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López Obrador sube su propia versión de la entrevista que dio a la televisión estadounidense: “No soy un dictador, soy un luchador social”

Autor: El Pais Mexico

“No soy un dictador, soy un luchador social, soy humanista”. Así arranca la versión detrás de cámaras que Andrés Manuel López Obrador compartió en sus redes sociales de su entrevista con ‘60 minutes’, la primera que dio a la televisión estadounidense en lo que va de su mandato. El presidente aseguró que lo que se transmitió en la cadena CBS “se recortó mucho” y subió un video en el que da más énfasis a la columna vertebral de su discurso y a los mensajes que buscaba posicionar en Estados Unidos. Minimizó las críticas sobre los tintes autoritarios de su Gobierno, aseguró que en México no se produce fentanilo, reafirmó que el país no iba a aceptar la intervención extranjera en asuntos internos y defendió su legado.

“El principal problema de Estados Unidos, desde mi punto de vista, hoy es el consumo de drogas y en especial, el consumo de fentanilo”, señaló. Las declaraciones de López Obrador sobre la epidemia de opioides que azota a Estados Unidos fueron uno de los puntos más polémicos de la entrevista en México. La versión que salió al aire dejaba a entrever un ligero cambio en el discurso del presidente, que ha negado en repetidas ocasiones que en México se produzca la sustancia. “El fentanilo se produce en Estados Unidos, en Canadá y en México, y los precursores químicos vienen de Asia”, dijo el mandatario en el programa televisivo.

La entrevista con el programa 60 minutos de CBS se recortó mucho por cuestiones de tiempo de la televisora y de sus criterios informativos, los cuales respeto sin condición. Sin embargo, por considerarla de interés para el pueblo de México y en especial para nuestros paisanos… pic.twitter.com/ElAC9kAWys

— Andrés Manuel (@lopezobrador_) March 26, 2024

En el extracto compartido por el Gobierno mexicano, sin embargo, López Obrador hace varios comentarios previos. En un inicio dijo que “no se produce fentanilo” y que “aquí sólo llegan los precursores”. “Nosotros tenemos otros datos”, respondió al ser cuestionado sobre las afirmaciones del Departamento de Estado de que el país latinoamericano es la principal fuente de esa droga en Estados Unidos. En otro tramo, admitió que sí se fabrica la sustancia, pero “en menor proporción” que sus vecinos. “Es una pandemia, nada más que no se atreven los políticos de Estados Unidos a tratar de fondo del asunto”, comentó en uno de los trozos que no salieron al aire del otro lado de la frontera. En otra declaración controvertida, el mandatario aseguró que en su país “existe el narcotráfico, pero no el consumo” y que “lo que nos ha protegido son nuestros valores culturales, morales y espirituales”. También comentó que a los jóvenes estadounidenses les ”hace falta apapacho [cariño, cuidados]” para no acercarse a las drogas.

“No se puede enfrentar el mal con el mal”, afirmó López Obrador para defender su política de seguridad, conocida como “abrazos, no balazos”. El presidente prioriza mostrar al público estadounidense que México está haciendo su parte en la guerra contra las drogas e insiste en que no cederá a las presiones desde Washington, que le exigen adoptar medidas de mano dura. “Cuando estaba el presidente Trump, me propuso que se les diera trato de terroristas a los narcotraficantes, yo le dije que eso no iba a resolver nada, que nosotros íbamos a enfrentar el problema”, recordó el mandatario. En otras partes de la entrevista se ponen de manifiesto las diferencias entre ambos países sobre el diagnóstico del problema de las drogas. “Ellos dicen que la raíz del problema son los carteles”, le jo la periodista Sharyn Alfonsi. “La raíz del problema es el consumo”, reviró el Ejecutivo mexicano.

“No hay impunidad en México, se enjuicia a todos”, aseguró López Obrador, en comentarios que fueron contrastados con otras fuentes durante la emisión. También señaló que se castigan los delitos “más que antes”. “No hay un presidente en el mundo que encabece el comité de seguridad y reciba el reporte de lo que sucede en las últimas 24 horas”, afirmó el presidente, en comentarios que no libraron la edición final de la entrevista. El mandatario aprovechó el foro para tundir a sus adversarios, al acusar al expresidente Felipe Calderón de instaurar “una especie de narcoestado” y subrayar los vínculos de Genaro García Luna, su secretario de Seguridad, con el crimen organizado.

En la versión del Gobierno mexicano, López Obrador se muestra también mucho más crítico de la sociedad y del clima político estadounidenses. “Hay mucho oportunismo, con todo respeto, en algunos políticos de Estados Unidos”, reclamó. El presidente llamó “majadero” e “irrespetuoso” al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, quien aseguró a finales de febrero que México debe hacer lo que Estados Unidos diga. “Qué mal está Estados Unidos como para que el líder de la Cámara de Diputados piense de esa manera, qué poco nivel moral y político, es una vulgaridad”, agregó. También reprobó al demócrata Bob Meléndez, otro crítico de su Gobierno, después de que se encontraran lingotes de oro en su casa, mientras se le investigaba por un caso de sobornos.

“Puede ser que en el discurso y en la demagogia se diga ‘cerramos la frontera’, pero nos necesitamos mutuamente, no podrían comprar ustedes automóviles baratos si se cierra la frontera”, aseguró el presidente. López Obrador también llamó a los estadounidenses a “informarse más” para votar en las elecciones de noviembre próximo. “Que no les crean mucho a los candidatos ni a los medios de comunicación, que muchas veces son medios de manipulación”, comentó. El político mexicano marcó su distancia cuando le preguntaron si prefería a Joe Biden o a Donald Trump para repetir en la Casa Blanca. “Le toca decidir a los estadounidenses, los dos trataron muy bien a los mexicanos”, dijo.

“Un presidente de ningún país no puede permitir que lo ninguneen, aunque se trate del New York Times o del Washington Post o del Wall Street Journal”, dijo sobre su reacción a los publicaciones periodísticas sobre supuestos vínculos de su círculo cercano con el narco. El presidente minimizó la decisión de hacer público el número de teléfono de la corresponsal de The New York Times como “una forma de responder a una calumnia”, aunque matizó que “no lo hice con la intención de dañarla”. “Nosotros no establecemos relaciones de complicidad con nadie”, señaló y rechazó que tuviera un pacto con el crimen organizado.

López Obrador también habló de las demandas que su Gobierno presentó en Estados Unidos contra el tráfico ilegal de armas, otro tema que no fue considerado en la versión que salió al aire. “No soy un iluso, detrás del negocio de las armas hay muchos intereses”, dijo sobre el poder de la industria armamentista y el financiamiento que hacen a las campañas en el país vecino. A su vez, su versión dejó de lado muchas de sus declaraciones sobre la crisis migratoria y la gestión fronteriza. Presto a los símbolos y a las referencias históricas, el presidente también compartió algunas curiosidades, como que admiraba a dos presidentes estadounidenses, Abraham Lincoln y Franklin Delano Roosevelt.

“Es muy probable que a quien le entregue la banda presidencial sea alguien que piense como piensan la mayoría de los mexicanos”, afirmó López Obrador sobre Claudia Sheinbaum, la candidata presidencial de Morena, su partido, aunque no se refirió a ella por nombre. El presidente aseguró que no iba a interferir en un eventual Gobierno de Sheinbaum, la favorita en las encuestas para ganar las elecciones de junio próximo. “En septiembre me jubilo”, comentó. “Voy a dedicarme a leer y escribir, y me voy a retirar de la vida política”, agregó. “Para gobernar México, ahora y para mucho tiempo hacia adelante, porque estamos iniciando un proceso de transformación, de cambio, se necesita siempre honestidad”, declaró sobre la sucesión, esta vez sin el contraste periodístico que se hizo durante la emisión de ‘60 minutes’.

López Obrador destacó dos puntos como el principal legado de su Gobierno: un “cambio de mentalidad del pueblo de México” y la reducción de la pobreza y la desigualdad, pese a obstáculos como la pandemia y la invasión rusa de Ucrania. “Me voy muy contento”, dijo antes de concluir la entrevista en el Palacio Nacional, la sede del Gobierno. Fue el primer presidente mexicano entrevistado en 56 años de emisiones del programa, uno de los más vistos en Estados Unidos.

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