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Las visitas guiadas HemenGO SHOPPING acercan las curiosidades del pequeño comercio

Autor: Deia

Dos grupos de las visitas guiadas por los comercios bilbainos coinciden en una calle del Casco Viejo.



Las visitas guiadas HemenGO SHOPPING de Bilbao Dendak acercan a la ciudadanía las curiosidades del pequeño comercio de la villa

Una familia jijonenca que viaja dos veces al año a Bilbao con sus mejores turrones y helados, una tienda de maletas que ha sabido adaptarse al verano sin viajes del coronavirus, una panadería-pastelería que reinventa las tradicionales trufas aliándose con sus primos pastores de 1655… Cada mostrador esconde su particular historia, llena de curiosidades e ilusión. La iniciativa Hemengo Shopping, de Bilbao Dendak, ofrece la oportunidad de descubrir el pequeño comercio a través de visitas guiadas que recorren distintos barrios cada jueves hasta mediados de septiembre. El proyecto encara este año su tercera edición, que el coronavirus ha condicionado; los grupos son más reducidos, las visitas se retransmiten en directo por las redes sociales, a todos los participantes se les entrega una mascarilla de cartón reciclable y, covid aparte, también incluyen talleres y catas.

Tras el éxito de años anteriores, y visto la gran acogida, Bilbao Dendak ha vuelto a organizar estas visitas, con las que no ha podido el coronavirus. “Todos los años vamos a más, los grupos se llenan siempre. Debido a la situación actual, les hemos dado una vuelta, entregando mascarillas y haciendo grupos más reducido. Lo que no vamos a hacer nunca es parar”, asegura el presidente la asociación, Rafa Gardeazabal. “Queremos dar a conocer los pequeños comercios singulares de Bilbao, que son muchos; es un producto casi turístico para que conozcan su trayectoria, los artículos singulares que venden, la experiencia de compra que suponen algunos…”.

La visita parte del puente de La Ribera, una calurosa tarde con los termómetros rozando los 40 grados. Izaskun Gisasola, la guía, pasa lista a los ocho valientes a los que ni las altas temperaturas han echado atrás. No solo eso, sino que hay algunos, como Yolanda Plaza, que repiten por segundo año la experiencia. “En 2019 participamos en una ruta por Bilbao La Vieja; nos gustó mucho y descubrimos sitios interesantes. Soy defensora del comercio cercano, que el tendero te conozca. Vi en la televisión que se retomaban y nos quisimos apuntar cuanto antes. Ya que este año no hay vacaciones, es un plan de tarde diferente y enriquecedor”, explica junto a su marido y su hija.

La ruta comienza en El Equipo de Viaje, una tienda centrada en los artículos de viaje pero que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. No es casualidad que el negocio lleve abierto 90 años. “Lo fundaron una familia de aragoneses, hace medio siglo se hicieron cargo mis aitas y yo llevo más de la mitad de la vida aquí metido”, se presenta Alberto Gómez. “Que estéis aquí demuestra que os acordáis de nosotros, algo que a veces dudamos”, les agradece la visita. Enseguida da la clave para seguir al pie del cañón durante tantos años seguidos. “Ilusión; el que no la tengo, lo lleva chungo”, advierte. Sabe de lo que habla; han tenido que ir evolucionando con los años, en un Casco Viejo que se ha convertido en el barrio de Bilbao con mayor porcentaje de personas licenciadas –”tengo 53 años y soy el mayor del edificio”, bromea– y desgracias como las inundaciones que llevaron la ría por encima del primer piso. La crisis del coronavirus les ha vuelto a obligar a reinventarse, “a pico y pala”. ¿Que no se venden tantas maletas porque la gente apenas sale de viaje? En la tienda nunca habían vendido botellas pero ahora lo hacen “como si no hubiera un mañana”, ni carros de compra –cuya venta se ha incrementado por las colas en las tiendas de alimentación–; las omnipresentes mascarillas confeccionadas en Alicante, neveras portátiles fabricadas en Lepe… “Estamos muy obsesionados con traer artículos hechos lo más cerca posibles”, apunta. En el mostrador descansa un precioso bolso revestidos con una tela de red roja, “hecho en la cooperativa Peñaskal, que da trabajo a mucha gente que no lo ha tenido fácil, de la firma 2DB”. Incluso han diseñado su propia línea de maletas, “al trabajar directamente con el cliente conocemos al detalle lo que pide a estos artículos”, irrompibles como se pudo comprobar al subirse uno de los participantes en la visita encima de sus tapas sin que se agrietase, y trasladan a los fabricantes sus propuestas, que algunos han incluido en sus líneas. También ofrecen servicio a domicilio gratuito, tienen página web –”que no es rentable pero tienes que estar”–, reparan maletas… “Lo que sea con tal de sobrevivir”, reconoce. Alberto confía en el futuro –”aquí nos vamos a jubilar todos”, se refiere a las ocho personas que conforman la plantilla– y, pese a que el covid-19 no les ha dejado celebrar su 90 aniversario como tenían previsto, ya planean el 90+1.

Un poco de historia

 

La ruta sigue con un poco de historia de Bilbao. “Ya los habitantes de aquellas 7 Calles primitivas se dieron cuenta de que era un botxo y que tendría problemas para expandirse, por lo que construyeron calles estrechas y casas altas, poco habitual en los cascos históricos”, explica Izaskun frente a la catedral de Santiago. La siguiente parada les lleva hasta la calle Víctor, donde está ubicado el local más emblemático de Zergatik, una marca fundada en Urnieta hace veinte años que diseña sus propios estampados y patrones, y que ya se ha hecho un hueco en el mercado internacional –vende en Francia, Italia, Holanda o Bélgica– gracias a su estilo actual y desenfadado, fácilmente identificable. La colección de este año, explica Esther López, la responsable de tiendas, está inspiradas en el mar, con estampados que evocan las olas, las algas, el placton o el coral. “Tenemos la suerte de contar con una clientela muy fiel que apuesta por productos de aquí, kilómetros 0”, se felicita López, quien también explica la apuesta de la marca por la sostenibilidad, tanto en sus materiales, naturales siempre que sea posible, como en el pequeño outlet en el que dan una segunda oportunidad a piezas de otras temporadas. “La moda es un sector que genera cada vez más residuos y creemos que es muy importante reutilizar todo lo que sea posible; al ser prendas atemporales, hay clientes a quienes les encaja”, razona la responsable. “¿Nunca han pensado hacer una línea de hombre?”, pregunta uno de los participantes. “La tuvimos, pero es un mercado más complicado porque no están interesados en cambiar tan a menudo de prendas”, explica López. Es el segundo año que el comercio participa en la iniciativa. “Ha sido una experiencia muy positiva para darnos a conocer; la gente, igual no compra nada en el momento, pero luego vuelve. Es una idea muy interesante, sobre todo en estos momentos”.

De Jijona a Bilbao

 

Celina Iváñez todavía recuerda sus primeros viajes a Bilbao desde su Jijona natal, en aquellos trenes que tardaban 20 horas en completar el trayecto. “Nací en enero, así que casi nazco aquí”, rememora. Fue su bisabuelo quien comenzó a traer a la villa, en aquellos carros de 1855, los turrones que elaboraba en el levante mediterráneo, tierra de almendras, y que vendía en los portales. “Fue un bilbaino muy goloso el que le planteó la idea”, rememora desde el local que solo abren dos veces al año: en Navidad, para despachar sus afamados turrones, y en verano, para hacer lo mismo con los helados. “Cerramos ahora en septiembre, que es cuando empieza la recogida de la almendra marcona”, base de los productos que elaboran de forma artesanal. “En Jijona hay un obrador que utilizamos varios turroneros, cada uno con su propia receta e ingredientes; nosotros adaptamos los turrones al gusto bilbaino, donde gusta más refinados, que apenas se noten los trocitos de almendras”, explica. El preferido, dice, es el blando – “el 90% de los clientes lo lleva”– y, entre los helados, no podía ser de otra forma, el de Jijona. La calidad, afirma Celina, es la clave para mantener una clientela fiel a lo largo de los años. “Conozco a gente de mi edad que vienen con sus hijos y sus nietos, y lo hacen desde que ellos mismos eran pequeños, con sus padres y sus abuelos”, agradece.

Bizkarra comenzó hace más de 60 años a elaborar pan, todavía con aquellas artesas de madera que se apoyaban en el suelo; hoy, siguen reivindicando esas hogazas hechas sin prisas, con masa madre, llenas de aroma y sabor. A finales de los años 80 se introdujeron en el mundo de la pastelería, en aquel momento un sector muy especializado. “Damos mucha importancia al producto local, a las recetas de aquí; las tostadas se hacen igual que las hacía mi amama, la intxaursaltsa…”, explica Alberto Bizkarra. Con la idea de ofrecer siempre productos nuevos, que sorprendan y enganchen a los clientes, comenzaron a elaborar hace tres años sus deliciosas trufas de queso –también turrón, que solo elaboran en Navidad por mantener los productos de temporada–, junto a unos primos pastores de Urkiola. Así, entre comillas, porque nadie sabía cuál es la relación familiar que les unía con los que siempre se habían tratado como tales. “Investigamos en el árbol genealógico y descubrimos que en nuestras familias había primos carnales en 1685”, sonríe al recordarlo. Este año han estrenado refrescantes frapés helados con los sabores más característicos de Bizkaia: carolina, bollo de mantequilla y pastel de arroz. Con harina de arroz de verdad, algo nada común. “Cuentan que la receta viene de Filipinas pero como en 1525 aquí no había arroz, lo cambiaron por harina de trigo”, recuerda.

En Bizkarra los participantes pudieron degustar sus trufas y frapés helados. Foto: José Mari Martínez

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La visita ha terminado y toca despedirse. “Ha sido muy interesante descubrir tiendas que eran nuevas para mí, además con mucha variedad. Me ha sorprendido su ilusión y la capacidad de reinventarse”, se alegraba Patricia Granda, una de las participantes. A su lado, Naiara Intxausti y Jorge Aguilar compartían su valoración. “Nos ha encantado la pasión que muestran por su negocio, descubrir todo el trabajo que hay detrás de cada uno de ellos”.

Más información

Reservas. Las visitas se realizan todos los jueves, en diferentes zonas de Bilbao, en grupos de como máximo diez personas. Las personas interesadas en participar deben enviar un correo electrónico a la dirección rutas@hemengoshopping.com o llamar al teléfono 649845240.

En redes sociales. Bilbao Dendak ofrece como novedad seguir las rutas en directo a través de Facebook e Instagram. Además, también serán protagonistas los microdirectos, entrevistas con responsables de los diferentes comercios, de manera que puedan relatar en primera persona su historia.

Catas y talleres. Otra de las novedades son las catas y talleres. Así, se podrán degustar desde un helado a un vermú, pasando por una salchicha artesana, un pan recién hecho o las mil variedades de quesos, chocolates o cervezas. En cuanto a los talleres, se centrarán en el vino, la decoración, los trucos para envolver un regalo o los secretos de la repostería. Quedarán grabados como tutoriales.

“El virus nos ha obligado a darle una vuelta pero lo que no vamos a hacer nunca es parar”

Rafa Gardeazabal

Presidente de Bilbao Dendak

“Ya que este año no ha habido vacaciones, es un plan de tarde diferente y enriquecedor”

Yolanda Plaza

Participante


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