, con el cambio de la normativa, presentada a principios de año, solo llevarlo en la mano supondrá motivo de denuncia y sanción de 6 puntos y 200 euros por parte de la DGT. Con este endurecimiento del castigo pretenden desterrar el smartphone de nuestra conducción, que a su vez es el culpable de 96 181 multas impuestas en 2020. Esta irresponsabilidad se sitúa en tercera posición en el ranking, por detrás de la velocidad y el no haber pasado la ITV