Issay Miyake

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Issey Miyake es tal vez el diseñador de modas japonés más importante de los últimos 30 años.

Issey Miyake, el reconocido diseñador de moda japonés, murió en Tokio a los 84 años debido a un cáncer de hígado.

Conocido por sus estilos y perfumes innovadores, Miyake construyó una marca de moda global, que incluyó el diseño de los icónicos suéteres de cuello que utilizaba el ya fallecido Steve Jobs.

De acuerdo a lo anunciado por su compañía, Miyake falleció el pasado viernes y durante el fin de semana se realizó su funeral.

Miyake, quien nació en la ciudad de Hiroshima en 1938, apenas tenía siete años cuando la bomba atómica que lanzó EE.UU. devastó a su ciudad natal.

A pesar de este hecho, Miyake rehusó a hablar sobre el ataque y en un artículo que escribió para el New York Times en 2009 confesó que no quería ser reconocido como el “diseñador que sobrevivió a la bomba atómica.

“Cuando cierro los ojos, sigo viendo cosas que nadie debería experimentar, por eso prefiero pensar en cosas que se pueden crear, no destruir, y que traen belleza y alegría”, escribió en aquella ocasión.

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Sus diseños fueron considerados revolucionarios.

Miyake quería ser bailarín o atleta cuando era joven, pero eso cambió después de leer las revistas de moda que tenía su hermana.

Entonces, después de estudiar diseño gráfico en la Universidad de Tokio, en la década de los 60 se mudó a París donde trabajó con diseñadores reconocidos como Guy Laroche y Hubert de Givenchy.

También vivió en Nueva York, para finalmente mudarse a Tokio en la década del 70 para fundar el Estudio de Diseño Miyake.

Durante los años 80 fue celebrado como uno de los diseñadores pioneros en el uso de materiales como el plástico y el metal, además de combinarlos con otros más tradicionales en Japón como el papel.

Miyake logró desarrollar una nueva forma de plisar la tela envolviéndola entre capas de papel en una prensa térmica.

Esta técnica se convirtió en un éxito después que logró demostrar tras varias pruebas que los pliegues permanecían en su lugar y no se arrugaban, lo que lo llevo a crear su reconocida línea Pleats, Please.

Pero sus innovadores métodos no se redujeron al campo textil, si no también al de los perfumes. Se estima que una botella de L’Eau d’Issey, su marca de perfumes, se vende cada 14 segundos en el mundo.

Actualmente sus creaciones llegaron a los museos. En el Museo de Arte de Moderno de Nueva York se guarda un ejemplar de su creación A-POC (que se traduce como “una pieza de ropa”), que usa una máquina de tejer especial que hace trajes con un tubo continuo de tela.

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