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Influencia de las lenguas indígenas en el español

Autor: Aporrea

FUENTES DEL ESPANOL

Las fuentes primigenias del español recogen el acervo greco latino que, a lo largo de los siglos, ha tenido expresiones variopintas. Son modalidades idiomáticas diversas que los pueblos han enriquecido en su tránsito por la historia. La palabra oral o escrita en español también se nutrió del árabe y de otros idiomas.

Del imaginario de los pueblos, del encuentro de civilizaciones y del intercambio cultural, derivó una profusión de lenguas y dialectos, que han hecho perdurar la heredad espiritual de pueblos.

Es multifacética la riqueza del idioma que se habla en los diferentes países que utilizan el español. Mitos, religiones, cosmovisiones y leyendas de raíz indo-americano han pervivido en la memoria de los pueblos.

En el idioma español sobrevive la rebeldía verbal de los pueblos originarios que, a través del tiempo, ha generado un extenso caudal idiomático que ha nutrido nuestra herencia cultural.

LENGUAJE DE LOS DIOSES

El políglota y poeta venezolano José Antonio Ramos Sucre afirmó que “Un idioma es el universo traducido a ese idioma”. Y es que el idioma es el lenguaje de los dioses en su cromática diversidad, que busca perpetuar la existencia humana. Por eso, como sentencia George Steiner:

“Cuando muere un idioma, muere con él un enfoque total –un enfoque como ningún otro-, de la vida, de la realidad, de la conciencia”.

EL LEGADO INDIGENA EN EL ESPANOL

Lope Blanch sostiene que:

“La influencia indígena es tan tangible en el español de hoy que no podríamos entenderlo sin ella…”.

El insondable cortejo lingüístico de los humanos irriga mentes y corazones con su prolijo calidoscopio. El idioma español se renueva en su diálogo con la naturaleza y la plural cosmovisión que nos es propia y está nutrida de mitos, leyendas, religiones y culturas.

Naciones y pueblos han hecho suya la lengua castellana, pero no como un legado pétreo, sino como un coro sinfónico que se renueva constantemente.

Su huella, especialmente con su léxico, está presente en el español americano. Hay que darle la palabra a los pueblos indígenas para que mantengan su legado cultural y converjan -creativamente- en el estatuto pluricultural que nos distingue.

PALABRAS INDIGENAS EN NUESTRA LENGUA

En el primer Diccionario español-latino de Nebrija, publicado en Salamanca en 1495, está presente una sola palabra indígena. En el diario de viajes de Colón aparecen más de una docena de vocablos indígenas.

Nebrija incluyó en su diccionario la palabra CANOA. Precisa la investigadora Gladys Merma Molina que esta fue “…la única voz americana escrita en la carta de Colón al español Luis de Santángel”, quien participó en la expedición colombina.

Pedro Mártyer incluyó en su libro Décadas de Arte Novo, escrito entre 1494 y 1496, palabras indígenas como batata, bohío, guasábara, guanábana, higuero, iguana, yuca, maguey, maíz, mamey, manatí. Palabras que están vigentes en el habla de América.

Las lenguas indígenas enriquecieron el español, desde los inicios de la conquista y colonización, con palabras nuevas.

Los conquistadores, en sus apetitosas correrías en suelo americano, desde el principio, cautivaron varios indígenas para que les sirvieran como intérpretes.

La Instrucción Real de 1503 ordena que a los indígenas se les agrupe en pueblos, y que en cada uno de ellos haya iglesia y capellán y se les enseñe a los niños, especialmente a los hijos de los caciques, hablar en castellano.

Para cristianizar los misioneros utilizaron, en algunas ocasiones, las propias lenguas indígenas.

El primer Concilio de Lima (1551) insta a los misioneros a “…aprender las lenguas indígenas y redactar cartillas para la enseñanza de dichas lenguas”.

Sin embargo, en 1618 Felipe III firmó un decreto mediante el cual los aborígenes debían hablar el castellano y limitar el uso de su propio idioma.

Las políticas lingüísticas de la metrópoli colonizadora fueron cambiando, con el propósito de erradicar las lenguas indígenas. En 1770 la Corona emite una Real Cédula en la que se decide que “…pongan en práctica y observen medio para que de una vez se llegue a conseguir que se extingan los diferentes idiomas que usan los indios de México y solo se empleé el castellano”.

El uso de sus propias lenguas se convirtió en emblema de resistencia ante la avasallante y no pocas veces violenta imposición del idioma del colonizador y conquistador.

El mestizaje ayudó a la hispanización. Las grandes lenguas indígenas, entre tanto, hicieron sentir su voz en el idioma español.

El contacto del colonizador con el aborigen le

llevó -por necesidad de comunicación- a usar palabras que no tenía el idioma español.

Bertil Malmberg, en su obra la América Hispanohablante, sostiene que “…el español de América se españoliza, pero al mismo tiempo el español de España se americaniza”.

Según Rudolf Lenz hay en Chile unas 2500 palabras indígenas. Lisandro Alvarado señala que los indigenismos venezolanos son unos 1700. Mientras que Cecilio A. Robelo encuentra unas 1500 formas de origen Náhuatl (Mexico).

Numerosas palabras de procedencia indígena han sido incorporadas al Diccionario de la Real Academia Española, pero otras se conservan en el habla popular.

Historiadores, etnólogos y lingüistas que han investigado en fuentes históricas sobre los antecedentes y las lenguas indígenas americanas, revelan que cuando llegaron los españoles al Nuevo Mundo debían existir más de 2000 variedades dialectales que integraban unas 170 familias lingüísticas.

Muchas Voces indígenas han sobrevivido, a pesar del sometimiento, vasallaje y esclavitud que sufrieron esos pueblos. Y voy a dar pocos ejemplos.

Del Quechua, la lengua de los Incas, que se extendió hasta los Andes venezolanos, Colombia, Ecuador, Perú, el Noreste de Bolivia y Argentina, aún se mantienen:

Acacay, Cancha, Condor, Cumbes, Cusco, Chaco, Chagra, Chicle, Choclo, Guaco, Guano, Guiro, Hayaca, Soroche.

Del Azteca o Náhuatl (México) son: Atole, Camote, Chachalaca, Chicha, Chipichipi, Chocolate, Guacal, Malinche, Mecate, Papelón, Petaca, Tamal, Tocayo.

Del idioma Caribe, lenguas utilizadas en la margen que va desde las Antillas hasta los márgenes septentrionales del Amazonas, nos vienen voces como: Ajiaco, Barbacoa, Batey, Butaca, Cabuya, Canagüey, Canoa, Casabe, Fotuto, Hamaca, Maraca, Múcura, Sebucán.

De la lengua hablada en la región Chilena de la Araucanía, abundante en voces Quechuas, nos vienen: Cacique, Copucha, Chamal, Guata, Litro, Pirgüín, Poncho.

Voces del Guaraní, idioma que aún se habla en Paraguay, y que se extendió en tiempos primigenios, desde el Paraná al Amazonas, al Sureste de Argentina, Uruguay y Sureste de Bolivia, provienen palabras como: Barbacuá, Catinga, Mandioca, Matete, Tacurú, Tapioca y Yaguané.

Mientras que del Aymara, idioma que se habla en muchas partes de Bolivia, el norte del Perú y Argentina, provienen voces como: Almeada, Cholo, Guacho, Macurca, Mita, Pampa, Surumpe, Yocalla.

Voces Chibchas se conservan en el dialecto Arhuaco, utilizado zonas montañosas al norte de Colombia, tales como: Abagó, Cuzque, Chilanga, Chucho, Piranchico, Tunjo, Yomogó

Extraordinario el bagaje filosófico y poético que los pueblos indígenas nos ha legado.

De la concepción del ser humano que tenían los indígenas en México León-Portilla cita del Códice Matritense donde se despliega el alma poético-filosófica de las comunidades indígenas:

León-Portilla sacó del olvido el famoso dialogo de la Flor y el Canto, realizado por ocho bardos indígenas en 1490, lo cual demuestra la alta cultura estética en los pueblos nahuas, años antes de la llegada de los españoles a nuestra América.

Allí se escuchan las voces de ocho poetas, y sabios y príncipes de diversos pueblos nahuas.

“En todas partes está / tu casa, dador de la vida/ La estera de flores/ tejida de flores por mí/Sobre ella te invocan los príncipes/ (…) Sólo el dios/escucha ya aquí/ ha bajador del interior del cielo/ viene cantando …”.

“Brotan, brotan las flores, /abren sus corolas las flores, /ante el rostro del dador de la vida/El ave preciosa del Dios/al que tu buscaste”.

Poesía de combate libertario el que cantaban los indígenas que moraban en las tierras bajas de lo que hoy es el Estado Trujillo, mi tierra nativa en Venezuela, y que fuera traducido por el sabio Rafael Maria Urrecheaga:

¡Madre Chía, que estás en la montaña / Con tu pálida luz alumbras mi cabaña / Padre Chés, que alumbras con ardor / No alumbres el camino al invasor! / ¡Oh Madre Ikake, manda tus jaguares / Desata el ventarrón y suelta tus cóndores.

EL NECTAR DE LA PALABRA

El pueblo es la voz de Dios que trasunta los misterios del hombre a lo largo de la historia.

El mensaje del verbo refleja lo divino, y lo divino es lo que remonta los tiempos en el lenguaje sublime de los pueblos.

* Discurso pronunciado en el Coloquio Reflexiones sobre el idioma español en América Latina, en el marco de la celebración de la Semana América Latina y el Caribe, en la UNESCO-París, 1° de junio de 2022.

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