El almuerzo corrientazo no necesita presentación. Le pueden llamar menú del día o ejecutivo, pero en esencia es lo mismo: un plato con su proteína, carbohidrato, ensalada, sopa y jugo. Una opción de mayor economía para trabajadores y ciudadanos que a diario deben almorzar fuera de casa. Hoy, este menú está en promedio 11% más caro frente a su precio en 2023.

El cálculo le pertenece a la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodres). El gremio sostuvo que hoy en los sectores exclusivos y barrios de la capital antioqueña, el promedio del almuerzo corriente está entre $15.000 y $20.000. Más costoso respecto al rango de Bogotá, donde se ubica entre $12.000 y $18.000.

De acuerdo con Henrique Gómez, presidente ejecutivo de Acodres, los últimos años resultaron desafiantes para los restauranteros ante los altos niveles de inflación y aumento en materias primas. De hecho, indicó que estos negocios enfrentaron una caída de 27% en sus ventas, pero para Medellín solo fue de un 6%.

Pero, ¿por qué?, para Gómez el mejor desempeño de Medellín obedece a una mayor presencia de turistas extranjeros, que tienen más capacidad de pago frente al consumidor local.

Sin embargo, esa misma presencia de visitantes de otros países puede llegar a incidir en el repunte de los precios en sectores muy turísticos de Medellín. “Puede resultar una tentación para los comerciantes encarecer los precios ante los turistas”, dijo Gómez, sin embargo, aclaró que la razón principal de la variación de precios responde a la inflación, un malestar heredado la pandemia, que también golpeó a los restauranteros.

Diana Marcela Vélez, dueña de una cafetería y restaurante que lleva su nombre y se ubica en el barrio 12 de Octubre, comenzó despachando almuerzos a domicilio en su barrio. Dio a conocer su micronegocio con vecinos y amigos cercanos que la buscaban por manejar precios cómodos y su buena sazón en las comidas.

Le fue tan bien que pronto alquiló un local en el sector y empezó con algunas mesas que ya no solo fueron ocupadas por su allegados, sino por caras nuevas que buscaban degustar sus platos. Hasta que llegó la pandemia y empezó el dolor de cabeza: se vio en la obligación de cerrar las puertas de su negocio que recién comenzaba a despegar.

En 2022, el mundo retomó su curso y Diana volvió a abrir su negocio. Hoy, emplea a cuatro personas y expresa que no quiere volver a cerrar, por eso tuvo que subir sus precios este año: “todo está muy caro y tengo que sostener el negocio sin echar ningún empleado”.

Actualmente, su establecimiento vende el corrientazo 13,3% más caro frente al año pasado, pues ahora vale $17.000 y el año pasado costaba $15.000.

Esa variación coincide con el reporte del Dane. La entidad reveló que la inflación anual para restaurantes y hoteles fue de 13,2% en 2023, 4 puntos por encima del promedio general, que cerró en 9,2%. Eso quiere decir, en palabras sencillas, que los restaurantes jalonaron el costo de vida en 2023.

¿Y a qué se debe eso?, según Acodres la situación obedece a que los restaurantes se vieron en la obligación de subir los precios hasta siete veces en 2022 y 10 veces en 2023, dado que los insumos se encarecieron.

Ese fue el caso del restaurante Macondo. El negocio surgió por el amor a la cocina de Natalia Gutiérrez, quien es abogada de profesión, pero cumplió su anhelo de tener no solo un restaurante, sino que llegaron a ser ocho en Medellín, hasta que cayó la pandemia y se redujeron a cuatro.

Hoy, lo administra Vicente Uribe, hijo de Natalia. Macondo tiene presencia en centros comerciales como Oviedo, Mayorca, Fabricato y San Nicolás. El precio del menú del día era de $17.500 el año pasado, un ajuste de 5,7%.

Uribe reconoce que la coyuntura los obligó a subir en 2022 el precio dos ves, un alza en febrero y otra en octubre, lo que arroja un ajuste final cercano al 18% en precios al consumidor final. En 2023, la subida fue menor, de un 14%.

De acuerdo con lo expresado desde este gremio, esos constantes cambios en los insumos han llevado a que obtengan menores ingresos. Macondo no fue la excepción y sus ventas cerraron el año pasado con una caída de 26%.

No es para menos si recordamos que 2022 cerró con una inflación anual de 27,8% en el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas. Hoy, ese dato ha ido cediendo y en diciembre del año pasado finalizó en 5%. Una buena noticia que deja entrever que este año pinta mejor para los restaurantes.

Tras un sondeo por diversos sectores de Medellín, hay que decir que el precio más cómodo que pudo rastrear EL COLOMBIANO fue en la plaza Minorista José María Villa, en el Centro. Específicamente en la mesas de María Martínez, dueña del establecimiento El Buen Gusto.

Trabajadores del sector acuden al restaurante de Martínez porque pueden adquirir un buen almuerzo por solo $11.000. El año pasado costaba $9.000, o sea que tuvo un incremento de 22,2%.

Más al occidente, en San Cristóbal, se encuentran precios de almuerzo caseros entre los $13.000 y $16.000, dependiendo del establecimiento. En otros sectores populares como Manrique hay restaurantes que ofrecen almuerzos desde los $16.000. En páginas de Facebook, hay tarifas que van hasta $14.000.

Lo cierto es que en Medellín, hay variedad de precios, casi siempre el sector y el costo de los locales inciden en el precio de cara al consumidor final. De hecho, el cateo que hizo este diario encontró que los corrientazos más caros están en El Poblado; derivando ello en una presión financiera más considerable para quienes deben alimentarse en esa zona de la capital antioqueña.

Infográfico

Andrés Villamizar

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