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Obama está al teléfono para definir una estrategia ante el temor de que Biden pierda contra Trump

Autor: Katie Rogers

El presidente Joe Biden y el expresidente Barack Obama en la Casa Blanca antes de hablar sobre la Ley de Atención Médica Asequible en Washington, el 5 de abril de 2022. (Kenny Holston/The New York Times).

El presidente Joe Biden y el expresidente Barack Obama en la Casa Blanca antes de hablar sobre la Ley de Atención Médica Asequible en Washington, el 5 de abril de 2022. (Kenny Holston/The New York Times).

WASHINGTON — Conforme se acercan las elecciones, el presidente Joe Biden llama con regularidad al expresidente Barack Obama para ponerlo al día sobre la contienda electoral o hablar de la familia. Sin embargo, Obama también hace sus llamadas a Jeffrey Zients, jefe de gabinete de la Casa Blanca, y a altos asesores de la campaña de Biden para definir estrategias y dar consejos.

Este nivel de compromiso ilustra el apoyo de Obama hacia Biden, pero también lo que uno de sus principales asesores calificó como una grave preocupación por parte del exmandatario de que Biden pierda contra el expresidente Donald Trump. El asesor, quien no estaba autorizado a hablar públicamente, comentó que a Obama “siempre” le ha preocupado una derrota de Biden. Y el asesor agregó que por eso está preparado para “dar batalla” junto a su exvicepresidente en unas elecciones que podrían reducirse a márgenes estrechos en un puñado de estados.

Tal vez por primera vez, los dos están de acuerdo sobre el futuro de Biden. En una señal de lo que está por venir, aparecerán juntos el jueves, con el expresidente Bill Clinton, en una importante recaudación de fondos para la campaña de Biden en el Radio City Music Hall de Nueva York.

No siempre fue así.

En 2015, mientras Biden lloraba la pérdida de su hijo mayor, Beau, y contemplaba la posibilidad de postularse a la presidencia, Obama le sugirió de una manera amable que no era su momento. En una autobiografía, “Promise Me, Dad”, Biden escribió que Obama le dijo que, si “pudiera nombrar a alguien para ser presidente durante los próximos ocho años”, habría sido Biden. El vicepresidente escribió que “la mera posibilidad de una campaña presidencial, algo que Beau deseaba, nos daba propósito y esperanza: una manera de desafiar al destino”.

No obstante, después de sopesar con Obama lo que estaba en juego, se retiró de la contienda y se hizo a un lado en favor de Hillary Clinton, a quien la Casa Blanca de Obama consideraba una candidata mucho más fuerte. La decisión generó desconfianza y un resentimiento duradero entre algunos de los asesores de Biden. Varios de ellos trabajan hoy en la Casa Blanca y creen que Obama y sus asesores marginaron a Biden, pues piensan que pudo haber cambiado el curso de la historia y derrotado a Trump en 2016.

El senador Barack Obama, candidato presidencial demócrata, y su compañero de fórmula, el senador Joe Biden, durante un acto de campaña en Greensboro, Carolina del Norte, el 27 de septiembre de 2008. (Doug Mills/The New York Times).

El senador Barack Obama, candidato presidencial demócrata, y su compañero de fórmula, el senador Joe Biden, durante un acto de campaña en Greensboro, Carolina del Norte, el 27 de septiembre de 2008. (Doug Mills/The New York Times).

En 2019, cuando Biden entró en la contienda contra el entonces presidente Trump, Obama ocultó su apoyo hasta después de las primarias demócratas, aunque en privado trabajó para despejarle el camino a Biden. También dio su bendición para que la campaña de Biden utilizara sus interacciones en la Casa Blanca de Obama en materiales de campaña, incluidas imágenes de cuando Obama sorprendió a su vicepresidente con la Medalla Presidencial de la Libertad poco antes de dejar el cargo.

En los 16 años que han pasado desde su primera campaña juntos, la relación se ha definido por tener características de una pareja extraña: el profesor formado en Harvard y el chico de Scranton. El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado que pasó a servir a un antiguo miembro de menor jerarquía. La cabeza fría y el temperamento irlandés.

Con el tiempo, ambos se consolidaron y Biden aprovechó sus relaciones en el Capitolio para ayudar a que el Congreso aprobara un paquete inmenso de estímulos durante la Gran Recesión y para impulsar la Ley de Atención Médica Asequible. Fue famosa su felicitación a Obama cuando el presidente firmó la ley sanitaria y Biden le susurró: “Señor presidente, esto es muy importante” con un adjetivo intercalado no apto para la televisión nacional.

Aunque no estaban alineados en todo. Biden se opuso con vehemencia a la decisión de Obama de enviar más tropas estadounidenses a Afganistán en 2009, un desacuerdo que se convertiría en el centro de atención de Robert Hur, el fiscal especial que investigó el manejo de documentos clasificados por parte del presidente. En la residencia de Biden en Delaware, los investigadores encontraron un memorándum clasificado y escrito a mano que Biden le envió a Obama sobre Afganistán.

Según asesores de Biden, su relación se transformó, de amistosa a casi familiar tras la muerte de Beau Biden. Cuando Obama pronunció el panegírico para Beau en junio de 2015, el presidente miró hacia abajo desde el estrado y le dijo a Biden que él y su familia eran “miembros honorarios” del clan Biden.

“Y aquí aplica la regla de la familia Biden: siempre te apoyamos, siempre lo haremos… mi palabra como un Biden”, sentenció Obama, un momento que personas cercanas a Biden han descrito como un importante punto de inflexión para el actual presidente, quien se quedó estupefacto con los comentarios afectuosos que Obama pronunció en público.

Sin embargo, durante su entrevista con Hur, Biden explicó otra desconexión crucial: la opinión contraria de Obama sobre el futuro político de Biden. Obama y sus asesores habían elegido a Biden por su experiencia política, pero también porque tenía lo que el equipo de Obama consideraba limitadas opciones de carrera más allá de la vicepresidencia.

Biden le recordó a Hur que, mientras sopesaba una candidatura presidencial en 2015, “todavía había mucha gente cuando salí del Senado que me animaba a presentarme en este periodo, excepto el presidente”, comentó Biden, para referirse a Obama. “No lo digo con dolo. Él simplemente pensaba que ella tenía más posibilidades de ganar la presidencia que yo”, una referencia a Clinton.

No obstante, según funcionarios de la Casa Blanca y quienes trabajan para Obama, se ha disipado toda desconfianza persistente entre el personal, ya que consideran una necesidad urgente que Biden derrote a Trump en noviembre. En privado, demócratas cercanos a Obama señalaron que sus preocupaciones sobre las posibilidades de Biden se han apaciguado un poco debido a la actuación confrontativa del presidente durante su discurso sobre el estado de la Unión.

Así lo afirma un correo electrónico que envió el grupo de exasesores de Obama y que obtuvo The New York Times. “¡Esperamos que estén tan motivados como nosotros después del estado de la Unión!”, escribió el grupo en un correo electrónico a simpatizantes. “El presidente Biden está listo”.

c.2024 The New York Times Company

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