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Milei rectifica su política exterior: se alinea con EEUU e Israel pero abandona su plan de romper con China y Brasil

Autor: Abel Gilbert

Javier Milei ha emprendido su primer viaje como presidente electo, antes de asumir el cargo el 10 de diciembre. Lo político y lo “espiritual” convergieron en Estados Unidos. El ultraderechista visitó este lunes en Nueva York la tumba de Menachem Mendel Schneerson, el líder del movimiento jasídico Jabad Lubavitch. Allí, Milei rezó y dio las gracias. En medio de la campaña proselitista había pedido ante el mismo monumento funerario “sabiduría, coraje y templanza”. Milei llevó sobre su cabeza la pequeña gorra ritual conocida como kipá y que se utiliza en cementerios, sinagogas u otros lugares sagrados. Lo acompañó en la peregrinación su hermana, Karina, y Gerardo Whertein, quien se perfila como futuro embajador en Washington.

El anarcocapitalista ha expresado su deseo de convertirse al judaísmo en su vertiente más ortodoxa. Si avanza en esa dirección, se ha señalado, deberá someterse a una circuncisión ritual y respetar ciertos preceptos que no parecen reñirse con la dinámica de un hombre de Estado: rezar al menos tres veces al día y lavarse las manos entre tres y cinco veces cada 24 horas. Su momento de comedido miramiento frente a la tumba del ‘rebe’ Menachem Mendel supone un fuerte gesto que va más allá de lo confesional. Se trata de un líder cuyo discurso tiene semejanzas con el libertarismo de derecha. En su momento, se opuso a los acuerdos de Camp David entre Israel y Egipto. También rechazó los acuerdos de Oslo firmados en 1993 por Isaac Rabin y Yasser Arafat.

Milei se acercó al judaísmo años atrás en virtud de su contacto con un rabino judeo-marroquí, Axel Wahnish, a quien considera su “guía espiritual” y no deja de proveerle enseñanzas telefónicas de la Torá, como se conocen los cinco libros del Pentateuco. Otro rabino, David Pinto, de origen franco-marroquí se acercó al ultraderechista con sus bendiciones. Pinto ha recibido millonarias donaciones del yerno de Donald Trump, el empresario inmobiliario Jared Kushner. Ambos religiosos le sugieren a Milei leer los textos sagrados en clave económica.

Biden y Netanyahu

El líder de La Libertad Avanza (LLA) no solo se declara admirador del Estado de Israel y se propone viajar para reunirse en breve con su primer ministro, Binyamín Netanyahu, antes de la tradicional visita de cortesía a Brasil. Milei apoyó a rajatabla la respuesta israelí a los actos terroristas de Hamás. Realizó su campaña haciendo flamear la bandera de ese país como sucedió con la ultraderecha brasileña en 2018. Jair Bolsonaro se bañó en las aguas del río Jordán antes de pelear por la presidencia. El argentino quiere ser más enfático en su adhesión.

Pero antes de aterrizar en Jerusalén, Milei intentará en Washington forjar el pilar de su alianza internacional. El ultraderechista se comunicó con Joe Biden apenas ganó las elecciones. Sus encuentros en Estados Unidos serán con funcionarios de la Casa Blanca y los Departamentos de Estado y el Tesoro. También se reunirá con autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Queremos seguir buscando formas de cooperar con la Argentina“, dijo el director de Comunicaciones del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby. “Esperamos obviamente escuchar las ideas del presidente electo y dónde quiere ir con sus políticas y asegurarnos mantener el canal de comunicación abierto”. Un tema de difícil sintonía es el ambiental. Milei es un convencido negacionista del problema climático. Ha recibido una entusiasta adhesión de Donald Trump y la promesa de visitarlo en Buenos Aires.

Marcha atrás con China

En su camino hacia la presidencia, Milei prometió cortar las relaciones comerciales con China, el destino del 80% y el 70% de la carne y el grano que exporta este país. Argentina vendió productos por unos 8.000 millones de dólares y compró por unos 17.000 millones de dólares. El gigante asiático a su vez se propone realizar fuertes inversiones en el sector minero y el litio por unos 3.224 millones de dólares. Pekín ha enviado ayuda monetaria a Buenos Aires por unos 18.000 millones de dólares.

“No solo no voy a hacer negocios con China, no voy a hacer negocios con ningún comunista. Soy un defensor de la libertad, de la paz y de la democracia”, había alardeado Milei. La amenaza fue calificada de un “grave error” por la portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning.

Diana Mondino, quien es señalada como la ministra de Exteriores de Milei, se reunió con el embajador chino en Buenos Aires, Wang Wei. A partir de ese encuentro quedaron atrás las declaraciones altisonantes propias de la Guerra Fría. Se impuso el realismo político. Milei agradeció las “felicitaciones” de su futuro colega, Xi Jinping, así como “los buenos deseos que me ha hecho llegar a través de su carta”. El presidente chino había expresado el deseo de que bajo el nuevo liderazgo, Argentina conquiste “nuevos éxitos en la causa de la construcción nacional”. También reiteró la disposición a trabajar juntos. Milei no quiso ser menos y le envió a Xi Jinping los “más sinceros deseos de bienestar para el pueblo de China”.

Los BRICS y Brasil

China es uno de los puntales del grupo de los BRICS (integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), nada menos que con Brasil. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva realizó intensas gestiones para que Argentina formara parte de ese grupo. Milei no ha ofrecido pistas sobre la ratificación argentina de esa membresía. Rechazarla significaría un desaire político a Brasil. Los vínculos con el principal socio comercial de Argentina en la región también entran en una etapa diferente a la esperada por Lula, quien tenía en Alberto Fernández, el presidente saliente, un interlocutor confiable y en sintonía con las aspiraciones estratégicas de ambos países.

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Milei calificó a Lula de “corrupto” y “comunista furioso”. Mondino viajó con prisa a Brasil para intentar que no se deterioren las relaciones bilaterales. Con ese propósito intenta mantener en Brasilia al actual embajador argentino, el peronista Daniel Scioli. Mondino a su vez cursó una invitación oficial a Lula, suscrita por el propio Milei, en la que le expresa un “saludo cordial” y le transmite “la invitación para que me acompañe” en la ceremonia de la toma de posesión presidencial.

“Sabemos que nuestros dos países están estrechamente ligados por la geografía y la historia y a partir de ello deseamos seguir compartiendo áreas de complementariedad, a nivel de integración física, comercio y presencia internacional, que permitan que todo este accionar se traduzca, en ambos lados, en crecimiento y prosperidad para argentinos y brasileños”, dice además la misiva y aboga por “una etapa de trabajo fructífero“. Lula deberá hacer un ejercicio de enorme tolerancia diplomática si viaja a Buenos Aires. Entre los invitados de Milei a sus fastos se encuentran el húngaro Viktor Orbán y, especialmente, Bolsonaro. El expresidente presagió una ola de abucheos al líder del Partido de los Trabajadores (PT) si se atreve a viajar.

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