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Reminiscencias de la historia venezolana (XXVI)

Autor: Aporrea

Observando el contenido de las bulas papales, expedidas por el Pontífice Alejandro VI y, entendidas como los decretos pontificios que se convierten en instrumentos “legales” para la justificación de las atrocidades cometidas por los conquistadores en nuestro Continente; por los cuales, el Papa, concede el dominio de los territorios invadidos y por invadir, a los reyes católicos, a cambio de la obligación de “proteger y evangelizar” a los pueblos originarios, y adueñarse de sus territorios que ellos llamaron inicialmente, “Las Indias” luego “Nuevo Mundo”, que finalmente, le adoptaron el nombre del explorador Américo Vespucio; que según la iglesia católica del momento, por ser tierras ocupadas por “infieles”, “seres sin alma” y por tanto “sin dueño legítimo” (según el criterio de la cúpula cristiana-imperial); pero en el fondo, la realidad no era otra, que la de consumar la conquista, saquear e implementar la esclavitud, porque: “las bulas alejandrinas se explican simplemente como un contubernio entre un papa corrupto y unos reyes ambiciosos”, según el catedrático español Manuel Giménez Fernández; porque tanto la Iglesia como la Corona, económicamente estaban en quiebra, lo que deduce, que el objetivo fundamental de estas bulas, no era en sí, “proteger ni civilizar” a los pueblos originarios. Su objetivo central era la evangelización, que de paso su aplicación fue tergiversada a propósito, por los conquistadores, incluyendo a los curas doctrineros, con escasas excepciones y, de allí conducirlos a través de la dominación y sugyugamiento; doblegarlos y obligarlos por la fuerza a servir a los ambiciosos y corruptos designios de los reyes de España y su caterva de asesinos que cumplían los criminales mandatos, de esa corrupta aristocracia hispano-romana del catolicismo conservador y reaccionario, de aquel momento histórico, que hoy debemos someterlo a estudio crítico, como lo plantea Vargas-Arena y Sanoja. en “Una lectura geohistórica: hacia la construcción del estado popular comunal”, (2012):

En el caso concreto de Venezuela, para poder consolidar la formación del estado colonial dominado por la oligarquía mantuana, fue preciso en un primer momento, aniquilar; esclavizar o reprimir a todos los grupos aborígenes originarios que trataron de defender sus territorios y recursos naturales por siglos su patrimonio comunitario para imponer el nuevo régimen de propiedad capitalista que sustentaba la sociedad de clases. Los miembros de la clase no elitista que podemos llamar popular o pobre, particularmente blancos y blancas pobres, mestizos y mestizas y negros y negras libres trabajan en el sector servicios (comercio) o en el artesanal, coexistiendo con los campesinos campesinas enfeudados y los esclavos y esclavas. (Pág. 43).

La Conquista y colonización de nuestro continente, como toda conquista, tuvo desde sus orígenes, como fundamento principal, el desarrollo de los intereses económicos, a la medida de la avaricia de los conquistadores, de las corruptas autoridades reales, y de las autoridades de la Iglesia Católica, ahítas de codicia, dando inicio al insipiente, (para el momento) sistema capitalista salvaje. La voracidad permeó todo, desde la forma de dominación y sometimiento de los pueblos originarios, para despojarlos de sus tierras y demás riquezas naturales. Pues, el objetivo de la implementación del cristianismo entre los aborígenes, por parte de la Corona de España y del Papa, no era como dicen ahora, algunos escritores serviles, pro monárquicos, que era la de “civilizar”: ya en nuestro Continente existía civilización, y desarrollo de conocimientos científicos, que la caterva de malandros desconocía, porque que fueron reclutados en los bajos fondos y, otros que purgaban penas por actos criminales en la cárceles españolas, que fueron liberados y utilizarlos para llevar a cabo la invasión a nuestro Continente. Los invasores, lo que vinieron fue a quebrantar la civilización milenaria aquí existente y transculturizar a los pueblos nativos; a imponerle una cultura y una religión extraña, para la subyugación; para esclavizar y asesinar a los seres humanos que aquí, hacían su vida en plena armonía con su entorno natural y, despojarles sus propiedades ancestrales y destruir su sistema de vida cultural, social, política y espiritual, con el que habían convivido durante siglos.

Entonces, ¿Sería mucho pedirle, a la Iglesia Católica y a la Corona de España, que al menos ofrezcan disculpas por los pecados cometidos contra los habitantes originarios, del continente Abya Yala (hoy llamado América); por los atroces crímenes de lesa humanidad, el latrocinio y saqueo de las riquezas naturales de esta Tierra de Gracia, que los conquistadores consideraron extraerlas, para el usufructo y riqueza personal y de su clan de salteadores, la Corona Española y la Iglesia Católica Apostólica y Romana, siendo el Sumo Pontífice (Representante de Dios en la Tierra) el encargado de ordenar por “mandato divino”, la explotación de los seres humanos aborígenes, y la usurpación de sus tierras y demás bienes naturales?

Realmente, parece mucho pedir a tan portentosas instituciones, que llevaron a cabo la criminal empresa de conquista y colonización del Continente Abya Yala, pero, sin embargo, en el marco de la celebración de los 200 años de la Independencia de México, y los 500 años de la caída de la ciudad de Tenochtitlán, por obra criminal de Cortés, el Presidente de la Nación Mexicana, Andrés Manuel López Obrador, le ha solicitado, en sendas cartas, tanto a la Iglesia Católica como a la Corona de España, que ofrezcan disculpas por las atrocidades cometidas por los conquistadores españoles, a los pueblos originarios de México. El 1 de marzo de 2019, AMLO envía carta a Su Majestad Felipe VI, Rey de España, donde entre otras cosas le escribe:

Nos encontramos, pues, en período en que resulta ineludible la reflexión ante hechos que marcaron de manera decisiva la historia de nuestras naciones y que hoy generan encendidas polémicas en ambos lados del Océano.

Sin afán de ahondar en ellas, Su Majestad, me ciño a los hechos: la incursión encabezada por Cortés a nuestro actual territorio fue sin duda un acontecimiento fundacional de la actual nación mexicana, sí, pero tremendamente violento, doloroso y transgresor; comenzó con un acto de voluntad personal contra las indicaciones y marcos legales del reino de Castilla y la conquista se realizó mediante a innumerables crímenes y atropellos; así lo aprueban los cargos fincados por la justicia española al propio Cortés en los juicios de residencia a los que fue sujeto (1518-1547), de los que es emblemático el encarcelamiento y asesinato de Cuauhtémoc, ultimo mandatario azteca 1525.

(…) se instauraron la esclavitud y las encomiendas; las tierras propiedad de los naturales fueron usurpadas y repartidas a colonizadores y a órdenes religiosas; se realizó un sostenido saqueo de las riquezas naturales, particularmente por medio de la minería; se implantó un ordenamiento social basado en la segregación de castas y razas; se impuso la lengua castellana y se emprendió la destrucción sistemática de las culturas mesoamericanas. En suma, durante la Colonia se vulneraron derechos individuales y colectivos que con una mirada contemporánea deben asumirse como atentados a los principios que rigen a ambas naciones, formulados a través de tratados y otros convenios de cooperación. (…)

El 21 de septiembre de 2021 México celebrará 200 años de vida independiente. El Gobierno que presido quiere recordar ese acontecimiento construyendo la reconciliación con el pasado del país, por más remoto que parezca. Tal fecha coincidirá con los 500 años de la caída de Tenochtitlán y el inicio de la colonia, y se establecerá el 21 de septiembre como Día de la Reconciliación Histórica. Ese día el Estado mexicano pedirá perdón por haber porfiado, una vez consumada la independencia, en la agresión, la discriminación y el expolio de las comunidades indígenas que caracterizaron el período colonial (…)

Para la nación que represento es de fundamental importancia, Señor, por invitar al Estado Español a que sea partícipe en la reconciliación histórica, (…) Me alienta el ´propósito de superar en forma definitiva los desencuentros, los rencores, las culpas y los reproches que la Historia ha colocado entre los pueblos de España y México, sin ignorar ni omitir las ilegalidades y los crímenes que los provocaron. (…)

Con este propósito, el Gobierno de México propone a Su majestad que se trabaje (…) en forma bilateral, en una hoja de ruta para lograr el objetivo de realizar en 2021 una ceremonia conjunta al más alto nivel; que el Reino de España exprese de manera pública y oficial el reconocimiento de los agravios causados y que ambos ´países acuerden y redacten un relato compartido, público y socializado de su historia común, (…). (El resaltado es nuestro).

Esta carta nunca tubo respuesta de parte de su destinatartio: Su Majestad Felipe VI, Rey de España; la prepotencia y la majestuosa sobervia que le embarga como símbolo distintivo del colonialismo, el racismo y el desprecio por los pueblos originarios, no le permitieron dar respuesta a tan digna misiva, redactada con todos los respetos y principios dirigidos a “tan exelsa majestad”.

El 2 de octubre del 2020 Andres Manuel López Obrador, le escribe al Papa Francisco, carta que se la envía con su esposa, la señora Beatríz Gutiérrez Mueller, en cuyo contenido puede leerse, en los párrafos que para su análisis he tomado como extracto de la carta, donde con atentos conceptos, le hace similar planteamiento, realizado al Rey de España, y le escribe:

“(…) Aprovecho para insistir en que con motivo de esta efemérides, tanto la Iglesia Católica, La Monarquía Española y el Estado mexicano, debemos ofrecer una disculpa pública a los pueblos originarios que padecieron de las más oprobiosas atrocidades para saquear sus bienes, sus tierras y someterlos, desde la conquista 1521 hasta el pasado reciente. Ellos merecen no sólo esa actitud generosa de nuestra parte sino el compromiso sincero que nunca, jamás, se cometerán actos irrespetuosos a sus creencias, culturas y, mucho menos, se les juzgara o marginará por motivos económicos y racismos. En particular, pienso que sería un acto de humildad y a la grandeza que la Iglesia Católica”.

Pues, bien, la Iglesia Católica bajo la representación del Papa Francisco, ha ofrecido importantes reflexiones al respecto, a través de una carta dirigida a Monseñor Rogelio Cabrera López, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, fechada el 16 de septiembre de 2021 y leída públicamente por este prelado, donde expresa que,

“Para fortalecer las raíces es preciso hacer una relectura del pasado, teniendo en cuenta tanto las luces como las sombras que han forjado la historia del país. Esa mirada retrospectiva incluye necesariamente un proceso de purificación de la memoria, es decir, reconocer los errores cometidos en el pasado, que han sido muy dolorosos. Por eso, en diversas ocasiones, tantos mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización. (…) Pero no evocamos los dolores del pasado para quedarnos ahí, sino para aprender de ellos y seguir dando pasos, vistas a sanar las heridas, a cultivar un diálogo abierto y respetuoso entre las diferencias, y a construir la tan anhelada fraternidad, priorizando el bien común por encima de los intereses particulares, las tensiones y los conflictos”.

Es importante destacar, que estas reflexiónes por parte de la Iglesia Católica, en lo que concierne en ofrecer disculpas, o pedir perdón a los pueblos originarios por los daños causados durante la conquista y colonización en nuestro continente, por parte de la Iglesia Católica, ha venido madurando desde momentos en que el Papa Juan Pablo II en 1992, había reconocido en República Dominicana que “los abusos cometidos debido a la falta de amor de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas a hermanos e hijos del mismo Padre Dios”. De igual manera el Papa Benedicto XVI, reconoció a su regreso de un viaje a Brasil, en el año 2007, que “el recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente. No es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas”.

Podemos apreciar, de acuerdo a la misiva mencionada, que El Papa Francisco ha entendido y atendido el razonamiento que ha venido planteando el Presidente Mexicano, respecto a esta gran inquietud histórica sobre los atroces acontecimientos, durante la conquista y la colonización del Continente Abya Yala; de hecho, ya el Papa Francisco había dado luces de reconocimiento, cuando en el año 2015, en visita que realizara a Bolivia en un encuentro con poblaciones indígenas celebrado en la Sierra Boliviana de Santa Cruz, dijo: “Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.

Pero también es importante entender razonadamente, que estas súplicas de perdón por parte de la Iglesia, aunque no logran resarcir ningún daño, de manera concreta, porque en cuanto a lo que nos deben, tanto la Iglesia Católica, como la Corona Española, no tiene precio en absoluto. El valor de esa deuda es demasiado alto. Tan alto como para ponerle un precio. Porque si de las vidas humanas se trata, ese precio, no tiene alcance alguno, con disculpas o súplicas de perdón, ni de la Iglesia ni de la Corona, porque lo que aquí sucedió durante la conquista y la colonización, fue el holocausto más grande, que la historia de la humanidad haya podido registrar, sin sacar la cuenta de las riquezas naturales robadas, que son extremadamente colosales, el oro, la plata y las tierras usurpadas, la imposición cultural y religiosa de manera violenta; por lo menos, esas reflexiones hacia el reconocimiento por parte de la Iglesia Católica, de los inmensos padecimientos causados a los pueblos originarios, podemos verlo como un aliciente que da pié para reescribir la historia de manera objetiva, y sacarla de la tergiversación, en que ha sido escrita, por las castas intelectuales serviles del sistema capitalista, cuyos pilares de opresión son la Corona Española, El Imperialismo Norteamericano, la Unión Europea y los demás entes afiliados al Gran Capital Financiero Internacional.

Este reconocimiento, por parte de La Iglesia Católica, considero que pudiera contribuir, al menos, a resarcir, no los horrorosos daños causados a la humanidad aborigen, sino resarcir la verdad histórica de Nuestro Continente y así contribuir a la descolonización del pensamiento y despertar la conciencia y el pensamiento crítico de los pueblos de nuestro Continente Abya Yala, y abrir la brecha para el rescate del conocimiento de nuestra ancestralidad, que al paso del tiempo cobra importancia la causa histórica, que hoy nos compromete.

En cuanto a la respuesta del Papa Francisco, a los mexicanos, que podemos catalogar acertada en el momento de la celebración de los 200 años de la Independencia de México y los 500 años de la caída de Tenochtitlán e inicio de la Colonia en el Continente Abya Yala, ha provocado de inmediato, intensas reacciones de parte de la rabiosa jauría cortesana del Reino de España. Una de esas voces de prepotencia y soberbia que se ha manifestado públicamente, en declaraciones aportadas por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuzo, como representante de la Corona Española, muy envalentonada, que al llegar a la capital del Imperio Gringo, en su reciente visita y, como para dar muestras contundentes de su anticomunismo recalcitrante, y dejar constancia ante el Imperio Norteamericano, sobre su distanciamiento y desprecio hacia los pueblos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, y el odio a los pueblos originarios, como respuesta a la carta del Papa Francisco, expresó: «Me sorprende que un católico que habla español hable así de un legado como el nuestro, que fue llevar precisamente el español, y a través de las misiones, el catolicismo y, por tanto, la civilización y la libertad al continente americano»

https://www.elmundo.es/madrid/2021/09/28/6153539f21efa0800a8b45df.htm.

Esta señora acusó a los gobiernos de la región, de populistas, haciendo mención expresa a Venezuela, Cuba o Nicaragua, y también a México, “de estar «dinamitando» el legado español en América” a través de lo que llamó una «revisión maniquea» de la historia que se esconde detrás de la bandera del «indigenismo», pero que no dudó en tachar como «el nuevo comunismo». -Dice la nota-. No es extraño apreciar esta actitud en el talante de estas personas que cumplen un rol de servilismo hacia los sistemas de opresión y esclavitud; son los impulsores del neocolonialismo cachorros (as) falderos (as), vasallos (as) del capital. Enemigos de los pueblos que luchan por su independencia y liberación.

Mientras esta señora desglosaba su infame postura ideológica, en los Estados Unidos, desde Argentina, otro vasallo de la Corona Española, de los tantos escritores serviles, Juan Marcelo Gullo Omodeo, lanza otra bocanada insolente en contra de los pueblos originarios, cuando en una entrevista aparecida en el “Mundo de España” dice: “España no conquistó América; España liberó América”. En este sentido le decimos entonces que la verdad verdadera es que España lo que vino fue a invadir, a conquistar, robar, esclavizar y a asesinar a millones de aborígenes y despojarles las tierras. También dice este cachorrete de la Zarzuela que: “Los aztecas representaban al 10% de la población y su imperialismo ha sido el más atroz de la Historia”. Ahora, ¿Y dónde quedan los más 60 millones de aborígenes de Abya Yala, que fueron exterminados por la acción conquistadora del Imperio Español? ¿Que los Aztecas eran exterminadores y caníbales?… No hay pruebas que lo demuestre… Sólo son cuentos y leyendas sacadas de imaginación macabra de los conquistadores españoles, para justificar la dominación y genocidio.

Es bueno recordarles que los conflictos entre los aztecas y demás pueblos originarios que existían en este Continente, eran conflictos a resolver por estos mismos pueblos aborígenes, a través de sus respectivos gobiernos y de sus acciones propias, sin la injerencia extranjera. Lo que hizo Cortés fue aprovechar, los conflictos existentes entre estos pueblos para acometer los desmanes criminales y justificar el exterminio aborigen utilizando las diferencias y conflictos entre esos pueblos, para hacerles la guerra de exterminio, que se inicia con la caída de la ciudad de Tenochtitlán y que no termina sino trescientos años después, con la guerra de la Independencia de los diferentes países. Pero, ¿Dónde queda la noche triste, de la derrota de Cortés y sus aliados, por el ejército mexica el 30 de junio al 1 de julio de 1520?. Tal vez por vergüenza no la citan. ¿Y los aborígenes aliados a Cortes, para combatir a los aztecas que se hicieron? ¿Qué pasó con ellos? La respuesta es muy sencilla: después de ser utilizados como “carne de cañón” también fueron exterminados, cuando ya no los necesitaron.

Y desde España otro de la jauría realista: José María Aznar ha criticado la actitud del Papa Francisco de reconocer los acontecimientos criminales causados por la conquista española a los aborígenes en nuestro continente y ha dicho: «Por defender la nación española y la importancia histórica de la nación española, estoy dispuesto a sentirme orgulloso, pero no voy a pedir perdón…». y en la misma tónica el actor Toni Cantó, director de la Oficina del Español de la Comunidad de Madrid, sostiene que “España liberó a América de un poder “salvaje y Caníbal” haciendo gala su más preciada ignorancia servil cuando dice:

“Me siento orgulloso de mi patria y me siento orgulloso de lo que hizo la Iglesia Católica. (…) cuando los españoles llegaron al continente americano lo liberaron, no lo conquistaron (…) porque fue liberado de un poder “absolutamente brutal, salvaje, incluso caníbal”. (…) Yo no creo que los españoles “seamos colonizadores, ni conquistadores, ni nada parecido. Creo que España cuando llegó a aquel continente y lo liberó”

.https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20211006/toni-canto-espana-americadeclaraciones-

Orgullosos han de sentirse los cachorros del palacio de la Zarzuela por los crímenes cometidos en Abya Yala; la destrucción de las culturas, la destrucción de las religiones y la imposición del catolicismo, se eliminaron los idiomas naturales para imponer la lengua castellana como única manera de comunicación lingüística, la imposición del pensamiento único. Pero desde aquí les recordamos, que España por casi ocho siglos de ocupación por parte de los musulmanes, no les impusieron ni destruyeron la cultura castellana, ni la religión ni el idioma. La cultura por su puesto se mezcló y, paso a enriquecerse; en cuanto a la religión cristiana, esta se mantuvo intacta.

Durante la ocupación musulmana a la Península Ibérica (España) las religiones convivieron en sana paz. Tres culturas: Cristiana, Musulmana y Judía; tres maneras distintas de concebir y pensar el mundo y de convivir en él; la gente podía cambiarse de religión sin que ello admitiera algún problema, hasta que llegó la Santa Inquisición, defensora de la fe católica, (1478). El idioma castellano se mantuvo y se enriqueció con importantes elementos lingüísticos del idioma árabe. Y otra cosa, muy importante a tomar en cuenta, es que la sociedad española-castellana no fue eliminada, no hubo genocidio, como sí lo hubo en Abya Yala, por los conquistadores españoles que eliminaron, a varios millones de sus habitantes originarios. Ahora a los abya-yalanos, nos tratan de inferiores, hasta llegar a categorizarnos como países del “Tercer Mundo”, mientras ellos, con el oro y la plata y demás recursos que nos robaron, enriquecieron sus economías y se auto-categorizan, como países del “Primer Mundo”, o sea el mundo “civilizado”, que se enriqueció a costa del saqueo, la usurpación de las tierras, la esclavitud y el genocidio, en territorio de nuestro Continente.

Otro cortesano de la jauría intelectual afectos al palacio de la Zarzuela nada más y nada menos el Premio Nobel de Literatura: Mario Vargas Llosa, peruano de nacimiento, pero ahora se alberga en su madre patria (España) ya viejo senil, con presuntos cargos sobre los Papeles de Pandora, al parecer por albergar una cuantiosa suma de euros en una guarida fiscal, según las noticias virales, no ha dejado de sacudir su odio a los pueblos originarios que aprovechando el marco de la IV Bienal de Literatura, en Guadalajara, como madriguera de cachorros intelectuales, afectos al colonialismo, ha dicho en referencia al Presidente Andrés López Obrador, por la carta enviada al Rey de España, además de señalarlo como “populista de izquierdas”, y ha dicho:

… que el muy irrespetuoso ha tenido la osadía de exigirle al rey Felipe VI que pida perdón por los estragos cometidos por los españoles durante la conquista de México. Una afrenta imperdonable porque “Hernán Cortés no debe ser considerado un conquistador, sino un liberador de los pueblos indígenas oprimidos” (…) “España nos ha dado la vida, nos ha dado la lengua, la religión (…) Aunque en la conquista se hayan cometido algunos “excesos pero todo queda compensado con la invaluable herencia que nos legó la “madre patria”. Tomado del artículo: “Vargas Llosa: ¡Viva Hernán Cortés, nuestro libertador”, de Carlos de Urabá del 05/10/2021 en el portal Rebelión.

Soberana grosería que se desprende de la soberbia acumulada de este servil y anacrónico elemento de la entelequia de selectos intelectuales que despotrican de la forma más deliberada, de la realidad histórica de nuestro Continente. ¿Quien mandó a buscar a Cortés y su hueste asesina, para liberar a los pueblos que mantenían relaciones conflictivas, con el Imperio Azteca? Ellos llegaron para esclavizar y asesinar a los aborígenes. No llegaron para liberar, sino para oprimir con marcada violencia criminal ¿Que España nos ha dado la vida, la lengua, la religión? La verdad verdadera es que los conquistadores españoles no nos han dado la vida en ningún momento, porque la vida no la da un imperio, la vida es producto de la convivencia en las relaciones naturales; los conquistadores españoles vinieron a quitarle la vida a más de 60 millones de seres humanos aborígenes; los conquistadores en nuestro continente no fueron otra cosa que forjadores de la muerte y la destrucción.

Los conquistadores nos liquidaron una rica inmensidad de idiomas, (no dialectos) para imponernos un idioma único; nos destruyeron nuestros dioses, nuestras creencias y nuestra cosmovisión, para imponernos por la fuerza un dios extraño y una religión única y un pensamiento único euro-centrista, para la dominación social, personal, colectiva y espiritual. Pero lo más ridículo de este vasallo, en cuando dice que los “excesos” cometido en la conquista, quedan compensados con la invaluable herencia que nos legó la madre patria”. No puede ser más insolente, este intelectual feudatario. Le recordamos que no fueron algunos excesos, los cometidos en contra de los aborígenes abya-yalanos, fue el más horrible genocidio ejecutado en la historia de la humanidad; y si alguna herencia producto de la conquista y la colonia, tienen los súbditos de la Corona Española, es la incalculable deuda que nos deben y que debieran pagar.

A estos aullidos pro-palaciegos se ha unido la manada ultraderechista del partido neofascista Vox, de España que proponen al Gobierno mexicano “exigir homenajes a Hernán Cortés, y mejorar su sepulcro”, al momento que defienden la absurda visión de que “Cortés “liberó” a la sociedad precolombina de la “tiranía” mexica y de la antropofagia, la esclavitud, los sacrificios humanos y la prehistoria tecnológica”. Tal obscenidad no es más que la postura propia de la derecha fascista española, que intenta reivindicar y revivir el colonialismo salvaje con el que destruyeron al Continente que ellos le pusieron el nombre de América. Pues, Cortés no liberó a nadie. Vino a esclavizar y a instaurar una tiranía criminal, en el continente Abya Yala. Y lo de la antropofagia y los sacrificios humanos, es una farsa, producto de las fabulosas leyendas de la conquista para justificar el exterminio de los aborígenes abya-yalanos, tema que ya hemos tratado en anteriores entregas y, en cuanto a las tecnologías prehistóricas, que citan estos lacayos, ciervos palaciegos, es bueno decirles que en esta tierras antes de la invasión, la civilización y las tecnologías estaban ya, en un importante avance científico, en lo respecta a la arquitectura, la astronomía, la matemática, etc., por ejemplo, el calendario maya tenía 365 días divididos en 20 meses de 13 días y un mes extra de 5 días. Tenían conocimientos astronómicos sobre ciclos lunares, solares, entre otros; en la arquitectura: los aztecas fueron capaces de construir su ciudad sobre las aguas del lago Texcoco. Se destacan sus pirámides, templos, plazas e inmensos jardines; en la medicina, tenían conocimiento sobre el cuerpo humano, conocían las propiedades curativas, de las plantas, baños termales e incluso realizaban operaciones; además poseían grandes conocimientos del medio ambiente. Practicaban una agricultura intensiva durante todo el año; desarrollaron un sistema de escritura, crearon un gobierno centralizado, redactaron códigos de leyes, crearon ciudades, naciones e imperios. Por si no lo sabían y para refrescarles la ignorancia servil a los rabiosos cachorros, defensores de las macabras hazañas de la conquista y colonización en tierras de Abya- Yala.

En Venezuela este pasado 12 de octubre, el Presidente de la República Nicolás Maduro Moros, anunció que planteará ante el Consejo Político de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) la creación de una Comisión de la Verdad para esclarecer los hechos históricos de los 300 años del colonialismo europeo en territorio americano. Es una importantísima iniciativa del Presidente, donde también dijo:

“esta Comisión por la Verdad, por la vida, dará un aporte para la reparación, y reconstruirá toda la historia y cómo fue el colonialismo en estas tierras y mucho más allá de Venezuela… Vamos a dar el ejemplo y el primer paso lo da Venezuela. (…) España, más temprano que tarde, tendrá que reconocer que fueron 300 años de crímenes contra nuestros pueblos indígenas. Una etapa bárbara de colonialismo” (…) “Quieren levantar banderas fascistas a partir de la reivindicación del genocidio que hubo contra nuestro pueblo. (…) y que cada vez que España sale a celebrar, a bailar el 12 de octubre ofende el patrimonio histórico y los valores de nuestro pueblo”.

En cuanto a la carta enviada al Rey de España el Presidente maduro afirmó en su cuenta de twitter:

“Comparto la carta que en nombre del heroico pueblo venezolano, le envié al Rey de España. Desde el corazón, expreso en ella, el dolor histórico que los pueblos originarios sufrieron hace 529 años. ¡Exigimos respeto a la memoria de nuestros ancestros!”.

Ahora, cuando se ha desatado la ola fascistoide, euro-centrista y neocolonial española, en contra de los pueblos originarios que hoy luchan por su definitiva independencia, es el momento preciso para abonar la labor patriótica revolucionaria, en aras de la descolonización de nuestra historia, y reconstruirla en base a la verdad de los acontecimientos y sucesos surgidos en los más críticos momentos que se presentaron en el desarrollo de los procesos violentos de la conquista y la colonización del continente Abya Yala.

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