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Precarizar la cultura infantil: otro año sin Feria del Libro, otro Festival de Literatura sin recursos

Autor: Pie de Pagina

Después de que los espacios para la socialización de la infancia y adolescencia fueron cerrados durante más de un año, el gobierno federal decidió suspender la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, la FILIJ, que cumpliría 41 años este 2021

Texto: Adolfo Córdova*

Fotos: Secretaría de Cultura Ciudad de México

CIUDAD DE MÉXICO.- Nadie esperaba que se repitiera el fenómeno de 2018 que convocó a cerca de 30 mil niñas, niños y jóvenes y a sus familias a bailar al ritmo de 31 Minutos en la 38 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), una edición de la feria que superó el medio millón de asistentes (igual que el legendario festival de Woodstock de 1969). No. Ese hecho emblemático en el que se sumaron dos proyectos revolucionarios en la historia de la cultura infantil y juvenil en Latinoamérica —la FILIJ y 31 Minutos— en un espacio que, al fin, podía albergar un público más amplio y en el que además participaron 28 mil alumnos como parte del Programa de Visitas Escolares y se ofrecieron mil 771 sesiones de talleres para bebés, niños, niñas y jóvenes, 310 presentaciones de libros, 805 espectáculos, 9 exposiciones y mil 365 sellos editoriales, fue descalificado, argumentando derroche e ineptitud logística. 

Se desoyó que fuera un ejercicio de recursos públicos transparente y un pequeño paso adelante en la historia de las políticas culturales y educativas estatales enfocadas en la infancia, que en México comenzara José Vasconcelos al frente de la Secretaría de Educación Pública hace exactamente un siglo y que, por otra parte, todavía son insuficientes.

En 2019, la nueva dirección, encabezada por Paco Ignacio Taibo II y Marilina Barona, anunció que la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil regresaba a su anterior casa, el Centro Nacional de las Artes (Cenart). A pesar de que, con una asistencia de 250 mil personas en 2015, la Secretaría de Protección Civil hubiera advertido que la casa le quedaba chica y era necesario mudarse.

«La verdad era ya difícil caminar por la feria, en la que también se realizaba el FESTO Cómic… yo pertenezco a la bandita norteña y periférica [de la Ciudad de México] que había agradecido el cambio al Parque Bicentenario», dice Frann Peraza, uno de los autores del «Manifiesto Soy Joven, soy lector», con quien coincide Janeth Silva, otra joven firmante del manifiesto: «La FILIJ siempre me quedó lejísimos y por eso no iba». 

Y para Rafael Sebastián Romero, también firmante: «Cuando fue el cambio al Bicentenario fui muy muy feliz (…), representó una opción de feria para la banda del Norponiente de la ciudad y de algunos lugares del Edomex, y me parecía una oferta más interesante y diversa porque aumentó su tamaño».

Pero en 2019, para regresar al Cenart, se lapidó esa oferta. 

«A la #FILIJ39 se le recortó casi el 50 por ciento del presupuesto. Sin embargo, la Secretaría de Cultura reconoce subejercicio del gasto. Es decir: dinero había, ¿y voluntad de diálogo, respeto y tomarse en serio el trabajo de un gremio entero?», señaló en un tuit la escritora Norma Muñoz Ledo en un reclamo por la falta de claridad y diálogo alrededor de la 39 FILIJ, al que se sumaron muchos más con hashtags virales como #CelebremosFILIJ o #LaFilijLaHicimosTodos.

En mayo de 2019, en una entrevista con La Jornada, Paco Ignacio Taibo II había matizado declaraciones previas aclarando: «No hay ningún tipo de animadversión contra la FILIJ, sino que la estimamos y valoramos profundamente; pensamos que ha sido un éxito a lo largo de los años, pero tiene que ser más barata».

Le parecía «de locos» que costara más que otras ferias, como la del Zócalo, y prometía seguir descentralizando y proyectarla en más sedes. Una de las decisiones bien recibidas por la opinión pública había sido que la 39 FILIJ se realizara también en Mérida. 

Pero al concluir esa edición de la feria, se confirmó el achicamiento, literal y simbólico, que muchos temían. El escritor Toño Malpica, último «Embajador FILIJ», por lo menos hasta ahora, dijo en una entrevista al periódico Excélsior publicada el 18 de noviembre de 2019 que le había parecido una feria hecha «al vapor»; «funcional», pero «desangelada»; subrayó el peligro de que el arco de una estructura colapsara, afortunadamente cuando no había nadie, e hizo notar la falta de actividades que fomentaran la lectura; en pocas palabras: «un retroceso».

En un artículo publicado en Infobae un par de días después, la escritora Ana Romero lo resumía así:

«Y se hizo la FILIJ y fue una feria cumplidora. Y la pasamos bomba porque los niños y los jóvenes, nuestro público, siempre se han encargado de que así sea. Pero ya no fue una fiesta. Montar una feria dedicada a los niños y jóvenes es una tarea titánica cuya llegada a buen puerto sólo se logra con meses de trabajo diario, constante, dedicado en exclusiva y no como un engorroso aumento a las tareas cotidianas. Lo que yo vi fue un desconocimiento, por parte de los organizadores, del público que asistiría y (ojalá me equivoque) un desdén por esa literatura que llevamos años tratando de profesionalizar. Y para tal misión, la FILIJ provocaba lo que ninguna otra feria del libro provoca, daba protagonismo a los lectores más jóvenes. A esos niños que tomaban la misión en sus manos, se armaban con mapa y programa para dirigir la expedición. Esta vez no pudieron dirigir nada porque no hubo mapa ni programa».

Ni virtual ni híbrida

Nadie esperaba, aun ya con las expectativas reducidas, que en plena pandemia se celebraran las cuatro décadas de la FILIJ de forma presencial. La decisión de suspender la feria en 2020 fue comprendida aunque no sin desconcierto por la falta de comunicación de una posible edición virtual, como hicieran otras ferias. En su lugar, se improvisó un nuevo proyecto: el Festival de Literatura Infantil y Juvenil, FELIJ. 

Algunos, como la mediadora de lectura para primera infancia, Xóchitl Ortiz, leyeron en esta decisión más de la política tabula rasa que ha caracterizado al actual gobierno (demoler y reedificar, una lógica urbanista comprensible y necesaria en muchas áreas, costosa y perjudicial en otras) y una falta de interés en los niños, niñas y jóvenes: 

«Fue muy frustrante ver que la política cultural del gobierno federal descalificara y minimizara un espacio de participación infantil y juvenil tan importante como la FILIJ; justo el año en que iba cumplir cuatro décadas de existencia, y en medio de la pandemia que -entre otras cosas- obligó a niñas, niños y adolescentes a abandonar los pocos espacios públicos en los que participan en este país, decidieron cambiarle el nombre, dejando claro la poca o nula importancia de un proyecto de esta magnitud para quienes están a cargo de velar por los derechos culturales de las infancias y juventudes en la actual administración», dijo en entrevista Xóchitl, también programadora en la FIL Oaxaca. 

Aunque Paco Ignacio Taibo II no haya afirmado que el FELIJ sustituya a la FILIJ, este año, del 11 al 19 de diciembre se realizará en formato híbrido la segunda edición del FELIJ. Pero, ¿y la FILIJ? Ni virtual ni híbrida. ¿Fortalecer uno, debilitar otra? 

Esta información se hizo pública gracias a la presión que ejerció el Observatorio Cultural para la Niñez Mexicana por medio de un pronunciamiento contra la opacidad de la FILIJ 2021 en el que expresa:

«Ante la aparente falta de interés de las autoridades competentes y la poca información que proporcionan respecto a cómo y cuándo se llevará a cabo la Feria del Libro Infantil y Juvenil 2021 en México, nos dimos a la tarea de solicitar información al respecto a través del portal del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), el día 19 de agosto del 2021.

«A nuestra solicitud la Dirección General de Públicaciones respondió el pasado 6 de octubre del 2021, a menos de un mes de lo que debería ser la edición número 40 de la FILIJ: ‘Al respecto le informo que está Dirección General de Publicaciones está valorando la realización de la Feria Internacional del libro Infantil y Juvenil (FILIJ) en su edición 40 debido a las condiciones sanitarias que atraviesa la sociedad hoy en día. Una vez que se tome la decisión sobre la misma, se tendrá respuesta a los demás cuestionamientos”.

Aunque esa respuesta en forma de conferencia de prensa o comunicado aún no ha llegado, el periódico Reforma hizo un seguimiento del pronunciamiento y entrevistó a Paco Ignacio Taibo II, quien confirmó que habría FELIJ: 

“Va a haber un festival, eso está claro; ya está armado. Va a ser multisede, va a estar en muchas ciudades del país, (con participación) internacional, incluso”, pero no FILIJ: «No, porque no podíamos usar de nuevo el Cenart con niños que no puedes controlar, en términos de pandemia, cuando juegan. Entonces, será la última vez que no podamos hacer la feria. La siguiente (oportunidad), volveremos al formato de feria».  

Foto: Feria Internacional del Libro Zócalo Ciudad de México

Y sin embargo… hubo XXI Feria Internacional del Zócalo

Veinte años más joven que la FILIJ, fue anunciada como «punto de partida para la recuperación de las calles y la vida cultural de la Ciudad de México» en una conferencia de prensa el 7 de octubre, reportada en esta nota de La Jornada, con 200 actividades, 80 por ciento presenciales («conferencias, charlas, conciertos, debates y presentaciones de libros»), a lo largo de 10 días.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, destacó en dicha conferencia: “Vamos saliendo de una terrible pandemia que causó mucho dolor y lo que necesitamos hoy es construir felicidad en esta ciudad de derechos”.

¿Conocerán las autoridades los reportes de maltrato infantil que llegan al Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México? De 2020 a 2021, en el periodo entre el 1 de enero y el 20 de abril, aumentaron en un 93 por ciento presumiblemente por el encierro que supuso la pandemia. ¿Conocerán el informe de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) y el Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC): «Reclutamiento y utilización de Niñas, Niños y Adolescentes por grupos delictivos en México”? ¿O que el 22.3% de niñas y niños de entre 6 y 9 años de edad declaró en la Consulta infantil y juvenil 2018 del INE ser víctima de maltrato, en primer lugar de sus padres y luego de docentes y policías? ¿Y que México ocupa el primer lugar mundial en embarazos en adolescentes de entre 15 a 19 años de edad? ¿Y las declaraciones de las directoras de la UNICEF y la UNESCO sobre el daño en la salud física y mental que ha traído el encierro y la urgencia de reabrir espacios?

«La pandemia no sé si llegue a visibilizar a cabalidad la problemática que tenemos en ejercicio de derechos de las personas niñas y niños; lo que sí puedo decir es que va a recrudecer terriblemente los escenarios sociales y comunitarios, y eso en definitiva nos va a incrementar las problemáticas vinculadas con las personas en el rango de 0 a 18 años”, dijo Gabriela Ruiz Serrano, jefa de la División de Estudios de Posgrado de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM en una nota publicada por Excélsior en abril de este año.

Sabina, de 11 años de edad, fue por primera vez a la FILIJ cuando estaba en la panza de su mamá, la poeta y violinista, Ángela Aldama, quien cuenta que Sabina extraña especialmente los talleres, conocer a niños diferentes a los de su escuela y salir con libros.

Diego M. Cara, quien asistió a su primera FILIJ a los 13 años y hoy tiene 28 y es editor y escritor de literatura infantil, me escribió en un mensaje por WhatsApp:

«Justo en un momento donde hemos tenido a lxs niñxs tan encerrados (qué en realidad es bastante trágico todo lo que ellos se están perdiendo de su niñez al vivir sólo en casa pegados a la computadora), que vuelvan tantas cosas y no vuelva la FILIJ, es un poco olvidarlos de nuevo».  

Y hubo Feria Nacional de LIJ y FILO Chamacos, y habrá FIL Niños

Desde 2020 muchas ferias y festivales decidieron seguir adelante de manera virtual y aumentó exponencialmente su alcance. Desde el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Pereira, LIJPE, en Colombia, por ejemplo, se propusieron «no sólo que no desapareciera el seminario sino que se expandiera», cuenta su director Andrés Jiménez en la página del LIJPE. Rediseñaron todo el encuentro para que funcionara de forma virtual y pasaron de una asistencia presencial de unas 500 personas en 2019 a talleres por Zoom como el que impartió María Teresa Andruetto al que se inscribieron más de 1800 personas de 22 países en 2020 y cerca de 70 mil visualizaciones de sus videos transmitidos en el seminario de 2021.

La Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), tan antigua como la FILIJ, siguió adelante de forma virtual en 2020 para celebrar sus cuatro décadas, con una tienda en línea incluida, y este año trabajaron arduamente para realizarla en formato híbrido. 

Una presentación de un libro infantil o juvenil en una FILO presencial habitual podía reunir hasta 350 asistentes, según me dijo Andrea León, directora de operación y contenidos de la FILO, una presentación virtual como la del libro Kitsunebi fuego de zorro de Martha Riva Palacio ya marca las 3 mil reproducciones en la página de Facebook de la Feria.

La relevancia de la FILIJ podría haber hecho que una edición virtual en 2020 y una híbrida este año llegaran a muchísimos niños, niñas y jóvenes en encierro, dentro y fuera de México.

Para María Beatriz Medina, directora ejecutiva del Banco del Libro de Venezuela la FILIJ «es un espacio insustituible». «Si bien puede compartir escenario con otras propuestas de esta naturaleza no debe hacerse en desmedro de su permanencia. Como hemos repetido infinidad de veces, la falta de continuidad de programas y acciones de esta naturaleza en la región debilita la incidencia en el desarrollo de lectores críticos y en la difusión de la Literatura infantil y juvenil. Sobre todo teniendo en cuenta que la lectura literaria constituye una herramienta de excepción para la elaboración personal y social de situaciones difíciles como las que vivimos», lamentó María Beatriz vía mensaje de texto.

En entrevista vía telefónica, Toño Toledo, coordinador de FILO Chamacxs, destacó la urgencia, precisamente ahora que estamos superando la pandemia, de «regresar y rehabitar los espacios públicos», poniendo mucha atención al diseño de la programación:

«No se trató solamente de desarrollar un taller y ya, fue brindar al otrx las condiciones óptimas para el ejercicio de sus derechos culturales. Ofrecer, desde lo virtual y presencial, nuevos contenidos que propiciaran la conversación a partir de la lectura y la escritura. La FILO Chamacxs buscó que fueron ellxs (niñas y niños) lxs protagonistas: una forma de reconocerles la enorme valentía que nos han mostrado a lxs adultxs durante estos últimos 20 meses».

También Xóchitl Ortiz Molina, programadora de la Bebeteca FILO, valoró la oportunidad que supuso volver a las actividades culturales presenciales:

Las familias pudieron (re)habitar espacios culturales de nuestra ciudad y de comunidades aledañas. Bebés, niñas y niños pequeños se (re) encontraron a sí mismos, a sí mismas y con sus iguales durante nueve días en que interactuaron, en espacios seguros y con sana distancia, con sus cuidadores, cuidadoras, acariciándose con palabras al calor de la tribu».

Para Andrea León, directora de operación y contenidos de la FILO, se «quedaron muy cortos» en las actividades presenciales que pudieron ofrecer este año para niños, niñas y jóvenes, pero proyectan que el próximo sea una prioridad recuperar ese público: «Será completamente para ellos y ellas, tienen mucho que decir». Además destacó lo bien que seguían todos los protocolos sanitarios: «Los niños responden de manera natural y cuidadosa entre ellos mismos».

También la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa, que sí suspendió en 2020, volvió en formato híbrido en 2022, al igual que Feria Internacional del Libro Coahuila 2021 que tuvo un pabellón infantil al aire libre, habrá FILIJ Reynosa (una iniciativa independiente homónima de la FILIJ de CDMX) y la FIL Guadalajara ya anuncia su esperado programa de FIL Niños: 

En la respuesta de la Dirección General de Publicaciones al Observatorio Cultural para la Niñez Mexicana, vía Instituto Nacional de Transparencia, sobre la opacidad con respecto a la 40 FILIJ, pendiente desde el año pasado, se lee también: «La FILIJ no tuvo presupuesto asignado durante 2020, tampoco lo tuvo el Festival de literatura Infantil y Juvenil que se realizó de manera virtual del 12 al 16 de noviembre 2020».

Ni virtual en 2020 ni híbrida en 2020 ni un peso asignado, ¿qué alcance hubieran sido capaces de articular sin presupuesto? ¿Por qué no se asignan recursos federales a eventos enfocados en la lectura en la infancia y juventud? ¿Dónde están las voces de Alejandra Frausto, Secretaria de Cultura, o Marina Núñez Bespalova, quien fuera directora de la DGP cuando la FILIJ florecía y ahora es Subsecretaria de Desarrollo Cultural? 

Precarizar lo precarizado, la convocatoria del FELIJ

Además de lo que adelantó Paco Ignacio Taibo II al periódico Reforma sobre el FELIJ, ha circulado entre mediadores una convocatoria a formar parte de «Tu espacio FELIJ»: «Podrá inscribirse cualquier persona, colectivo que sea parte de la comunidad de voluntarios, mediadores y/o promotores de lectura del FCE o no, de todo el país y Latinoamérica con interés en el fomento a la lectura y en especial en el interés y gusto de la literatura infantil y juvenil. Si son menores de edad deberán contar con el apoyo y supervisión de un adulto)».

Para que no haya malos entendidos y formalizar que la colaboración no es remunerada y se aceptan ciertos compromisos, como enviar un reporte y evidencia multimedia, una pregunta en el formulario de participación lo puntualiza: 

“¿Estás de acuerdo en realizar tu actividad de manera voluntaria y enviarnos evidencia multimedia (fotografías, imágenes, videos y/o presentaciones) durante el Festival? AVISO: En caso de contestar “No” tu registro no será aprobado”.

La convocatoria, que se puede leer aquí: ESPACIO FELIJ 2021, ha sido interpretada como una muestra más de precarización en el sector cultural por mediadores del Programa Nacional de Salas de Lectura, colectivos como #NoVivimosDelAplauso y el Observatorio Cultural para la Niñez Mexicana.

«Aceptar esto [participar en la convocatoria], es aceptar que la promoción de la lectura no necesita presupuesto, ‘al fin se hace gratis’, soslayar que mediar la lectura es un trabajo profesional y perpetuar la precariedad en la que nos encontramos como mediadores, todo ello en nombre de la buena voluntad, el amor a los libros y el compromiso social que hemos demostrado por décadas en el programa salas de lectura», compartió en un chat de mediadores Martha Luna, gestora cultural y Premio México Lee 2009.

Enfatizar en tono amigable que al completar los requisitos el participante se hará acreedor de «un paquete de diseño con la identidad gráfica del Festival para que imprimas tus propios carteles y los decores como más te guste para hacer visible y señalizar tu ESPACIO FELIJ» y que se recuerde «utilizar los #TuespacioFELIJ21 #YoleoFELIJ #FELIJreencuentro #FELIJnosUne», ha sido leído como cínico y abusivo por otras mediadoras.

«Creer que el trabajo voluntario de las salas de lectura no tiene un costo para organizar, solicitar permisos en espacios públicos, imprimir carteles y los traslados de los trámites, utilizándonos para evitar invertir en un derecho humano que es la Cultura, considero es un gran desacierto. Si la Institución no es capaz de gestionar un proyecto de esa envergadura porque considera que no tiene los fondos para llevarlo a cabo, ¿qué nos dejan a quienes somos trabajadores del arte y no somos retribuidos por el mismo? ¿Seguir siendo voluntarios? Creo que se puede colaborar, pero no abusar de la buena voluntad de las personas para un proyecto así», escribe en otro chat de mediadores Nadia Hernández, también actriz radicada en Quintana Roo.

«Me indigna saber que la solución que encuentran las políticas de austeridad sea la del abuso del voluntariado (…). Se ha eliminado la FILIJ, un espacio que ha sido ejemplo en otros países y continentes por su calidad en la oferta en cuanto a cultura escrita se refiere, y que además representaba uno de los pocos espacios de trabajo remunerado para mediadores de la lectura, y de los poquísimos espacios que ofrecía un seminario de profesionalización especializado en LIJ. Todo esto desaparece para convertirse en una FELIJ donde la chamba (gratuita) la harán los que de por sí ya están haciendo trabajo voluntario, lo cual me parece un abuso».

Martha Luna.

Y sin embargo, en un contexto en el que se normaliza la mezquindad en la políticas culturales para la infancia, frente al vacío que ha dejado la FILIJ y las pocas iniciativas a nivel federal para incentivar la lectura entre niños, niñas y jóvenes, la convocatoria también ha sido recibida con gusto por otras mediadoras como Josefina González Rodríguez, titular del movimiento Ciudadanizarte de Gómez Palacio, en Durango, o Guadalupe López Esteva, mediadora de Oaxaca. 

Aún así, Josefina externa su preocupación, en un mensaje de voz en ese mismo chat de mediadores, sobre la dificultad de realizar la actividad en una tienda Educal (algo que se sugiere en el formulario) pues la sucursal de Durango le queda muy retirada; y Guadalupe comparte sus dudas alrededor de otro tema: ¿cómo se hará la mediación de los libros gratuitos de la colección «21 para el 21»? y ¿en el futuro se incluirán libros para niños?  

«En México, la sociedad civil hace o financia las labores del Estado»

La propuesta de un Festival de Literatura Infantil y Juvenil hecho por voluntarios es otra muestra de la sistematización de la precarización, llamada política de austeridad (como sucedió con los libros de texto de la SEP para los que se buscaban ilustradores que no cobraran). Abril Reza, activista en derechos humanos e integrante del Movimiento #NoVivimosdelAplauso, explica claramente vía mensaje de texto lo que significa el FELIJ:

«El trabajo es el principal nexo que tenemos todos con nuestra sociedad. La falta de reconocimiento de las(os) trabajadoras(es) esta relacionada íntimamente con la conciencia propia de nosotras(os) como trabajadoras(es) del Arte y la cultura.

El Estado quien tiene la obligación de proveer y garantizar el ejercicio, diseño y alcance de los Derechos Culturales en el país, ya que es el trabajo y son los impuestos (directos o indirectos) el producto del esfuerzo y trabajo conjunto de la sociedad. Sin embargo, nuestra situación actual es resultado de un neoliberalismo que no sólo ha flexibilizado la relación laboral, también ha instrumentalizado el entusiasmo a través de un presidencialismo asistencialista que premia, castiga y pone a competir o transfiere la responsabilidad a las(os) creadora(es).

«En México, la sociedad civil hace o financia las labores del Estado. Cuando debiera existir una corresponsabilidad. Al tener una administración diseñada para castigar, premiar o coaccionar es cuando la sociedad tiene que empoderarse para dar continuidad a procesos a la hora de partirnos las manos en la calle. En este sentido el reconocimiento de las(os) creadores, por incómodo que sea, representa un bien mayor por la conciencia transformadora que tienen el arte y la cultura para sanar el tejido social. Y es una responsabilidad del Estado hacer cumplir la Constitución, así como ofrecer, garantizar la aplicación de los derechos de forma integral, sin discriminar, sin retroactividad y haciendo uso del máximo de los recursos disponibles mediante ejercicio efectivo y responsable de los recursos de todas(os).

«Es decir: El cumplimiento de los derechos culturales de la población no puede ser a costa de la explotación, de la falta de reconocimiento y de la precarización de los creadores y sus comunidades».

Este señalamiento se corresponde con otro pronunciamiento, firmado por 127 organizaciones sociales y 107 expertos, que reportó la semana pasada la revista Proceso, en el que se condena la intención del actual gobierno de desmantelar el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna). 

La iniciativa se califica como “uno de los más graves retrocesos en materia de garantía y respeto a los derechos conquistados por las infancias en México”. «La creación del Sipinna responde a recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño, así como a la Constitución, que en su artículo cuarto establece la obligación de todas las autoridades del Estado a garantizar el interés superior de la niñez en todas las políticas públicas», se lee en la nota.

Foto: Feria Internacional del Libro Zócalo Ciudad de México

«Cortar un árbol floreciente»

Nadie esperaba que todo siguiera igual, en un país con graves problemas de impunidad, corrupción y precariedad, y seguramente que la FILIJ necesitaba revisarse (de entrada la operaba un equipo diminuto), pero la forma en que se recortó y reemplazó temporalmente, resulta un golpe bajo para otros especialistas.

Es como si este gobierno hubiera cortado un árbol floreciente. Yo siento que no hay voluntad política para que la Feria exista y es una pena, porque si algo necesita México son lectores». 

dice vía correo electrónico Verónica Murguía, única mexicana nominada al Premio Memorial Astrid Lindgren 2022.

Y como consta en una tesis de maestría, la FILIJ ha sido piedra angular en la historia del fomento a la lectura en México y de la literatura infantil y juvenil. (Re)pensar la literatura infantil y juvenil en México a través de la FILIJ es el título de la tesis con la que Amisadai Cortez García obtuvo el grado de Maestra en Humanidades (Teoría Literaria) de la Universidad Autónoma Metropolitana en abril de este año. 

En su investigación explica que las ferias del libro pueden explicar fenómenos culturales.

«Sobre la complejidad de las ferias concuerdo con [Gustavo] Sorá cuando señala que éstas, en términos económicos, han ido modelando el espacio del mercado librero, y en términos culturales, alteran las fronteras de lo pensable. Social e ideológicamente, las ferias representan acontecimientos que congregan multitudes, manifiestan poderes y dinamizan la esfera pública», se lee en su tesis. Y parte de este principio para justificar que su estudio de la LIJ como género y su vínculo con les lectores se centre en la FILIJ.

Aunque una tesis de maestría de 186 páginas quizá tampoco bastaría para convencer a quienes muchos esperarían que defendieran a la FILIJ, pero se han alienado con el discurso oficial. 

Cuando pregunté a Andrea Garza Ponce de León, presidenta del Comité de Libros Infantiles y Juveniles de la Cámara nacional de la Industria de Editores Mexicana, su opinión sobre la ausencia de FILIJ un año más, respondió por mensaje de texto:

«En este año de pandemia, considero que hay proteger a los niños que son los únicos no vacunados. Por eso, el FELIJ es una muy buena opción para no exponerlos. Esperemos el próximo año un mejor escenario».

Al insistir y preguntar si no consideraba que un formato híbrido, como probaron otras ferias, hubiera sido viable o la apertura de espacios para venta de libros que apoyara al sector editorial, dijo: «Lamento la pobre venta del libro, sin duda hemos sido muy golpeados. Pero creo que debemos tener paciencia. En el espacio virtual hay muchas actividades para niños. Creo que las librerías deben abrir los espacios. Entiendo que de eso va el FELIJ».

En la presentación del webinar “COVID-19: el futuro de la cultura”, especialistas de la Universidad de Guadalajara coinciden en la urgencia de abrir espacios, pero también expresan la necesidad de crear una comunidad que no ratifique la precarización de un sector al que, con la pandemia, le llovió sobre mojado.

Al escritor Alberto Chimal le sorprende la falta de pronunciamientos: «Me da mucha pena que no haya habido FILIJ este año. Y también que, fuera del grupo de personas que más ha estado atento a la cuestión, parece no haber reacciones, como si la feria hubiera sido uno más de los negocios que desaparecieron desde que se declaró oficialmente la pandemia, y cuya ausencia sólo vamos a apreciar hasta mucho después. Es lento y difícil crear públicos y hacer que se acostumbren a eventos como la FILIJ, pero (por lo visto) muy fácil deshacer todo ese trabajo».

Para Socorro Venegas, directora general de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM se trata de pensar en el ecosistema del libro. 

“Ahora más que nunca comprobamos que editar no basta: hay que comprender y apoyar las tareas de mediación de lectura: todo el circuito que la FILIJ visibilizaba integrando a los agentes del ecosistema del libro. Proyectos tan entrañables y valiosos como esa feria no pueden desaparecer, es su espíritu el que ha inspirado y alentado muchas iniciativas. Una política pública de formación de lectores consistente terminará dándose cuenta de esto”.

En la espera de su regreso

Ante la cancelación por segundo año de la FILIJ, la precarización estatal del sector cultura o la falta de garantía de los derechos culturales de las infancias en México, Imelda Martorell, coordinadora ejecutiva de la Cátedra Extraordinaria de Fomento a la Lectura José Emilio Pacheco de la UNAM, directora de la FILIJ de 1994 a 2006, comentó:

“La FILIJ fue un referente cultural y artístico muy importante en una época en la que sólo era posible acceder a la Literatura Infantil y Juvenil en México con obras españolas o traducidas. Esta entrañable Feria permitió la formación de nuevos lectores a través de su programación con talleres, conferencias, actividades en torno al libro y la lectura y por supuesto, con la creación del Seminario de LIJ, del que se desprendieron más de 20 publicaciones en donde especialistas nacionales y extranjeros compartían experiencias. A través de sus convocatorias de cuento y teatro para niños, premio de ilustración y cartel, del libro ilustrado y de fomento a la lectura entre otros, se abrió la puerta a autores mexicanos que el día de hoy son referentes para niñas, niños y jóvenes”.

Está por demás decir que para un país como México, en donde la alfabetización está por debajo de otros países, la LIJ es una herramienta fundamental para acceder al libro y la lectura en todos los sectores de la población. Es por eso que seguiremos atentos a su regreso para recorrer pasillos repletos de libros, escuchar historias en sus salones y jardines llenos de una emoción que sólo se logra al compartir la imaginación y la palabra”.

Intenté conseguir una entrevista con Marilina Barona, directora general de publicaciones y quien dirigió la FILIJ en 2019 y el FELIJ en 2020, pero se limitó a responder vía mensaje de texto que posiblemente habría una conferencia de prensa esta semana. “Hasta entonces”, firmó. ¿Hasta cuándo?

*Adolfo Córdova Es periodista y escritor. Maestro en literatura infantil y juvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona y Premio Nacional Bellas Artes de Cuento Infantil. Sus libros más recientes son Cajita de fósforos (Premio Bologna Ragazzi de poesía) y La noche de la huida. Tiene un blog especializado en libros para niños y jóvenes: linternasybosques.com 

Portal periodístico independiente, conformado por una red de periodistas nacionales e internacionales expertos en temas sociales y de derechos humanos.

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