World Wide Credit Experts
Dr. Alberto Chaparro
Sonrisas Bright Dental
Abogado James Millar
Desarrollo Virtual
Dr. Francisco García
FINHABITS
Araujo’s Restaurant
La Gallinita Meat Market
Kisla Gonzales
Imperial Travel
Pathway Insurance Agency
Dr. Francisco Barba
Elías Travel
Abogado Alexander Cross
Latch Quiroprácticos
Abogado Wilson Purves
Ayuda Financial
Daly City Dental Center
Gonzales Dental Care
Alquimia Med Spa
Los Yaquis Restaurant
City Toyota
David Huete
Jorge Brignole
previous arrow
next arrow

Categoria: ,

‘La optimista mirada marciana sobre la naturaleza humana’ por @JuanGrvas #ElMirador

Autor: Juan Gervas

La Tierra y sus humanos, “a ojo de optimista marciano”

Escribo este texto tras una larga visita a la Tierra, en una misión de “exploración optimista” por encargo del Consejo Supremo Marciano. 

Me infiltré en Buitrago de Lozoya, un pequeño y antiquísimo pueblo de montaña, al norte de Madrid, transformado en trabajador de la limpieza contratado por el Ayuntamiento (buenos compañeros y buenos jefes). 

La verdad es que ha sido un año precioso en que he analizado a los humanos como un entomólogo a los arácnidos (fuera de su área de especialización, los insectos).

Me pidieron que observara y dedujera; que hiciera un informe de aquello que explicara el éxito de la especie humana, por más que habría que esperar su fracaso estrepitoso.

Estas son las características exitosas que he anotado, en orden alfabético terráqueo:

  • Alegres. Los humanos son alegres por naturaleza, desde casi el mismo nacimiento (aunque algunos parecen avinagrados, sobre todo conforme envejecen). Celebran fiestas, comilonas y bailes de continuo y siempre se ríen, hasta en los velatorios (pasado un primer momento de tristeza). Se ríen de todo y por todo, incluyendo de sí mismos. Lo hacen más si se drogan con alcohol (u otras drogas, ilegales). Cuentan chistes y sacan punta a todo sin parar. Sus carcajadas son casi exhibicionistas. Sus ojos son chispeantes y sus caras expresivas. A veces no hay quien entienda su humor, por ejemplo cuando hacen chistes macabros, pero algo deben ver incluso en esas bromas irreverentes.
     
  • Cotillas. Es increíble lo que interesa el cotilleo a los humanos. Quieren saber todo de todos, su vida y milagros, cierto o falso, sin importar mucho el daño que puedan producir el chismorreo, los infundios y las murmuraciones. Cotillean de los familiares, de los amigos, de los compañeros, de los vecinos, de los políticos, de los deportistas, de los ricos, de los artistas, de los famosos, ¡de todo el mundo, literalmente! A veces los comentarios son crueles, a veces tiernos, pero, en conjunto, dibujan una sociedad preocupada por los demás, donde cada cual importa al conjunto.
     
  • Curiosos. Los humanos son muy machistas y atribuyen curiosidad malsana a las mujeres, pero en realidad ser curioso es básico para ser humano. Siempre están con los “por qué”, queriendo saber todo. Es una curiosidad insaciable que ha conllevado el desarrollo de una ciencia elemental, pero suficiente.
     
  • Inteligentes. Al nombrarse a sí mismos como “Homo sapiens” se señalan como los animales menos inteligentes. De hecho, si reúnes a la población en Buitrago y pides que levante la mano el más inteligente, seguro que el primero que la levanta será el más torpe y bruto. Pues, contra todo pronóstico, los humanos son naturalmente muy inteligentes. Con lo que ellos llaman “formación”, logran aguzar algunos aspectos de la inteligencia, pero, en general, consiguen lo opuesto. El sistema educativo trabaja en contra de la inteligencia, pero los humanos sobreviven a ese embrutecimiento programado y puedes disfrutar de su inteligencia en toda situación y en toda clase social. Es una maravilla. A veces se frustran cuando no entienden cuestiones básicas, como de dónde vienen y a dónde van [son como niños].
     
  • Narradores. Los humanos gustan de las narraciones de todo tipo: cinematográficas, marionetas, mimos, orales, poéticas, teatrales, etc. Sus narraciones les llevan hasta los dioses y hasta los infiernos, desde el pasado al presente, y al futuro. Al narrar y al participar en narraciones se transforman, se convierten casi en “iluminados” pues dejan libre su desbordante imaginación, que no precisa drogas para ebullir y brillar.
     
  • Parlanchines. La lingüística es, quizá, la ciencia que mejor permite el estudio del “ser” humano. Tienen una capacidad simbólica increíble que desarrollan espontáneamente a partir de los pocos meses de vida, contando con un cerebro que parece excesivo para sus otras capacidades. Uno no sabe si los humanos son el producto de una “inyección lingüística” que les hace capaces de ser sublimes, por ejemplo, mediante la poesía. Y todo ello está lleno de filosofía y matemáticas en una combinación bellísima que me emociona como marciano. El lenguaje y el cerebro permiten a los humanos un nivel de abstracción tal que pueden razonar sobre los estados mentales de los otros humanos. Conviene hacer notar el uso del lenguaje no verbal, e incluso del silencio lleno de contenido y sentido.
     
  • Religiosos. La espiritualidad es consustancial al ser humano. Tienen un sentido curioso de la fragilidad de sus vidas y se emocionan con facilidad en situaciones que dicen “trascendentes”. Todo ello explica la rica mitología desarrollada a lo largo de milenios y su transformación en religiones. Cuando no hay dioses que adorar puede ser incluso más peligroso, por ejemplo, transformando la salud en religión.
     
  • Sexuados. Si hay algo que gusta a rabiar a los humanos es el sexo. Son una especie sexuada en lo biológico, pero es que su naturaleza y su sociedad encumbran el sexo a disfrute y sufrimiento sin igual. Follan “como monos”, dicen [ya quisieran los monos…]: a solas (lo llaman masturbación), en parejas de todo tipo, en trío, en grupo,… Los hay binarios y no binarios, con tendencias insólitas como estimularse con vegetales, o con tejidos suaves, … Es una alegría tanto sexo y tan variado. En esto es en lo único en que nos ganan a los marcianos.
     
  • Sociales. El humano criado en solitario no llega a madurar como tal. Los humanos requieren de la sociedad para serlo. Conviven casi con promiscuidad, aprovechando las experiencias y conocimientos ajenos y contribuyendo al bien común sin darse cuenta. En realidad podría considerarse a cada humano como el nodo de una red que es plena solo por la cooperación entre todos ellos.
     
  • Solidarios. La solidaridad de los humanos es lo opuesto a su proverbial egoísmo. Es su instinto de cooperación, la adhesión y apoyo a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles. Es algo que estiman como importante individual y socialmente, y que les da enorme dignidad como seres vivos. Su mejor expresión es la existencia de servicios sanitarios públicos de cobertura universal, que lo mismo prestan servicios a un inmigrante pobre sin papeles que a un rico universitario. 

Agradecimiento

En mi estancia en la Tierra fue fundamental el texto que publicó en 2009 un terrícola, un tal Juan Gérvas, médico que fue de Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón, también en la sierra al norte de Madrid, en el mismo valle del Lozoya que Buitrago. Empleó su contacto con un antropólogo marciano para analizar los trastornos mentales menores.

Su texto terminaba así:
“Dice el antropólogo marciano que los médicos deberíamos pensar en prestar atención simultáneamente como sanadores y científicos, con una mezcla adecuada y en partes proporcionales según los casos y situaciones.

Dice también que tendríamos que disminuir el poder de manipulación, poner límites a la prevención, ser prudentes en la definición de salud, fomentar la vivencia de la felicidad en nuestros pacientes (¡se puede incluso morir “sano” y feliz, sintiendo que el tiempo se cumple y es la hora!) y evitar el fácil recurso a los psicofármacos. 

Dice que está bien drogarse, pero sin pasarse. 

Dice que entre la Tierra y el Cielo no conviene el Érebo, que entre la luz cegadora y las tinieblas infernales caben las vidas terrenales, sencillas y complejas, alegres y confiadas. 

Dice que la vida vale la pena vivirla con y sin salud y que esta no se puede reducir a normas y medidas. 

Dice que la felicidad y la salud están en nuestro interior, con cierto grado de ayuda exterior, aquí y en Marte. 

Dice que en Bután han contrapropuesto al “Producto Interior Bruto” la “Felicidad Interior Bruta” y que no están tan locos ni son tan anormales al pensar en el desarrollo holístico de la sociedad y de los individuos”.

http://equipocesca.org/trastornos-mentales-menores-en-atencion-primaria-la-vision-con-una-antropologo-marciano/#more-235

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te puede interesar también

¿Quieres hablar con nosotros en cabina?

Nuestros Horarios en el Estudio:

9am a 11am | 12m a 1pm | 4 a 5 pm | 5 a 6pm

horario del pacifico