Categoria:

Mi pesadilla con las Apple Vision Pro

Autor: Cristina Galvez

Hice muchas compras cuestionables cuando era un adolescente friki de los aparatos electrónicos en la década de 1990, pero la que hizo que mis padres se arrepintieran más de haberme dado una tarjeta de crédito fue el Sony Glasstron. La endeble pantalla puesta en la cabeza (que ofrecía la “asombrosa” claridad de 800 x 600 píxeles), los auriculares y el cable de vídeo fueron míos por apenas 2.599 dólares (2.400 euros) en 1999, que serían 5.000 dólares de hoy (unos 4.600 euros) si añadimos la inflación. Cuando llegó el aparato, la alegría se convirtió en decepción y las devolví rápidamente. 

Pero este chasco no me quitó la obsesión por las pantallas portátiles. Yo veía claro un futuro cercano de evolución hacia interfaces hombre-máquina perfectas, borrando la separación entre la infinita creatividad de los espacios digitales y las limitaciones de nuestro mundo físico.

Así que cuando llegaron las Apple Vision Pro, me sentí entusiasmado porque era el tipo de juguete con el que había soñado desde niño. Por fin estaba aquí la promesa de la realidad aumentada. Finalmente las compré, pero nada más ponérmelas, quise estamparlas contra la pared. 

No solo me sentí frustrado, sino aterrorizado

Este artilugio de Apple de casi 4.000 dólares (aún por definir su precio oficial en España) puede suponer un éxito o fracaso para la marca, pero para el resto de nosotros, es un presagio alarmante de que las grandes tecnológicas van a saber aún más sobre nuestras vidas privadas y a influir radicalmente en nuestras vidas una vez más.

Las Vision Pro intentan dar solución a cómo utilizar un ordenador sin ratón ni teclado. Pero es una solución pobre. Cuando te colocas el dispositivo, aparece una interfaz de realidad aumentada que utiliza una docena de cámaras para cartografiar tu entorno. Filma todo lo que te rodea, cada mueble, cada trozo de papel (notas en un post-it, extractos bancarios, facturas del seguro médico), incluso tu bebida favorita, para mostrarte una copia digitalizada de tu mundo en una pantalla. Es como ver una versión artificial de tu casa, solo que con un montón de aplicaciones superpuestas.

Mi portátil no escanea las notas que dejo en la nevera ni las contraseñas que tecleo en otros dispositivos. La cámara web de mi ordenador de trabajo solo ve el rincón de mi vida que le enseño, la pared de libros y premios cuidadosamente colocada para decorar mi entorno. En cuestión de segundos, las Vision Pro habían fotografiado más de mi apartamento y de mi cuerpo que lo que ha visto mi ordenador en 10 años.

Por otro lado, el simple hecho de configurar las gafas fue un calvario. ¿Quieres navegar por una aplicación? Usa la mano para hacer clic y ampliar. La primera vez que lo probé me pareció increíble, pero la herramienta pulsar y hacer zoom no es útil a la hora de escribir. Me imagino lo que le habría parecido a alguien en el salón de mi casa, mientras yo intentaba cazar letras en un teclado simulado, totalmente frustrado. Mientras jugueteaba con el teclado imaginario, me di cuenta de lo poco que había pensado Apple en uno de los aspectos más importantes de la vida digital: las contraseñas.

Apple construyó esto pensando solo en sus clientes más fieles, especialmente aquellos que han almacenado todos sus datos en iCloud. Para aquellos de nosotros que no utilizamos exclusivamente un iPhone, iPad o MacBook, o que tratamos de proteger nuestra privacidad con herramientas fuera del Appleverso, este producto claramente no está pensado para nosotros. Esa estrategia del Appleverso de crear productos que funcionen bien entre sí pero mal con los de otra marca, no es casual. De hecho, este es el núcleo de una reciente demanda antimonopolio presentada recientemente por el Departamento de Justicia y 16 estados de Estados Unidos, alegando que Apple utiliza la interoperabilidad como arma para mantener su monopolio del iPhone

Como profesional de la privacidad, practico lo que predico en materia de seguridad de contraseñas. Después de la quinta vez que intenté descifrar la combinación aleatoria de 20 caracteres que utilizaba para Disney+, me sentí tan furioso que paré a descansar. Como comentó un amigo que probó mis gafas: “Me produjo las náuseas típicas de una montaña rusa pero sin emoción”.

Qué gran caída en desgracia para el coloso de Cupertino.

Apple construyó su marca basándose en la elegancia y perfección, convirtiendo tecnología compleja que normalmente asusta a la mayoría de los usuarios en productos bonitos y fáciles de usar. El iPod no fue el primer reproductor de MP3 ni mucho menos, pero el cuidado diseño de Jony Ive es lo que hizo que los reproductores de MP3 como categoría pasaran de ser un producto de nicho a convertirse en algo omnipresente en la vida moderna.

Los EarPods blancos de Apple, y más tarde sus AirPods inalámbricos, pasaron rápidamente de ser un sutil símbolo de estatus a convertirse en la forma habitual de salir a la calle y viajar en transporte público. Hoy en día, todas las ciudades están llenas de personas que escuchan contenidos aislados y utilizan la tecnología para vivir vidas paralelas y sin intersecciones, incluso en espacios abarrotados. Esto puede parecer trivial hoy en día, pero no es más que una remodelación del paisaje sonoro de la ciudad y de los espacios públicos.

Después de la quinta vez que intenté descifrar la combinación aleatoria de 20 caracteres que utilizaba para Disney+, me sentí tan furioso que paré a descansar

En la Nueva York de los años 90, crecí en una ciudad que compartía los mismos sonidos. Escuchábamos conversaciones e interactuábamos con los extraños que nos rodeaban, e incluso cuando teníamos música (generalmente un radiocasete a todo volumen) no dejábamos de escuchar el mundo que nos rodeaba.

Esto es lo que hace que la realidad aumentada que ofrecen las Vision Pro sea tan potente y aterradora. Este dispositivo y sus muchos sucesores están a punto de hacer con nuestro mundo visual lo que los auriculares con cancelación de ruido y los reproductores MP3 hicieron con nuestro mundo auditivo. Pronto, ya sea sentado en el parque, en un avión o en una sala de espera, cada vez más personas a tu alrededor no te verán, no serán conscientes de ti. Estarán inmersos en un campo de juego visual que sólo ellos podrán ver. Las Apple Vision Pro marcan los cimientos de una nueva arquitectura de aislamiento digital total.

Lo que necesitas saber para estar informado

Lo que necesitas saber para estar informado

¿Te gusta lo que lees? Comienza tu día sabiendo qué piensan y qué les preocupa a los ejecutivos de las principales empresas del mundo con una selección de historias enviada por Business Insider España a primera hora cada mañana.

Recibe la newsletter

Yo noté ese aislamiento incluso antes de comprar el dispositivo. Al ver la deslumbrante demostración en medio de la Apple Store, me guiaron a través de fotos y películas en 3D que de repente se desplegaban a mi alrededor en un efecto realmente transportador. Quizá lo más emocionante fue el momento en que ajusté el entorno simulado a mi alrededor. En un solo movimiento, la tienda abarrotada de gente se desvaneció y apareció una duna de arena blanca, el ruido a mi alrededor dejó de escucharse y pude oír el simulacro del viento. Me sentí como la primera vez que encendí unos auriculares con cancelación de ruido, esa sensación mágica de un caparazón invisible que me ocultaba del mundo exterior. 

Pero la primera señal de alarma llegó unos minutos después, cuando escuché la voz de un empleado de Apple preguntando a un hombre si me conocía a mí y a las demás personas que probaban las Vision Pro. Ese hombre nos había estado grabando a todos sin nuestro consentimiento. Un hombre al que nunca había visto. Tras una breve discusión, sus voces se apagaron, pero me recordaron que, aunque no podía ver, él sí podía verme a mí, y que cegarme a la realidad tenía un coste.

Se supone que este aislamiento es parte de lo que diferencia a las Vision Pro, convirtiendo las barreras opacas de la realidad virtual tradicional (que muestran un entorno totalmente simulado) en una membrana translúcida que nos permite estar en los dos sitios a la vez. Sin embargo, en cuanto me puse el casco en casa, esa imagen se desvaneció. Esa primera noche, renuncié a cualquier esperanza de que este dispositivo fuera realmente compatible con el mundo real que lo rodeaba.

También descubrí rápidamente la mayor debilidad de las Vision Pro: caminar con ellas. Con mi primer paso vi cómo la versión simulada de mi apartamento temblaba, produciéndome mareo. Con el tecleo, la duración de dos horas de la batería, el desenfoque por movimiento, y otros fallos, quedó claro que Apple realmente no ha resuelto muchos de los aspectos básicos que necesitaríamos para hacer de este un dispositivo serio, no solo un juguete. Pero es un juguete cuya construcción ha costado miles de millones, y que pone de relieve el camino que Apple planea que todos sigamos en los próximos años.

Esta es la parte que más me asusta, la filosofía de diseño de la informática que vemos filtrarse en la próxima generación de dispositivos. Los primeros ordenadores eran cajas abiertas a la creatividad, donde los usuarios podían juguetear y ajustar la configuración a su antojo. Pero las generaciones posteriores de dispositivos, especialmente los smartphones y las tabletas, son cada vez menos ajustables, con unos parámetros estrechos y predeterminados. 

Las Vision Pro nunca podrá sustituir a un ordenador de sobremesa o a un portátil, pero son las sucesoras inminentes del iPad, un simulacro de ordenador que da a los usuarios el poder suficiente para pensar que tienen el control, mientras bloquean cada vez más las herramientas que los expertos como yo utilizamos para hacernos dueños de nuestra vida digital.

No recordaremos las Vision Pro como el nuevo iPhone de Apple. En todo caso, serán las sucesoras del Newton, la PDA de los 90 de la que tanto se burlaron

Para mí, esto significa tener que pagar una elevada cuota mensual de iCloud solo para acceder a mis archivos. En la visión del futuro de Apple no hay almacenamiento local, ni control local, solo la nube de la compañía. Y descubrí que muchas funciones fallaban en cuanto tomaba las precauciones de seguridad más rudimentarias, como usar una VPN. 

Apple promocionó su capacidad de utilizar las Apple Vision Pro para conectarse al portátil, simulando una pantalla para el dispositivo. Pero por mucho que lo intenté, no encontré una forma cómoda de escribir siquiera un documento de Microsoft Word o un correo electrónico con ellas. Cuando conectaba mi MacBook para usar la pantalla, el cursor se retrasaba constantemente, cada pulsación de tecla me desorientaba y tardaba en aparecer en mi pantalla simulada. Incluso cuando compré un teclado Bluetooth, sólo pude escribir un par de párrafos cortos antes de que la fatiga visual se volviera abrumadora.

Las Vision Pro no sirven para crear contenidos. No son para interactuar con el mundo. Ni siquiera sirven para pasear por tu casa. En el mejor de los casos, en el fondo, es otra forma de relajarse y ver películas y series con una definición cada vez mayor. Nunca en mi vida adulta me había relajado tanto como con las Vision Pro. La pantalla consiguió que las películas 3D se vieran mejor que nunca en mi casa (en la que no tengo televisor). Pero en cuanto probé las series de drama y comedia, el cine virtual me pareció asfixiante y profundamente aislante. Esta tecnología es la única capaz de aislarnos, incluso cuando estamos en un espacio lleno de gente. Me imagino a una familia sentada en el sofá, cada uno viendo su propio contenido, completamente aislados: es trágico. Si realmente quisiera más pantallas en mi vida, me gastaría los 4.000 dólares (unos 3.700 euros) en un proyector de última generación que mis amigos y yo pudiéramos ver juntos.

Al final, seguí el camino de tantos otros pioneros de las Vision Pro y me convertí en uno de los primeros en dar marcha atrás. No recordaremos las Vision Pro como el nuevo iPhone de Apple. En todo caso, serán las sucesoras del Newton, la PDA de los 90 de la que tanto se burlaron. 

Pero al igual que el Newton, esta prueba beta de lanzamiento de un producto con errores también presagia tendencias tecnológicas a la vuelta de la esquina. Y a medida que las futuras gafas nos cieguen y nos aíslen, es posible que no seamos capaces de ver la siguiente esquina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar también
las-mejores-formas-de-ver-la-pantalla-del-movil-en-el-ordenador
Tecnología

Las mejores formas de ver la pantalla del móvil en el ordenador

Nuestro teléfono cada vez es más capaz y nos ofrece más posibilidades, entre las que encontramos la opción de ver la pantalla del móvil en el ordenador. Para hacerlo contamos con varios métodos que te vamos a mostrar y explicar cómo funcionan y que te permitirán duplicar la pantalla de tu móvil en el PC.

Leer Más >>
la-medicina,-a-pie-de-calle
Salud

La medicina, a pie de calle

Conocer tu salud cardíaca, descubrir tu grupo sanguíneo o tu nivel de azúcar en sangre, aprender técnicas de reanimación o a hacer un vendaje o desmontar mitos sobre el cáncer o la salud mental. Son solo algunas de las actividades que ofrecen los estudiantes de Medicina valencianos a cualquier persona que durante este sábado se

Leer Más >>
500-becas-para-todos:-llega-programa-gratuito-de-bienestar-y-resiliencia-para-profesionales-de-la-salud-en-colombia.-–-la-nota-economica
Salud

500 becas para todos: llega programa gratuito de bienestar y resiliencia para profesionales de la salud en Colombia. – La Nota Económica

La Nota Económica La dirección de Educación Continua de la Pontificia Universidad Javeriana, con el apoyo de la Fundación Johnson & Johnson, creó de manera gratuita el programa ‘Bienestar y resiliencia para profesionales de la salud’. Este, busca brindar herramientas para gestionar las emociones de pacientes con contextos difíciles y al mismo tiempo, salvaguardar el

Leer Más >>

¿Quieres hablar con nosotros en cabina?

Nuestros Horarios en el Estudio:

9am a 11am | 12m a 1pm | 4 a 5 pm | 5 a 6pm

horario del pacifico