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Para Biden el 2024 depende simplemente de Trump

Autor: Washington Post

Los colaboradores de Biden afirman que se sentirá obligado a presentarse en las elecciones si Trump lo hace. “No me decepcionaría”, indico Biden recientemente, si la revancha llegara a ocurrir.

Durante la mayor parte de su vida, el presidente Joe Biden ha evaluado prácticamente cada cuatro años si puede, debe o quiere presentarse a las elecciones presidenciales; y probablemente haya reflexionado más veces y durante más tiempo sobre el tema que ninguna otra persona en la historia de Estados Unidos.

Está a punto de emprender un proceso similar en los próximos meses, que supondrá conversaciones con su esposa Jill -quizás en momentos de tranquilidad durante sus próximas vacaciones en Rehoboth Beach, Delaware- junto con consideraciones sobre cómo afectaría una candidatura a su familia, incluidas las posibles investigaciones del Congreso sobre su hijo.

Pero al tiempo que el presidente sopesa sus opciones, según sus allegados, hay una persona que influirá más que nadie en su decisión: el hombre a quien a menudo ha tratado de ignorar, aquel cuyo legado se ha esforzado por borrar, aquel al que simplemente ha llamado “el tipo anterior”.

Biden se presentó a las elecciones motivado en gran parte porque se veía a sí mismo como el mejor posicionado para derrotar a Donald Trump.  Todavía considera que echar a Trump de la Casa Blanca es una de sus principales contribuciones al bienestar de Estados Unidos.  Y ante la inminencia de Trump como posible candidato Republicano -se dice que piensa anunciar en septiembre-, Biden insiste en que sigue siendo el candidato con mejores posibilidades de para vencerle.

Biden podría buscar la reelección de todas maneras, dicen en su círculo íntimo, pero si Trump se presenta, es mucho más probable que Biden también lo haga. Y si Trump se mantiene al margen, será mucho más fácil para otros Demócratas sugerirle a Biden que permita que otra persona se enfrente a un candidato Republicano más joven.

“No estoy prediciendo”, dijo recientemente Biden a un entrevistador de la televisión israelí, cuando se le preguntó sobre una revancha Trump-Biden. “Pero no me decepcionaría”.

Cuando se trata de oponerse a Trump, “sí siente que es la mejor opción”, dijo Ted Kaufman, asesor y confidente de Biden desde hace tiempo.  “Pero lo primordial es ¿cómo se sentirá si no participa y Trump es electo presidente?  ‘Eso sería muy, muy malo para el país, y se preguntará si ¿habrá hecho todo lo posible para evitarlo?’ “

La dinámica crea una extraña codependencia entre los dos septuagenarios.  Para Trump, una revancha le daría la oportunidad de subrayar sus falsas afirmaciones de que fue el verdadero ganador en 2020.  Para Biden, sería una oportunidad de poner un signo de exclamación a su victoria frente a Trump y demostrar que no fue una casualidad.

El expresidente Donald Trump durante su discurso ante la conferencia conservadora de acción política en Orlando el 26 de febrero. Está evaluando si lanzar su candidatura durante el otoño próximo. FOTO: Washington Post por Jabin Botsford.

Pero hay un temor subyacente entre algunos Demócratas sobre las posibilidades de Biden contra Trump (a quien aventaja ligeramente en las encuestas) u otro Republicano.  Biden está atravesando un tramo de su presidencia inusualmente complicado.  Sus índices de aprobación están en su nivel más bajo, y en una reciente encuesta del New York Times y Siena College el 64 por ciento de los Demócratas dijeron que querían un candidato diferente en 2024.

Los partidarios del presidente argumentan que es la única persona que ha derrotado a Trump y que sigue estando en una posición única para reunir una coalición ganadora de centristas y liberales, con un fuerte apoyo de la comunidad negra.

“En términos de que vuelva a coincidir con Trump, yo diría que lo haga”, afirmó Minyon Moore, un consultor Demócrata de larga data con funciones de alto nivel en el Comité Nacional del partido.

Todos los que rodean a Biden actúan como si fuera a presentarse como candidato, con planes que apuntan a un anuncio formal en abril de 2023. Sus allegados dicen que sus bajos números en las encuestas, y la actual discusión entre los Demócratas sobre si Biden es su mejor opción, lo motivan en vez de desanimarlo.

“Siente que tiene algo que demostrar”, contó una persona cercana a Biden, quien habló bajo condición de anonimato.  Las dudas “sólo le enfurecen más”.

Kaufman añadió que Biden tiene la habilidad de ignorar los comentarios políticos predominantes. “Lo conozco desde hace 50 años: es increíblemente bueno para desentenderse del parloteo político de Washington”, dijo Kaufman. “Nunca se ha enfocado en lo que es el rumor”.

Otros aliados de Biden, aunque admiten que sus números en las encuestas son desalentadores, sostienen que el panorama político puede cambiar en un instante.

“Sigo diciéndole a la gente: vuelvan a leer los periódicos del segundo año de mandato de Ronald Reagan.  La gente hablaba de ‘la recesión de Reagan’, y se podía pensar que no era capaz de ganar la reelección”, afirmó el exgobernador Demócrata de Pensilvania, Ed Rendell. “Menos de dos años después, fue reelegido y ganó en 49 estados”.

Rendell señaló que ve pocos escenarios, salvo un problema de salud inesperado, bajo los cuales Biden no estaría en la boleta electoral de 2024. “Joe Biden cree en sí mismo”, dijo. “No va a renunciar a esto”.

Algunos Demócratas, sin embargo, quieren un debate más vibrante sobre la candidatura de Biden. No cuestionan su papel como figura histórica que derrotó a Trump y dicen reconocer sus logros. Pero lo ven como un mensajero ineficaz y se preguntan si, a sus 79 años, es el adecuado en estos tiempos de urgencias.

A algunos también les preocupa que Biden demore su decisión y luego opte por no presentarse, lo cual perjudicaría al partido e impediría que haya un proceso de nominación más sólido.

“He estado en la Casa Blanca cuando la gente se lamentaba y se quejaba y se reunía en secreto para decir que tal vez debíamos encontrar a otra persona o que el presidente no era lo suficientemente progresista. Es una mala situación y no es divertido. Te vuelve loco”, dijo David Axelrod, consultor Demócrata que fue el principal estratega del presidente Barack Obama.

“Pero hay que separar los lamentos de las preocupaciones legítimas, y hay preocupaciones legítimas”, añadió Axelrod. “No deberían enfadarse porque la gente piense en eso, porque es mucho lo que hay en juego”.

A lo largo de su medio siglo de vida pública, Biden ha deliberado en numerosas ocasiones sobre la posibilidad de presentarse a las elecciones presidenciales, tanto que ha desarrollado una especie de proceso trillado. Hay largas discusiones con la familia durante el Día de Acción de Gracias en Nantucket, Massachusetts, y debates con un pequeño equipo de asesores en su sala de conferencias.

“Por fuera puede parecer un circo, pero cuando se sienta a hablar de estas cosas, él se concentra realmente en los pros y los contras y en cuál es la situación”, dijo Kaufman.

Biden ha sopesado presentarse como candidato a la presidencia en casi todas las elecciones desde 1980, cuando tuvo por primera vez la edad constitucional.  Ese año, un grupo de consultores se le acercó para decirle que el presidente Jimmy Carter y el senador Demócrata Edward M. Kennedy, que competían amargamente por la nominación, se harían tanto daño entre sí que Biden podía surgir como candidato alternativo.

Biden decidió no hacerlo. Cuatro años más tarde, firmó los documentos para competir en las primarias de New Hampshire y se los dejó a su hermana, Valerie, antes de marcharse de vacaciones. Pero en el vuelo a las Islas Vírgenes, él y Jill discutieron la idea, y cuando el avión aterrizó, llamó a su hermana y le dijo que no presentara la documentación.

En 1988, Biden finalmente lanzó una campaña, pero justo antes de anunciarla, escribió más tarde, le confesó a su esposa que no quería hacerlo. Ella lo instó a seguir adelante, teniendo en cuenta las vidas de muchas personas que había dejado en suspenso al manifestar su interés.

Pero abandonó la carrera menos de cuatro meses después en medio de acusaciones de que había plagiado un discurso de un político británico. Biden no se planteó presentarse en las siguientes campañas, atormentado por esa experiencia y cuestionándose por qué había hecho más caso a quienes le rodeaban que a sus instintos.

Cuando finalmente se presentó de nuevo como candidato en 2008, abandonó tras obtener un 1 por ciento en los comicios de Iowa y acabó siendo el compañero de fórmula de Obama.

Luego llegó 2016, cuando su mandato como vicepresidente se estaba terminando.  Un Biden profundamente conflictuado decidió no intentar sustituir a Obama, ya que todavía estaba de luto por la muerte de su hijo Beau y muchos en la Casa Blanca habían dejado en claro que pensaban apoyar a Hillary Clinton.

Biden ha sugerido desde entonces que podría haber evitado que Trump entrara en la Casa Blanca en un primer lugar. “Me arrepiento todos los días”, dijo después sobre la decisión de 2016.

Cuatro años después -el año en que finalmente ganó la Casa Blanca- el proceso de decisión no fue más rápido, en parte por la preocupación por su hijo Hunter. Como ha quedado claro desde entonces, Hunter Biden estaba en uno de los períodos más problemáticos de su adicción.  Había huido de la familia y se había trasladado a Los Ángeles, donde cayó en una espiral inducida por las drogas que, en un momento dado, requirió que su tío, James Biden, se acercara para asegurarse de que continuara su rehabilitación.

Durante la campaña de 2020, Hunter Biden fue a menudo un foco de ataques. El apetito de los Republicanos por ir tras él no ha hecho más que crecer, y muchos se han comprometido a iniciar investigaciones sobre el hijo superviviente de Biden si el GOP toma el control del Congreso en las elecciones de mitad de mandato.

Pero varias personas cercanas a Biden dijeron que esta vez es poco probable que el escrutinio de su familia vaya a influir en su decisión.  Se dice que Hunter Biden está mejor y se le ha visto públicamente en la Casa Blanca.

Cuando Biden comenzó su campaña presidencial de 2020, algunos plantearon la idea de que se comprometiera a servir sólo un mandato, en parte para aliviar las preocupaciones sobre su edad.  Pero eso no tuvo mucha repercusión entre sus asesores más cercanos.

“El diálogo sobre el mandato único no duró mucho”, dijo Greg Schultz, el primer director de campaña de Biden en 2020. “No quiso considerar esa opción”.

Esta vez, el fantasma de una segunda presidencia de Trump sería suficiente para motivar a Biden y a los Demócratas, dijo Schultz: “La amenaza de Trump es suficiente”.

Como presidente en funciones, Biden tendría que preocuparse mucho menos de la logística -contrataciones de campaña, visitas anticipadas a los estados, recaudación de fondos-, pero aún tendría que evaluar si puede unificar a su díscolo partido.

La presencia de Trump podría ayudar de nuevo a Biden a disimular las divisiones de los Demócratas.  Pero si Trump opta por no presentarse en las elecciones, incluso los cercanos a Biden temen que, en lugar de ser el candidato que ha demostrado que puede vencer a Trump, se convierta en el incumbente vulnerable ante un Republicano más joven.

Por ahora, no ha surgido ninguna alternativa significativa a Biden dentro del Partido Demócrata, a pesar de la frustración, especialmente en la izquierda, de que no haya mostrado más pasión ante un GOP agresivo.  Y aunque algunos Demócratas están empezando a promover un mensaje más agresivo, muchos de esos mismos Demócratas han dicho que esperan que Biden sea candidato en 2024 y que lo apoyarían.

“Un puñado de personas han cuestionado [las posibilidades de Biden], pero no han presentado un plan alternativo. Sólo le han criticado”, dijo Ben LaBolt, un estratega que trabajó para la campaña de reelección de Obama y como asesor del equipo de transición de Biden y de la vicepresidente Harris.

“La última vez hubo muchas dudas sobre Joe Biden, y resultó ser el único que podía vencer a Trump”, añadió LaBolt. “El único cálculo es quién puede ganarle”.

En su entrevista de la semana pasada con la cadena de televisión israelí, Biden dijo que no estaba precisamente deseando una revancha y que esperaba que el Partido Republicano “volviera a una posición más normal, no este partido MAGA en el que se ha convertido en varios aspectos.”

“Lo único que sé de política, y de la política estadounidense en particular, es que no hay forma de predecir lo que va a pasar”, añadió Biden. “Todavía no he llegado a la mitad de mi mandato. Y por eso hay mucho margen antes de tener que evaluar qué ocurrirá”.

Washington Post –  Matt Viser

Lea el artículo original aquí.

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