La Gallinita Meat Market
Los Yaquis Restaurant
Desarrollo Virtual
Jorge Brignole
Elías Travel
David Huete
World Wide Credit Experts
Ayuda Financial
Latch Quiroprácticos
Daly City Dental Center
Gonzales Dental Care
Dr. Alberto Chaparro
Abogado James Millar
Abogado Alexander Cross
City Toyota
Imperial Travel
Kisla Gonzales
Sonrisas Bright Dental
Abogado Wilson Purves
Dr. Francisco García
Araujo’s Restaurant
Dr. Francisco Barba
Pathway Insurance Agency
Alquimia Med Spa
previous arrow
next arrow

Categoria:

‘Me gusta mi trabajo, me gusta ser recicladora y cuidar el ambiente’

Autor: redaccion medioambiente

En el 2012, la familia Romero Campo decidió formar su asociación de recicladores. Querían formalizarse, ser una empresa, obtener mejores pagos por el difícil trabajo de ser reciclador, porque sí, para ellos no es un oficio, es un trabajo, y uno del que se sienten orgullosos, explica Any Paola Romero, quien por más de 20 años ha trabajado en el mundo del reciclaje.

Any Paola Romero

Any Paola Romero, representante legal de Emrs.

Foto:

MILTON DÍAZ / EL TIEMPO

Romero responde casi siempre con júbilo a cualquier pregunta que se le haga. Es enérgica, ríe cada que se le da la oportunidad y transmite la energía de alguien que sabe hacia dónde quiere ir, pero que además le gusta dónde está y lo que hace; aunque a veces resulte difícil.

Y es que, lo es. Según cuenta, hoy en la Entidad Medioambiental de Recicladores (Emrs), la asociación de la cual es representante legal y que dirige desde el área administrativa desde que se formalizaron hace 10 años, tiene 74 recicladores que trabajan en el barrio María Paz, al sur de Bogotá. Lo hacen casi que a diario, y sus horarios, dependen de otras personas. Porque lo más difícil es eso: reciclar, “es separar tanta basura”, asegura.

“Reciclar es lo más duro. Usted encuentra de todo. Es muchísima basura. Nosotros hacemos sensibilizaciones en nuestras fuentes y rutas selectivas, pero falta conciencia de separación en la fuente, porque claro, realmente lo más difícil es separar. Cuando vamos a un conjunto residencial y hay 1.000 apartamentos entonces la separación es durísima”, puntualiza.

Emrs tiene hoy 81 fuentes residenciales y seis rutas selectivas. Lo prefieren así, porque de esa forma es más fácil su trabajo. En los conjuntos residenciales encuentran de forma más consolidada la basura, y pueden sensibilizar a las personas de la importancia de separar los residuos en la fuente, de poner cada desperdicio aprovechable en la bolsa que le corresponde.

“Hemos hecho un gran esfuerzo por esa sensibilización, y en muchas partes obviamente sí separan, pero todos no. Hemos tratado de fortalecer esa parte para que nos quede más fácil la separación de los residuos. Hicimos unas camisetas de reciclaje, mis compañeras se disfrazan de payasitas, incentivan a las personas con dulces, a los niños con regalitos, ponemos un micrófono y la gente empieza a sacar sus residuos y nosotros les enseñamos cómo reciclar”, agrega Romero.

En Bogotá el reciclaje ha venido creciendo. Según datos de la Secretaría del Hábitat, la práctica pasó de 18,73 por ciento en 2019 a 24,23 por ciento en 2020. Lo que quiere decir que los bogotanos dejaron de enviar 167.000 toneladas de residuos por año al relleno de Doña Juana. En la actualidad, la capital del país aprovecha cerca de 8.400 toneladas a la semana.

Recladores

Recicladores trabajando en la bodega de la Entidad Medioambiental de Recicladores (Emrs).

Foto:

MILTON DÍAZ / EL TIEMPO

Todo, en gran parte, gracias a los más de 24.000 recicladores que a diario recorren la ciudad y realizan un trabajo difícil, el de meter las manos en la basura de otros, sin saber qué podrán encontrar, para darle otra oportunidad a lo que muchos consideran basura, pero que para ellos es “lo que les da de comer”, cuenta Romero.

Para ella el reciclaje se lo ha dado todo. “Yo no sabía coger un computador, no tenía mi bachillerato, y este diciembre también 22 recicladores se van a graduar como bachilleres”, destaca. Y aunque ha sido difícil y aún trabajan en las 34 normas que deben cumplir, están en el proceso de formalizar su empresa. Además, hoy Emrs es la única asociación de recicladores de la capital del país que tiene pago igualitario: no importa cuánto recoja cada reciclador, siempre les toca un valor mínimo igual, que, aunque no es mucho, para ella y otros sí es un montón.

Cada reciclador de Emrs recibe en promedio 474.000 pesos mensuales. Una cifra que dobla lo que se puede ganar al mes un reciclador promedio, cuenta Romero, y que puede crecer con los productos de reuso, con “los corotos”, como ella les dice, eso que las personas creen que es basura, pero que para ellos no lo es.

Cuando alguien bota un televisor, una cama, unos zapatos, esas cosas que parecen viejas y que creen que no sirven, un reciclador de Emrs que lo encuentra sabe que le puede sacar provecho, porque en eso que otros ven basura, ellos ven dinero.

“El reuso es cuando alguien bota algo que ya no usa pero todavía tiene uso. Como un cargador, una cama de madera que ya no la quieren porque la cambiaron, pero alguien más puede usarla. Esos son los famosos corotos”, destaca.

La formalización les ha permitido saber cuánta basura producen sus usuarios, para así promediar cuánto van a ganar. Atienden a unos 30.000 usuarios, y eso significan 6 kilogramos por usuario. “Tenemos un software que creamos y sabemos cuánto producen nuestros usuarios. Cuando llegamos al final de mes podemos ver cuánta basura produce cada uno, cada ruta que tenemos y cuándo vamos a subir la información a la Superintendencia de Servicios Públicos”, señala.

Y aunque hoy, cerca del 80 por ciento de sus usuarios están sensibilizados, sabe que aún así, hay un 20 por ciento que no separa sus residuos, y que en el caso de recicladores no formalizados podría ser aún peor, por eso insiste en la importancia de separar en la fuente, algo que hoy, 5 de diciembre, Día Internacional del Voluntario y Ciudadano Ambiental, puede convertirse en una acción que ayudará a cambiar al mundo, o al menos al mundo de los miles de recicladores de Bogotá y el país.

Tetra Pak, un ejemplo de apoyo a los recicladores

Explica Romero, aunque lo ideal sería separar según producto: papeles en un lado, plásticos en otro, metales en otro, hoy lo que se hace, y que igual es correcto, es separar según el nuevo código de colores para la separación de residuos sólidos que empezó aplicar este año, una estrategia liderada por el Ministerio de Ambiente que busca simplificar el proceso.

Esta nueva modalidad de reciclaje implica el uso de tres colores para bolsas o recipientes de basura: blanco para envases de Tetra Pak, plástico, cartón, vidrio, papel y metales; verde para residuos orgánicos como restos de comida y desechos agrícolas; y negro para residuos no aprovechables como papel higiénico, servilletas, papeles y cartón contaminados con comida y papeles metalizados.

Recicladores

En promedio un reciclador de Emrs gana en promedio 474.000 pesos mensuales.

Foto:

MILTON DÍAZ / EL TIEMPO

En el caso de los empaques que hacen parte de los residuos aprovechables, es importante que estos vengan limpios, secos y sin sustancias líquidas o grasas que pueden quedar dentro de los mismos. Por ejemplo, explica Romero, en el caso de envases Tetra Pak, algunos desconocen que estos son totalmente reciclables y aprovechables, pero como parte de la educación que han venido brindando a los usuarios que atienden, asegura Romero, les ha ido muy bien reciclando este tipo de envases, “hemos hecho muchas cosas para que la gente aprenda a separar el Tetra Pak. Entonces cuando hacemos una sensibilización enseñamos que este va dentro de la bolsa blanca”, destaca.

De hecho, Tetra Pak ha sido una de las empresas que ha apoyado la formalización de recicladores a través de asociaciones como la que dirige Romero, como parte de su estrategia de reciclaje de sus envases entregan incentivos económicos entre 20 y 50 pesos por kilo a las asociaciones que activamente recogen envases de Tetra Pak, que son actualmente 212 y a las que podrían incorporarse 300 más el próximo año.

Además, han hecho convenios para la entrega de compactadoras y manipuladores de carga a organizaciones con altas posibilidades de crecimiento en toneladas de Tetra Pak recuperado; han dado también bonos de mercado para recicladores y uniformes para visibilizar y dignificar el trabajo del reciclador.

De hecho, según Romero es eso lo que quieren en Emrs, dignificar la labor que realizan diariamente, que las personas le den más valor al trabajo del reciclador. “Es duro, no estoy diciendo que reciclar es fácil, pero nosotros somos todos dueños de la empresa, todos somos recicladores, es una asociación. Y nosotros lo hemos hecho con mucho esfuerzo, con muy poquito ingreso sí, pero se puede. Y nuestra meta es ser un muy buen prestador del servicio de aseo, y que todos estudien y todos nos superemos”, puntualiza.

En 2019 Romero obtuvo el Premio Colibrí Esmeralda entregado por la Universidad el Rosario y la revista Dinero por ser la mejor iniciativa sostenible e innovadora. Hoy solo espera que los colombianos se enamoren y valoren cada día más el trabajo que la hace feliz.

“Nosotros queremos que el usuario nos entregue las cosas separadas. Que nosotros hagamos el trabajo de recolección, pero no tener que meter las manos a la basura, porque realmente es un trabajo muy duro. Queremos que las personas separen sus residuos, que le entreguen todo al reciclador que le corresponde”, finaliza la recicladora.

REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Relacionadas
¿Cuantos en Linea?

Visitantes en linea – 479:
Usuarios – 0
Invitados – 313
Robots – 166

Te puede interesar también

¿Quieres hablar con nosotros en cabina?

Nuestros Horarios en el Estudio:

9am a 11am | 12m a 1pm | 4 a 5 pm | 5 a 6pm

horario del pacifico